Agua por todas partes dejó la tormenta que se registró entre la madrugada y la mañana en el conglomerado local
Problemas en las Villas por la caída de una lluvia torrencial
Hubo familias evacuadas en Villa Nueva y varios barrios con calles anegadas. El registro oficial marcó 120 mm caídos, aunque la mayoría en solo cuatro horas. Fue una de las mayores precipitaciones en la provincia
Al menos 120 milímetros de lluvia caída en el conglomerado local, provocaron ayer grandes problemas en las dos Villas.
Esa cantidad enorme de agua tuvo su punto más álgido en apenas cuatro horas, cuando el miércoles recién comenzaba, poco después de la 1 de la madrugada.
Desde entonces hubo vecinos que sufrieron inconvenientes en diferentes partes de nuestra ciudad. Y no era para menos.
A las 6 de la mañana ya se habían registrado 95 mm de lluvia, un verdadero “diluvio” que no hubo forma de hacerle frente, más allá de la falta de obra en algunos sectores de Villa María.
Bomberos, a full
En nuestra ciudad, Bomberos Voluntarios había recibido más de 70 llamados telefónicos antes de las 9 de la mañana, al tiempo que otros tantos reclamos llegaban al teléfono de la Guardia municipal, reflejando la desesperación de varios vecinos por el desborde del agua.
El jefe de Bomberos, Gustavo Nicola, dijo que se realizaron intervenciones en cuatro domicilios y que hubo que rescatar a personas en dos vehículos que habían quedado varados en calles inundadas.
“Hacía años que no caía tanta agua en pocas horas”, reflexionó Nicola.
Lo curioso que, a pesar de la cantidad de inconvenientes, no hubo que lamentar accidentes de tránsito.
Más de lo acostumbrado
Como sucede con otras tormentas fuertes, hubo arterias que se anegaron “casi por decantación” como las calles Centenario y Granaderos Argentinos, a pocos metros del cementerio La Piedad, y la Buenos Aires, a la altura del barrio San Nicolás, entre otras arterias. También se replicaron problemas en diferentes calles de tierra, sobre todo de barrios nuevos como el Padre Mugica.
De todas maneras, esta vez hubo nuevas calles que padecieron la tormenta como nunca antes en los últimos cinco años. Entonces, esta vez, el municipio terminó cortando con cintas no menos de 25 calles, algunas de las cuales no pudieron habilitarse todavía, como en el barrio Parque Norte.
Precisamente, en esa zona, camino al Campus de la Universidad Nacional Villa María, el loteo de Mariápolis se vio desbordado y el agua complicó un sector importante.
En tanto, frente a la Funesil, la calle estuvo de bote a bote y despertó también la bronca de varios automovilistas.
Quejas en pleno centro
No solo en los barrios periféricos ni en viviendas se complicó la situación.
En pleno centro, hubo comerciantes que sufrieron algunos daños irreparables porque ingresó el agua en el interior de los locales.
En una óptica de calle San Martín, casi esquina Buenos Aires, los desagües del techo no alcanzaron a salir por los de la calle.
Semejante colapso hizo que el agua comenzara a caer por los balcones.
Dentro del local, la propietaria indicó que tuvo algunas pérdidas materiales. Por esto y por la falta de luz (debido a trabajos que se realizaron en la estación de la esquina de Corrientes y San Martín), la mujer tuvo que cerrar y quedó sin atención al público, con todo lo que eso significa en estos tiempos.
La comerciante se quejó por el tipo de obra que se hizo en esa zona.
“Solicitamos al municipio que no siguiera con esta obra o que la mejore, pero seguimos en la misma y esto realmente nos sobrepasó”, se lamentó.
Sin clases
Ante la cantidad de problemas que existían en la ciudad, en algunas escuelas suspendieron las clases durante la mañana.
Sucedió en la escuela de Tecnología e Informática del Inescer, la Proa que funciona en el predio de la Universidad Tecnológica Nacional, el Ipem 99, Escuela 1º de Mayo, y el jardín de infantes Mulinetti.
En otros establecimientos hubo poca asistencia.
El agua ingresó en varios edificios escolares, según comentaron padres de alumnos.
Trabajos municipales
Desde la Municipalidad de Villa María se informó que operarios del Corralón y de cooperativas de limpieza que prestan servicio en la ciudad, se encontraban trabajando en distintos sectores.
“Se trabaja para retirar un importe número de árboles y ramas en calles y veredas; en la delimitación de sectores que sufrieron hundimientos y en lugares afectados por el temporal”, informó el municipio desde el Departamento de Prensa.
“Además, personal de la Secretaría de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Ambiente, conjuntamente con la Cooperativa 15 de Mayo, realiza un amplio relevamiento de canales, desagües y bocas de tormentas, con el fin de resolver situaciones críticas en beneficio del escurrimiento”, amplió.
En ese sentido, se indicó que “es importante que los villamarienses acaten las recomendaciones de la Guardia Local en la vía pública y tomen las medidas necesarias para proteger la integridad física, minimizando la circulación tanto peatonal como vehicular en aquellos sectores afectados”.
El municipio también apuntó que fueron 130 mm lo que cayó hasta la tarde.
Familias evacuadas
En Villa Nueva, las consecuencias de la tormenta fueron más graves porque hubo que evacuar a un par de familias que sufrieron el ingreso del agua a sus viviendas.
De manera urgente, se debió realizar un centro de evacuación en el Parque Hipólito Yrigoyen, pero después del mediodía, las dos familias pudieron regresar a sus casas.
Una de esas viviendas afectadas de gravedad se encuentra en el barrio Pinar de las Tejas, una zona de la ciudad donde el ingreso de agua ya no es una novedad, lamentablemente.
Después de las últimas inundaciones y, ante el avance de barrios en ese sector (donde se edifica el nuevo Cuartel de Bomberos), el Gobierno anterior hizo una obra de desagüe importante en calle de tierra, que cruzó la ruta 2. Sin embargo, ayer esa boca de tormenta no dio abasto. Conclusión, el municipio envió una cuadrilla para sacar agua con bombas.
A pocos metros, frente a la cancha de Alem, por donde se frenó la obra comenzada en el Gobierno anterior, una calle pareció un río. Es el mismo camino de tierra por donde nunca más pudo pasar la gente.
En ese sentido, desde hace un tiempo se usa una calle alternativa, dentro de un campo privado, pero la bajada posterior hacia la Almirante Brown, ayer se desmoronó y los mismos vecinos pedían que no pasaran con los vehículos porque podía suceder una desgracia.
Volviendo a la ruta 2, más hacia el sur, se pudo apreciar que el ingreso al barrio Villa Oeste fue prácticamente impenetrable.
Las historias se fueron repitiendo en otros sectores de la vecina ciudad.
En barrios donde no hay cloacas, como el Golf, se desbordaron algunos pozos sépticos.
Entre bomberos y el municipio se repartieron la atención en diferentes lugares de la ciudad, además de zonas rurales y Sanabria.
No hubo barrio que no tuviera alguna calle anegada.
La preocupación, ahora está centrada en el futuro, mirando al cielo, todavía amenazante.
