Juan Molinelli y Preto, como se llama el can, se encontraron en la costanera

Biciviajero adopta un perro callejero

El diseñador gráfico e ilustrador, originario de Buenos Aires, realizaba el trayecto de Córdoba a CABA y pasó unos días por Villa María, pero no sabía que su estadía le regalaría un mejor amigo inesperado y una buena historia para contar
lunes, 18 de noviembre de 2024 · 08:30

Pedaleando con paciencia y afán aventurero sobre una vieja bicicleta de carreras italiana, tubular y sin frenos, pero con el equipo de biciviajero necesario para dormir en cualquier rincón, y aguantando incluso una de las tormentas más fuertes que cayeron por la región después de meses de sequía en plena ruta, llegó Juan Molinelli a la ciudad desde Córdoba capital, buscando disfrutarla unos cuantos días y dándose acá una pausa tranca del viajecito rutero a puro pedal y naturaleza.

Sin embargo, a la segunda semana, mientras miraba el río, a Juan se le acercó, casi mágicamente, un hermoso perro, con evidente sangre de Border Collie, joven (no más de un año, o por ahí) y este ya nunca lo dejó, convirtiéndose en su ineludible e inesperada sombra.

“Fue Preto -así lo bautizó- quien me adoptó a mí, y  acepté.  Ya está. El tema es que una vez tomada la decisión de estar juntos, lo que vi como un desafío era llevarlo conmigo en la ruta. Y no fue fácil que me siguiera así nomás sin que esto revistiese un peligro muy serio. Y lo fue. Por lo que tuve que cambiar el plan del viaje”, contó Juan.

 

Pocos viajes, vienen más

Juan?Molinelli (40) estudió la Licenciatura de Diseño Gráfico, es ilustrador y ha trabajado de estos, en curtiembre, jardinería y haciendo paisajismo. Es originario de Buenos Aires, más precisamente de Lomas de Zamora. Andar en bici le encanta y ya ha hecho otros viajes así.

“Un día conocí a una chica europea que viajaba con un argentino en Ecuador, el cual la convenció de hacer un viaje en bici, pero luego se arrepintió.?Y  tras una charla en un camping sobre el tema, y donde le contaba que me gustaría viajar en bici, me la regaló. Así que tomé la posta y continué el viaje que ella hacía y me fui, incluso hasta Colombia, cruzando la selva, en una bici de color rosa, muy gracioso”, contó entre risas, sobre aquel que fue un largo viaje en el que se trasladó de diferentes formas.

Ahora, decidió viajar en tren con su bici hasta Córdoba, y de ahí regresar en bici, sin prisas, tranqui, disfrutando el camino.

“Así que nada, se me cruzó Villa María y de verdad que me encantó.?Decidí hacer este viaje después de la pandemia, ahora que ya no tengo a mis padres, como para entrenarme para hacer un viaje más largo. Y bueno, el tema es que el regreso se complicó porque Preto es muy atolondrado, y aunque me sigue a todas partes, todo le llama la atención y la ruta fue muy peligrosa hasta Morrison. Ahí paré y le hablé a unos amigos que hice, de Villa Nueva, que son herreros y me ofrecieron hacerle un cochecito para que lo lleve más seguro. Y dije que sí a la maravillosa familia Vicenti: Walter, Gabriela,?Exequiel y Macarena”, contó.

De esta forma, Juan y Preto regresaron a Villa María y esperaron dos semanas hasta que el cochecito estuviera listo, “y, aunque les pedí que por lo menos dejaran pagar los materiales, no me cobraron nada”.

“Villa María, y  Villa Nueva, porque para mí como que son  lo mismo, una misma ciudad unida por el río Ctalamochita, ya son inolvidables. Un lugar increíble, donde ahora un perro me adoptó y yo a él y comenzamos una historia de vida juntos. Además, acá conocí a otras personas que me ayudaron, como Víctor Hugo Sarmiento -y su familia-, quien me regaló un casco de bici con el que ganó una carrera; o Fernanda y Daniel, este último extrabajador de la Fábrica Militar y que va a empezar un viaje en un motorhome que compró con lo que le dieron de su indemnización tras su despido; y Viviana Castro, villamariense que me regaló la chapita que ya tiene  Preto con su nombre en el collar”.

Mientras esperaba que el cochecito quedase listo (fue imposible poder tomar una foto para ilustrar lo bien que quedó, porque el día que elDiario hizo esta nota el perro no quería subir y no hubo forma) Juan y Preto anduvieron por todas partes y muchos los conocieron, como otros viajeros en bici, o Daniela, la fititoviajera que viene desde Neuquén -originaria de?San?Francisco- y vende artesanías, con las que se hicieron muy buenos amigos.

 

Juan y Preto

“Fue todo muy loco cómo nos conocimos con Preto. Llegó un día directo a mí, se sentó y nunca más se fue.?Es como si estuviera escrito en el destino, así  como también el que yo ya tenga una relación que jamás olvidaré con?Villa María. En serio, la última opción que tenía era adoptar un perro en un viaje en bici, pero se dio así.?Sentí una conexión real y absoluta de inmediato y acá estamos, juntos, a punto de partir para Buenos Aires.?Así que después de dos o tres días me di cuenta de que Preto no solo compartiría mi vida, si no los viajes que tengo pensado hacer de acá en adelante”, expresó con felicidad.

Y Juan partió hace unos días hacia su lugar de origen, con perro y cochecito nuevos. No fue fácil convencer al can de subirse y quedarse mientras Juan pedalea, pero lo acostumbró con el apoyo de una correa  y una pechera de seguridad. De hecho, tres días después de la charla, este medio volvió a hablar con él, y esto dijo: “No ha sido fácil, pero ahí vamos. Me estoy yendo por dentro, por las rutas, y ahora llegamos a Etruria. Poco a poco, Preto se acostumbra al cochecito y, hasta ahora, no ha habido inconvenientes. Espero seguir así hasta mi destino, y así será. Un saludo muy grande a toda la gente por allá”.

Si quieren seguirlo a Juan y?Preto, estas son sus redes: IG,  @ilustracionesmolinelli, y FB, Juan Marcos Molinelli.