Tras hechos que ocurrieron recientemente en la ciudad

Abordar la violencia antes de que suceda, el gran desafío

En las últimas semanas se registraron escenas propias de Relatos Salvajes en Villa María. Chicas a los golpes eran filmadas con celulares, mientras un conductor efectuaba trompos con su vehículo a metros de ellas. El viernes pasado, una riña le costó la vida a un chico de 20 años
martes, 26 de noviembre de 2024 · 08:30

Juliana Rodríguez, egresada de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Villa María, viene analizando políticas de seguridad ciudadana en el Centro de Conocimiento, Formación e Investigación en Estudios Sociales, que depende del Conicet y del Instituto de Ciencias Sociales de la casa de altos estudios. En un paso reciente por nuestra radio 90.1 dejó algunos conceptos constructivos en la materia.

Para ella, la cuestión es “cómo podemos abordar la violencia antes de que suceda” y, en esa misma línea, “qué se va a hacer en prevención de las violencias en las juventudes”.

La profesional señaló que “el caso de la violencia interpersonal es más complejo, porque quienes pueden actuar de oficio son las fuerzas policiales, que se desempeñan bajo la órbita del Estado provincial”.

Es decir que “es cierto cuando un funcionario o funcionaria municipal sale a decir ‘el municipio no puede reprimir los actos violentos o delictivos’, pero el municipio sí puede trabajar en la prevención”, comentó.

En tal sentido, Rodríguez indicó que “una de las cosas que puede hacer tiene que ver con difundir campañas que aborden y fortalezcan el compromiso comunitario”, y citó el ejemplo de “una campaña informativa para ir a generar espacios de conversación, de diálogo, para comprender por qué los jóvenes adquieren o desarrollan ese tipo de comportamientos” 

Al ser consultada acerca de si trabajar con los colegios es una alternativa, respondió que “esa es una manera, pero puede suceder que la conflictividad toma un carácter más territorial, entonces hay que ir a los territorios, porque en las escuelas nos vamos a encontrar a jóvenes que están socialmente incluidos”.

“Ahora, ¿qué pasa con la violencia que adquiere un espacio territorial, barrial, y que quizás los protagonistas sean chicos que no están más en la escuela? Podemos hacer prevención con adolescentes que van al colegio, pero, ¿qué hacemos con el pibe de 29 años que ya hace diez años que no va más al colegio, si es que fue? ¿Qué hacemos con los que son más jóvenes y no los vamos a encontrar en el colegio porque son pibes que están laburando, quizás laburando en trabajos precarios? Hay situaciones que alimentan un poco las formas de actuar”, reflexionó.

Y apuntó: “La violencia no es solo un medio para un fin, como se dice; la violencia puede ser expresiva y no verbal, tiene que ver con canalizar a través de la violencia todo un conjunto de sentimientos de frustración, de incertidumbre… Te quiero cag... a palos y no busco ningún fin, pero lo que hago es canalizar un resentimiento social”.

Agregó que “es ahí donde entran a operar las cuestiones del contexto; cómo ese contexto y el agravamiento de las cuestiones sociales y, sobre todo, aquello que va generando mayor fragmentación social, va generando cada vez más exclusión social”.

“Quizás la primera idea que se le ocurre a alguien que decide políticas públicas sea ir a trabajar con las instituciones, pero el desafío actual quizás sea llegar a los sectores en donde los jóvenes no están vinculados a ninguna institución formal y donde quizás la forma de resolver un conflicto o determinados problemas sea por medio de prácticas violentas. Quizás se pueda bajar con actividades que puedan ser de control o acompañamiento, mejor, pero que también hacen a la prevención”, consideró.

Opinó además que, “como sociedad, necesitamos ver que hay otras maneras de resolver los conflictos”, y subrayó que “le pedimos a los jóvenes hacer cosas que, como sociedad de adultos, no hacemos”.

“Y esto quiero también remarcarlo, porque en otros momentos de nuestra vida social y en la comunidad villamariense solía ser la misma gente la que iba a la puerta del boliche a ofrecerles a los pibes una taza de café y llevarlos a sus casas de manera gratuita si no estaban bien, porque no existía una Policía municipal o ciudadana, sino que eran los mismos padres los que organizaban aquello. Eso sucedía porque había muchas muertes viales de pibes que iban a los boliches… Como sociedad, generábamos instancias, aunque estamos hablando de otra Villa María, con otras dimensiones demográficas, pero, sin embargo, no le decíamos al municipio ‘resolveme el asunto’. Interveníamos nosotros, porque nos creíamos parte de un todo y creíamos que eso que le sucedía a esa chica nos pasaba a todos. Entonces, creo en la necesidad de hacernos cargo del problema. Además de exigirle a las autoridades algún tipo de respuesta de política pública en términos de acompañamiento o prevención de las violencias, hacernos la pregunta, como sociedad villamariense, sobre qué hacemos nosotros. ¿De verdad vamos a estar señalando con el dedo antes de hacernos cargo de que nos volvimos una sociedad menos tolerante y con menos capacidad de acompañar y de cobijar a esos que están en esa situación?”, concluyó.