En la sede religiosa del barrio Ameghino, una multitud se acercó para ser parte de la procesión
Varios fieles locales marcharon por Nuestra Señora de Lourdes
Hace más de 150 años, afirman, hizo su aparición la Virgen María en las afueras de una ciudad de Francia. Y como cada año, se celebra un día muy especial para todos sus devotosLa noche de ayer fue realmente calurosa, muy pesada y húmeda, de esas que anuncian que se viene pronto la lluvia. Sin embargo, a las 20.30, con un cielo todavía abierto y estrellado, en la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, los devotos de la Virgen celebraron, como cada 11 de febrero desde 1858, su día, el día que Bernadette Soubirous afirmó que la Virgen María se le apareció en la Gruta de Massabielle, en las afueras de la ciudad de Lourdes, y llenaron la sede religiosa del barrio Ameghino.
No fue un domingo de misa más, sino que fue un domingo de procesión, donde cerca de 300 personas, además de asistir a misa, una vez terminada esta, siguieron en procesión y a paso semilento a la Virgen de Lourdes, que dejó su estela de amor y devoción por varias calles de este barrio histórico de Villa María, mientras sus devotos le rezaban y cantaban porque, según varios testimonios, les ha hecho muchos milagros.
“Este día, con la imagen de Lourdes y su fiesta, se juntan muchas celebraciones. Una es el Día Mundial de los Enfermos, porque Lourdes, desde su aparición, hace más de 150 años, ha tenido una presencia muy especial acompañando a los enfermos con consuelo, fortaleza, luz y sanación, por lo que nos invita a ponernos en contacto con nuestras fragilidades”, señaló antes de la misa y la procesión Fernando Malpiedi, el párroco de la Nuestra Señora de Lourdes, quién llegó a la sede parroquial a principios de agosto pasado.
En este sentido, el párroco expresó que “todos alguna vez hemos hecho una experiencia de alguna enfermedad más o menos grave, o si no, con algún familiar o amigo, y hemos sentido esa fragilidad y esa necesidad de sentirnos acompañados, consolados y fortalecidos, y Nuestra Señora de Lourdes es esa presencia. El Evangelio dice en un momento, por boca de Jesús: ‘No son los sanos los que necesitan médicos, sino los enfermos’, y como cristianos nos reconocemos frágiles, enfermos, con heridas físicas, emocionales y espirituales”.
Respecto a esta festividad, en un contexto actual tan difícil para la gran mayoría de la gente, dijo. “Sí, es un momento difícil, y Lourdes es el contacto con la fragilidad, que también se da en la sociedad con múltiples artistas, que a veces mezclan lo sociológico, lo político, lo económico, lo religioso, y hasta las guerras. Y todo eso muestra, en definitiva, la fragilidad de los corazones de las personas, y eso nos cuesta el diálogo, la paz, la alegría o salir de nuestros encierros”.
“La procesión, precisamente, nos recuerda que es Dios quien tiene la capacidad de salir de sí mismo y llegar hasta nosotros. Y eso nos pone en contacto con la realidad, con esta procesión que es precisamente sabernos peregrinos, caminantes en la Tierra”, indicó.
Por último, envío un mensaje a sus feligreses: “Es María la que nos invita a tener ánimo, fortaleza y, sobre todo, a alzar la mirada, porque a veces estamos con el peso de tantas cosas que nuestra mirada está en el suelo, ensimismada, está a veces rota, y sobre todo nuestro corazón. Y ella, Nuestra Señora de Lourdes, nos invita a levantar la cabeza y a descubrir el horizonte que Jesús nos regala, que es claramente un horizonte de esperanza, de paz y, por supuesto, de eternidad. Y bueno, quisiera enviar un saludo y mis bendiciones a todas las personas que hoy están acá para mostrarle a María su amor y a las que no pudieron venir”.
Milagros
Para Marcela, la Virgen de Lourdes es “el milagro de mi hija, que de hecho se llama Lourdes porque gracias a ella pude quedar embarazada, y yo hice la promesa de que mi hija se llamaría así, y siempre voy a Alta Gracia y, si no, vengo a esta parroquia, como el día de hoy”.
Por su parte, Gino dijo que desde hace décadas es devoto de la Virgen: “Siempre que le he pedido algo me lo ha concedido, en especial el trabajo, que nunca me faltó. Siempre vengo a esta festividad a esta parroquia, cada año, sin falta”
Mientras tanto, Georgina recordó que “la Virgen me dio una segunda oportunidad cuando me curé de una dura enfermedad y siempre le voy a estar agradecida, y por eso estoy acá hoy, agradeciéndole por siempre, con muchísimo amor”.
Carlos, por último, dijo “que Lourdes tiene algo especial, a mí ya toda mi familia nos ha regalado muchos milagros”.
Tras la procesión, en la sede de la parroquia, se ofreció una peña para los feligreses, quienes, además de comer algo y beber algo fresco, compartieron un momento de paz, amor y reflexión junto a la Virgen.
