Daniela Bailo Giordana - Una mujer que decidió emprender una nueva forma de vivir, en movimiento, a bordo de un auto argento insigne

Viajando la vida en un “Fitito”

Esta cordobesa inició hace unos meses un viaje con el objetivo de viajar por América Latina a bordo de un Fiat 600, equipado para ir más allá de sus sueños, surcando el país, el continente y, si se puede, hasta México
sábado, 14 de diciembre de 2024 · 10:13

Nació en San Francisco, Córdoba, y vivió parte de su infancia en Rosario y, después, en Neuquén. Ella es Daniela Bailo Giordana (47), una mujer libre, independiente, transparente, una fiel de seguir sus sueños. Es madre de dos hijas, gemelas (24),  que ahora están en Perú, a quienes anhela ver pronto tras iniciar un viaje en un Fiat 600, modelo 75, desde la Patagonia, donde vivió los últimos años con la idea de “de vivir así, viviendo en mi Fitito”.

“Yo he hecho de todo. En un tiempo en Rosario me dediqué a hacer tortas temáticas y otras cosas. De grande estudié la carrera de Tripulante de Cabina y trabajé en una aerolínea (Lasa), por lo cual me había ido a vivir a Neuquén, pero a los meses de abrir se declaró en quiebra. Me dejaron a la deriva y tuve que rebuscarme. Tuve un emprendimiento de mermeladas llamado “Lo quiero casero”, con uvas de vino y otros ingredientes, con el que me fue muy bien. Pero siempre el sueño de viajar y vivir haciéndolo estaba dentro de mí”, señaló.

Muchas cosas pasaron en su vida, como juntarse con alguien, con quien tuvo a sus hijas, pero poco tiempo. Hace unos años se compró un Fiat 600, con los que iba a ferias, festivales y encuentros de este auto clásico argentino, donde llevaba sus productos y los vendía. En fin, pasaron muchas cosas, se separó, sus hijas crecieron y volvió a enamorarse de otra persona con la que convivió años y comenzó a viajar. Y aunque con él no siguió viajando, decidió emprender el sueño de su vida de viajar en su auto sola y vender las artesanías que ella hace por el camino.

 

Las Villas se le cruzan

“Así que a través de las redes sociales me ubicó Javier Giordana. Que no es mi familiar, pero como tenía el mismo apellido de mi madre y tenía un Fiat 600 me invitó al pasado encuentro de Fiats en Villa Nueva, en septiembre. Y desde ese día, tras cuatro días de viaje, los primeros de esta aventura  de mi vida viajera,  me instalé en Villa María y Villa Nueva porque me encanta”, expresó.

Después del encuentro quedó tan enamorada de ambas ciudades que decidió hacer un parate, vender sus cosas en la costanera villamariense, donde ya es muy conocida por las vecinas y los vecinos, pero el “Fitito” comenzó a fallar desde el viaje hacia acá. Y Giordana, a quien le está muy agradecida y que sabe mucho del tema porque está en la movida de estos autos, entendió, junto con otro colega del palo 600, mecánico, que había que rectificar el motor.

“Así que no pude seguir viajando. Mi idea, desde entonces, fue quedarme acá y poder solucionar el tema. Y la verdad que he disfrutado mucho, he conocido un montón de gente, me enamoré de Villa María, la costanera y también de Villa Nueva, con gente hermosa que me ha ayudado mucho. Y han sido meses muy lindos”, explicó.

El tema es que lo que parecía ser una rectificación, y que comenzó a arreglarse con un costo mayor a un millón de pesos, la obligó a tener que trabajar más y vender mucho más para pagar esos gastos, más ahorros, por supuesto. Sin embargo, resulta en que el motor está más complicado, por lo que ahora no sabe qué hará, dado que le saldrá aún más caro el arreglo.

“Siempre quise vivir viajando, incluso intenté hacerlo en bici junto a mis hijas, pero no quisieron, je. Nunca he necesitado de nadie y trabajé de lo que yo hago, y lo hice con éxito. Pero soy muy inquieta, necesito moverme, amo la naturaleza, soy un alma libre, rebelde, sapo de otro pozo, y me gusta romper con las reglas y lo preestablecido”, compartió.

 

Obstáculos a superar

Daniela sabe que su objeto de vivir viajando se ha complicado, al menos hasta que pueda arreglar el auto, su adorado “Fitito”. Hoy, en Villa María y Villa Nueva son muchos los que la conocen, comparten con ella, charlan y le compran sus productos. Ya es una habitué frente al río y el Polideportivo. Es una persona cálida, una mujer hermosa,  un ser humano solidario, con quien la gente tiene la mejor onda y gran química, una conexión sana e inevitable al pasar por su puesto.

“Ahora tengo que pagar mucha plata, es así. Yo soy feliz acá, y estoy muy agradecida con Villa María y Villa Nueva, con todos lo que me ayudaron. Amo estar en la costanera vendiendo lo mío, con ese río hermoso, pero extraño a mis hijas. Quiero seguir viajando, con mi Fiat 600, mi casa móvil, y bueno, tendré que ver cómo soluciono el tema del motor, porque quiero pasar las fiestas con mis padres en Rosario y con mis hijas, y luego continuar con la aventura, y si la vida me deja, hasta México”, confesó.

Daniela solo cuenta su historia, como quien abre su corazón. Su deseo es que la gente se acerque y la ayude comprando sus hermosos productos, artesanías, joyería, piedras, inciensos y más. Pero elDiario insiste en que comparta su alias y ver si, quizá, almas empáticas, que puedan y quiera ayudar, le depositen en su cuenta, al alias @viajoconpaciencia, de “Daniela Bailo”. Y claro, también pueden seguir su aventura en su Instagram, con su nombre completo.