Día de la Soberanía I
Hoy no es feriado en Francia ni en Inglaterra
Escribe: Javier Morello Guionista, productor y realizador cinematográfico
Hoy, 20 de noviembre, no es feriado en Francia. Tampoco en el Reino Unido.
En Francia, en noviembre, se recuerdan el Día de Todos los Santos y el del Armisticio; en el Reino Unido, pareciera no haber días “festivos” en noviembre.
Nosotros, en cambio, estas gentes que, como decía Jorge Luis Borges, decidimos un día que no éramos españoles, que debíamos ser otra cosa, y en el camino encontramos el nombre de argentinos, tenemos el 20 de noviembre. Día de la Soberanía Nacional. Cuando yo era chico, bajo gobiernos militares, que miraban más con desconfianza al vecino y hermano, la palabra “soberanía” solía remitirse a las hipótesis de conflicto con Chile y, a veces, Brasil. La historia nos demostró que el peligro (como en 1806 y 1807, con las invasiones inglesas) no venía de los vecinos; venía de lejos.
La aventura militar desesperada y mesiánica de 1982 apeló a la historia y calculó mal los posibles aliados. Claramente, el peligro venía de otro lado. Y entonces, la derrota, la decepción, la pérdida. Volvamos al 20 de noviembre, al Día de la Soberanía.
El 20 de noviembre de 1845, en un recodo del río Paraná, tuvo lugar una batalla entre la Confederación Argentina y una flota anglo-francesa. ¿A qué venían? Queda claro cuando hacés la cuenta: venían modernos vapores con la mejor artillería del mundo, pero atrás los seguían barcos cargados de baratijas que buscaban regresar cargados de materias primas. Los datos son discutibles, pero las cifras más citadas por historiadores dan cuenta de 22 barcos de guerra y 92 buques mercantes. La idea era que los países europeos tenían el derecho de entrar por nuestro Río de la Plata, navegar el Paraná y negociar sus manufacturas sin pagar aranceles. ¿Te suena? ¿Te hace acordar de algo? EE. UU. sanciona hoy a las empresas chinas, pone fuertes impuestos a las exportaciones de los países en desarrollo; Europa trata de que no entren automóviles chinos, se boicotean desarrollos tecnológicos, etcétera.
El libre mercado funciona para un solo lado. Desde que se inventó. En ese intento loco de enviar buques de guerra y buques mercantes estaba cifrado el siglo por venir, pienso yo. Palo y zanahoria.
Dicho esto, hay historiadores que dicen que el triunfo de Obligado fue una derrota. Porque los barcos invasores avanzaron después de la gesta de Mansilla, cadenas, cañones viejos... Es cierto, algunos barcos siguieron (a otros los hundieron), pero sus tripulaciones no lograron comerciar con nadie. La batalla logró componer una idea de la Nación argentina, demostrando la capacidad de resistir ante la invasión extranjera.
Pero la lucha no terminó en 1845 en ese recodo del río, la Vuelta de Obligado. Los “clientes” provinciales, los que iban a comprar las maravillosas manufacturas europeas, es decir, aquellas provincias que no siempre estaban de acuerdo con Juan Manuel de Rosas, entendieron el concepto de soberanía y se negaron a recibir los barcos mercantes o, directamente, los combatieron.
Entonces, la flota invasora fue atacada repetidamente, tanto de ida como de regreso. Hubo combates en Paso de El Tonelero (unos 30 kilómetros al sur de San Nicolás de los Arroyos), en San Lorenzo y en Angostura del Quebracho, donde sucedió la derrota final de los invasores. Sus embarcaciones (las que zafaron) se volvieron luego de ser atacadas o ignoradas, Paraná arriba. Algunos pensamos que ahí nace Argentina. No había total coincidencia política, pero todos estábamos a favor de la independencia. A veces, estos que elegimos llamarnos argentinos, que ampliamos el criterio sumando a otras etnias y otros pueblos, la pegamos. ¿La hacemos bien? La hacemos como podemos. Festejamos la Vuelta de Obligado y a la batalla de Angostura del Quebracho la olvidamos. Y acá estamos. Escriben en algunos diarios argentinos que festejamos una derrota. Se equivocan. Y si tuvieran razón los amanuenses del Imperio, si tuvieran razón los que dicen que lo que festejamos no es un triunfo, no sería cierto que se firmaron tratados de paz entre Argentina, Francia y Gran Bretaña, en los que reconocieron la soberanía argentina sobre los ríos Paraná y Uruguay. No es feriado el 20 de noviembre en el Reino Unido, ni es feriado en Francia. Aunque algunos argentinos digan que fue una derrota. No son recordadas en Inglaterra las derrotas de 1806 y 1807. Lucio Norberto Mansilla con sus cadenas en el río, Ramón Rodríguez y su caballería… Fue el comienzo. Fue una victoria.
La Vuelta de Obligado
Noventa buques mercantes
Veinte de guerra,
veinte de guerra
Vienen pechando arriba
Las aguas nuestras,
las aguas nuestras
Veinte de guerra vienen
Con sus banderas,
con sus banderas
La pucha con los ingleses
Quién los pudiera,
quién los pudiera
Qué los parió a los gringos
ahijuna gran siete
Navegar tantos mares
Venirse al cuete
Qué digo venirse al cuete
A ver, che Pascual Echagüe
Gobernadores, gobernadores
Que no pasen los franceses
Paraná al norte,
Paraná al norte
Angostura del Quebracho
De aquí no pasan,
de aquí no pasan
Pascual Echagüe los mide
Mansilla los mata,
Mansilla los mata
Qué los parió a los gringos
Ahijuna gran siete
Navegar tantos mares
Venirse al cuete
Qué digo venirse al cuete
Miguel Brascó, Alberto Merlo
