Valeria Abdala - Un poco por curiosidad y otro tanto por casualidad, cursó Ingeniería en Sistemas, siendo la Villa y la UTN claves en su vida

Amor a la profesión y la docencia

Pensó que su destino estaba en su ciudad natal, pero fue acá, en Villa María, donde terminó de estudiar una carrera que tanto le dio, y donde no solo creció profesionalmente, sino que también formó la hermosa familia que hoy tiene
lunes, 9 de diciembre de 2024 · 08:37

Originaria de Buenos Aires, Valeria Abdala llegó con apenas 18 años, junto a su familia, a Villa María. Su papá, nacido en Misiones, cansado de la vida de la gran ciudad, tomó la decisión de cerrar una remisería que tenía  -trabajó muchos años en Fanacoa- para abrir una carnicera acá, a pesar de que la familia materna de Vale era de Villa Nueva. Sin embargo, en ese tiempo, ella llevaba un año de Ingeniería en Sistemas, en la UADE y no quería saber nada con irse de su ciudad natal. Intentó quedarse sola, estudiando y trabajando a la vez, pero fue complicado y no le quedó otra que dejar también la capital del país y reunirse con su familia en esta ciudad que, aunque no lo sabía todavía, sería clave y definitoria en su vida, porque acá estudiaría lo que hoy  ama, además de encontrar al amor de su vida, tener las dos hijas que adora y encontrar su lugar en el mundo.

“No fue fácil al principio. Yo quería quedarme en Buenos Aires sí o sí, pero no tuve otra opción que venir y comenzar de nuevo. Era muy joven. Y aunque tenía un año cursado de ingeniería en sistemas, la Universidad Tecnológica Nacional local no me reconoció, porque yo venía de un programa de estudios distintos, de una institución privada, pero por lo menos evité hacer el cursillo de ingreso, je”, cuenta Valeria.

 

Destino: Villa María

Fue así que la mayor de tres hermanas comenzó de nuevo a estudiar una carrera que apenas tenía dos años de impartirse en Villa María, y que originalmente no tenía conocimiento de que podía cursarla, pero que gracias a  su papá, con muchas ganas de que su hija se viniera con ellos, porque toda su familia estaba preocupada y la extrañaban mucho, averiguó casualmente por unos clientes que trabajan en la UTN y que llegaron un día a su carnicería.

“De hecho, la carrera  tampoco se impartía desde hacía mucho en Argentina. Yo, originalmente, quería estudiar algo relacionado con Diseño de Producción e Imagen, que involucraba trabajar con una compu, pero quien nos ofreció esto nos dijo sin pelos en la lengua que solo quien era lindo o tenía contactos podría trabajar en esto, y que estudiarlo era al vicio. Así que una total desilusión. Luego, de casualidad, un conocido me dijo que estudiara algo que tuviera que ver con internet, año 93, y yo ni sabía qué era, pero que nos iba a cambiar la vida a todos porque, entre otras cosas, uno iba a poder, por ejemplo, trabajar por videollamada con China. Y eso me llevó a estudiar en la UADE, y luego acá, en la UTN”, evocó.

 

Estudiante ejemplar

Valeria Abdala confiesa sin rubor que siempre fue una muy buena estudiante: “Incluso gané premios en el secundario, je,  y aunque la verdad el primer año de Ingeniería en Sistemas en la UTN me costó mucho, porque en el programa había algunas materias que no me gustaban, de matemáticas y así, y eso que yo había estudiado un año antes la carrera (con un programa diferente),  me gustó y me fue bastante bien. Pero a pesar de esto, yo todavía creía que terminaría de estudiar y me regresaría a Buenos Aires”.

“En esos años, en esta ingeniería todo estaba como  en la misma bolsa: informática, programación, gestión de información, análisis de datos, sistemas, creación de software y hardware, todo. Y con el tiempo se ha ido especificando. Yo cuando empecé a estudiar me imaginaba sentada en una oficina, frente a una computadora, programando. No existían las aplicaciones. También me vi siendo el soporte de los sistemas médicos, de aviación, o muy técnicos y específicos. Pero en este rubro, como todo lo que tiene que ver con tecnología, todo ha cambiado muchísimo y constantemente, por lo que siempre estamos estudiando y actualizándonos. Se fue haciendo todo más específico, más micro, y hay áreas donde uno se va especializando, como yo que lo terminé haciendo en lo que se refiera a calidad, que es la rama de esta ingeniería que tiene que ver con los procesos de creación de software, y que este se desarrolle  de una manera específica, con herramientas y modelos  diseñados para que esos productos tengan los más altos estándares de calidad”, dijo.

 

Docencia temprana

Valeria comenzó a destacar e incluso comenzó a ayudarles y explicarle a sus propios compañeros, desde su tiempo en Buenos Aires. Ya en la UTN Regional Villa María tuvo a un docente que a ella y a otra compañera  integró al tema de Diseño de Sistemas, y comenzaron a dar esta materia como docentes a los de tercer año, estando ellas en cuarto. Es decir, volaban. Así que además de comenzar a ser docente, desde 1998, en esa universidad, y también hacía años en la sede de Córdoba capital, Abdala fue invitada por otra docente a trabajar con ella de manera profesional para otras empresas: “Luego se fue esa docente que nos había tenido confianza, y lo suple otra titular, Judith Meles, quien vino a cambiar todo el paradigma del estudio de la carrera en la UTN. Con ella comenzamos a trabajar en el tema específico de Calidad, y no solo me metí más a la docencia, sino a trabajar en Córdoba, en empresas como Vates, y desde entonces para varias empresas, siendo team member de los procesos de evaluación de Calidad, que se rigen bajo los estándares del Software Engineering Institute (SEI), que está en Estados Unidos”, detalló.

Y así dio comienzo a una carrera que la ha llevado a trabajar para múltiples empresas locales, nacionales e internacionales, como Ayi&Asociados, la Municipalidad de Villa María, Invel Latinoamérica, Tarjeta Naranja, BIT, McAfee y, entre otras, actualmente también para la Superintendencia de Riesgo de Trabajo (SRT).

“La mecánica de mi trabajo profesional, más allá de la docencia que sigo haciendo en la UTN local -incluso estuve en el instituto Leibnitz acá- y la de Córdoba, donde viajo dos veces por semana, es ir a las empresas y hacer una evaluación dentro de estas sobre cómo hacen el software y verificar que lo hagan conforme el modelo y a través de las herramientas precisas. Hoy, con la pandemia, ha cambiado mucho la mecánica, porque lo que antes se hacía de forma presencial, ahora se hace también a distancia, lo que me ha dado mayor flexibilidad para hacer este trabajo. Y la verdad, tanto lo profesional como la parte docente que hago me encantan”, indicó.

Sobre qué siente hoy en día sobre su profesión, que le ha permitido desarrollarse tanto en el plano universitario como en el profesional per se, señaló:

“Realmente, estoy muy contenta por cómo se ha dado mi carrera profesional, porque además de todo lo anterior, también he trabajado  en la mejora de procesos de negocios, de la que tengo una diplomatura; y, además, ser parte del SEI como parte de los equipos de evaluación es un orgullo. Así como estar en tantas y diferentes empresas me permitió conocer a mucha gente muy grosa, de muchas parte del país y el mundo, y ser considerada como alguien importante, a la vez, me hace sentir que no me equivoqué de carrera. Siento que el destino de mi vocación era este, al igual que el destino de mi vida fue vivir y tener una familia en Villa María”, finalizó.