Auditorías - Diego Sobrino, auditor general de la UNVM

“Escaneamos toda la universidad”

El máximo órgano de control de la institución aclaró que, a pesar de los vaivenes en Nación, siempre mantuvieron la lupa sobre los números por un compromiso con el rector. También dijo que es necesario que “nos supervisen desde arriba, da seguridad”
sábado, 26 de octubre de 2024 · 09:25

El abogado Diego Sobrino es el auditor general de la Universidad Nacional Villa María, función que cumplió siempre con perfil bajo. Sin embargo, en estos últimos días, cuando el Gobierno nacional cuestiona a las casas de altos estudios y las “ataca” con auditorías, el reconocido profesional local tuvo que salir a hablar para aclarar la situación.

En laRadio (FM?90.1), Sobrino dio un panorama de la situación.

“Primero hay que decir que las universidades tenemos dos órganos nacionales de auditoría: una es la auditoría general de la Nación, que depende del Congreso, tiene otro ritmo y con muestreos distintos. Las auditorías las hacen entre todas las universidades del país.

La otra auditoría es de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), con quienes venimos trabajando hace 20 años”, contó.

“El equipo de trabajo de la UNVM está conformado desde esa fecha, por lo tanto, hay gente que se ha formado trabajando con la SIGEN, que es la que tiene la función de coordinar, organizar, hacer el seguimiento de las auditorías que hacemos”, añadió.

En ese sentido, aclaró: “Nosotros tenemos una doble dependencia. Dentro del organigrama de la universidad dependemos del rector, que nos baja la línea de cuáles son los temas de interés para que pongamos el foco;  y después tenemos lo que nos da la SIGEN. Y la bondad de esto es que viene con la perspectiva desde la administración pública nacional, entonces va estableciendo las prioridades de acuerdo a lo que le interesa a la Nación”, indicó.

“Había un departamento que estaba referido exclusivamente a las universidades y la SIGEN había montado un área especial desde hace 20 años”.

-¿Por qué decís había?

-Sucedió que, cuando Carlos Zanini era procurador, declara la autonomía universitaria, por lo tanto, se apunta a la no intromisión en algunos aspectos de la SIGEN. Eso genera un runrún político, se resquebraja la relación de la SIGEN con las universidades y empieza a haber un alejamiento y un desmantelamiento del área.

Por lo tanto, dejamos de tener un seguimiento de gente que hace 10 o 20 años que estaba especializada en universidades y ha sido reasignada. Entonces quedamos afuera del sistema donde mensualmente cargamos la rendición de las auditorías.

-Ustedes cargan todos los gastos al sistema.

-Sí, pero esto va más allá de los gastos. Auditamos y escaneamos toda la universidad.

Analizamos desde que el estudiante se inscribió hasta la obtención del título. Es una serie de procedimientos que estamos supervisando. Revisamos toda la legalidad del proceso, con un enfoque normativo.

Toda la estructura jurídica de la universidad se hizo cuando era minúscula. Ahora ha crecido tanto que esa normativa, en muchos casos, ha quedado caduca. Entonces tenemos que ver la adecuación de los procedimientos que estamos auditando.

-¿Le pasa a todas por igual?

-Son diferentes. En la Universidad Nacional de Córdoba, por ejemplo, cada Facultad tiene su propia estructura administrativa. No es el caso nuestro, que está todo centralizado en un área que es la económica. Por esa área pasa contabilidad, administración, compra, licitaciones, contrataciones… Todo lo que tiene que ver con el ingreso y egreso de dinero. A su vez, por ejemplo, si hay un nuevo proyecto de investigación, se inicia un expediente, entonces se analizan los aspectos académicos y también económicos.

Además, tenemos Ciclo, que es un plan de cuatro años, donde establecemos las prioridades. Históricamente, lo hacíamos con la SIGEN y el rector, entonces, entre la mirada macro y la mirada micro, nosotros armamos el plan.

Ese plan Ciclo cada año se va armando y se va acomodando. ¿Qué sucedió? A partir de aquel dictamen, se retira la SIGEN y eso nos generó una crisis en quienes hacíamos las auditorías, porque necesitamos un órgano de supervisión, si no, es como mirarse para adentro. Necesitamos que nos miren, que nos hagan el seguimiento, porque, primero, nos hace más eficientes, y segundo, nos da seguridad, porque puede haber errores.

-Hasta esa resolución hubo 26 años de control permanente...

-Sí, trabajando con la SIGEN. En la UNVM éramos la SIGEN, nos visualizaban como los inspectores. Ese es el concepto. Y para nosotros era una tranquilidad.

En nuestro caso, seguimos con el plan Ciclo, que se termina a fin de este año. Mientras, en diciembre de 2023, a los pocos días que había ganado Milei, se abrió la posibilidad de firmar un convenio con la SIGEN y restablecer el vínculo, pero este año hubo un retiro del Gobierno de la administración, los lugares quedaron vacíos, desaparecieron los referentes. Entonces, este año vamos a terminar el plan Ciclo y el plan anual, que estamos cerrando, y ver en qué situación nos encontramos.

-Eso les va a servir para la SIGEN cuando venga...

-Sí, pero necesitamos un feed back, queremos la diaria, subir al sistema como lo empezamos a hacer ahora. Esto es un factor ordenador importantísimo.

“Me impone aclarar esto ante la sociedad”, recalcó Sobrino.