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Juana Azurduy... Cuando la revolución olía a jazmín
Su nombre fue impuesto por Ordenanza 2.175, del 14 noviembre 1985, sancionada durante la Intendencia de Horacio CabezasJuana Azurduy nació en Toroca, actual Bolivia, el 12 de julio de 1780, en el entonces Virreinato del Río de la Plata.
Fue una patriota de Charcas que luchó en las guerras de la Independencia por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata contra la monarquía española, y asumió la comandancia de las guerras que conformaron la denominada Republiqueta de La Laguna, por lo que su memoria es honrada en Argentina y en Bolivia.
Perteneció a una familia chuquisaqueña de buena posición económica; su padre era propietario de varias fincas de la región, su madre era de Chuquisaca, y tenía un hermano que falleció prematuramente dos años antes.
Quedó huérfana en forma imprevista, por lo que debió completar su crianza alternando entre sus tíos y temporalmente en un convento.
Contrajo matrimonio con Manuel Ascensio Padilla, hijo de un hacendado vecino a la propiedad de ella.
Fruto de ese matrimonio nacieron cinco hijos, Manuel, Mariano, Juliana, Mercedes y Luisa, todos participantes en las batallas y los primeros cuatro fallecieron muy jóvenes a causa de la malaria. Azurduy y Padilla combatieron en el ex-Virreinato del Río de La Plata, partiendo del norte de Chuquisaca hasta las selvas de Santa Cruz. Posteriormente, se sumaron a la Revolución de Chuquisaca que el 25 de mayo de 1809? destituyó al presidente de la Real Audiencia de Charcas, Ramón García de León y Pizarro, levantamiento que culminó a principios de 1810 cuando los revolucionarios fueron vencidos por las tropas realistas que el virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, envió al mando del brigadier Vicente Nieto, condenando a sus cabecillas a prisión y al destierro.
Por distintos motivos relacionados con encarcelamientos y ocultamientos, la familia debió vivir como si sus integrantes fuesen guerrilleros expuestos a toda clase de peligros.
Producida la Revolución de Mayo en Buenos Aires, la capital virreinal, los esposos Padilla se ligaron desde 1811 al Ejército Auxiliar del Norte, enviado desde Buenos Aires para combatir a los realistas del Alto Perú, y Azurduy recibió a los jefes revolucionarios Juan José Castelli, Antonio González Balcarce y Eustoquio Díaz Vélez.
En 1812, se pusieron a las órdenes del General Manuel Belgrano, nuevo jefe del Ejército Auxiliar del Norte, llegando a reclutar 10.000 milicianos.
Azurduy organizó, utilizando bibliografía que le facilitó el propio Belgrano, un batallón que denominó “Leales”, al que le enseñó tácticas y estrategias de guerra.? Empezó a utilizar en sus misiones un pantalón blanco tipo mameluco, una chaquetilla color escarlata o azul y una gorra militar con una pluma azul y blanca, los colores que Belgrano eligió para la bandera. Lo hizo como apoyo para el general y en protesta a la orden del Primer Triunvirato de Buenos Aires, donde le habían ordenado a Belgrano la no utilización de tal uniforme por parte de la gran luchadora.
Producido el Éxodo Jujeño, junto a su esposo prestaron colaboración con la retaguardia comandada por el mayor general Díaz Vélez.
En la batalla del Cerro de las Carretas, Juana Azurduy al frente de 30 jinetes, entre ellos varias mujeres, atacó a las fuerzas del general español La Hera, les quitó el estandarte y recuperó algunos fusiles; cinco días después, Azurduy atacó el cerro de Potosí.
Debido a estos logros militares recibió el rango de teniente coronel por un decreto firmado por Juan Martín de Pueyrredón, director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 13 de agosto de 1816.
Tras ello, el General Belgrano le hizo entrega de su sable, el que había utilizado en el Éxodo Jujeño. Además, el decreto de Pueyrredón la puso al frente de una división llamada “Decididos del Perú” y le otorgaba el derecho a usar el uniforme militar.
Los esposos Padilla, en septiembre de 1816, enfrentan a los realistas en la Batalla de La Laguna, donde el marido de Juana Azurduy es decapitado. Luego de la muerte de su esposo, la jefatura de las tropas del Ejército recayó en Juana Azurduy.
Había sido ascendida a mariscala del Ejército de Bolivia y generala del Ejército Argentino por decisión del prócer Manuel Belgrano, uno de los más altos grados militares.
A lo largo de su trayectoria militar fue relacionándose con varias personas, como Juan Huallparrimachi, a quien adoptó como protegido junto a su esposo, y, posteriormente, las acciones militares que provocaron su viudez la llevaron a relacionarse con Martín Miguel de Güemes, quizá su máximo referente militar.
La muerte de este último marcó el fin de su carrera y le generó grandes problemas económicos en sus últimos días.
Murió en compañía de un joven discapacitado hijo de un familiar lejano en una vivienda precaria. Falleció en Sucre, justamente un 25 de mayo de 1862.
Debió pasar casi un siglo para que su trayectoria fuese reconocida.
En ambos países se imprimieron papel moneda con su rostro como ilustración.
Una provincia boliviana lleva su nombre así como varias instituciones de ese país y también de Argentina, al igual que calles, plazas, paseos y monumentos erigidos en su honor al igual que un sinnúmero de manifestaciones artísticas.
Félix Luna inmortalizó una cueca con música de Ariel Ramírez y popularizada por Mercedes Sosa:
Juana Azurduy, flor del Alto Perú,
no hay otro capitán más valiente que tú.
Oigo tu voz más allá de Jujuy y tu galope audaz, doña Juana Azurduy.
Me enamora la patria en agraz,
desvelada recorro su faz:
¡El español no pasará, con mujeres tendrá que pelear!
Juana Azurduy, flor del Alto Perú, no hay otro capitán
más valiente que tú.
Truena el cañón, préstame tu fusil, que la revolución viene oliendo a jazmín.
Tierra del sol en el Alto Perú, el eco nombra aún a Tupac Amaru.
¡Tierra en armas que se hace mujer, amazona de la libertad,
quiero formar en tu escuadrón
y al clarín de tu voz atacar!
Juana Azurduy, flor del Alto Perú, no hay otro capitán más valiente que tú…
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