Calle Iván “Nene” Miranda
Una calle que sabe a gol
La calle comienza a la altura de Marcos Juárez al 50 y luego de atravesar 250 metros termina en Gobernador Sabattini, junto a las vías del FF.CC. a Río Cuarto en barrio Las AcaciasNo podía ser de otra manera: dicha arteria está solo a metros de la nueva cancha que el Club Atlético Alumni posee en barrio Las Acacias.

Iván “Nene” Miranda, nació en Villa María el 14 de mayo de 1944. Fue un notable futbolista, goleador, técnico y dirigente del club del barrio Lamadrid, dirigente de trote y empresario (en el rubro cereales).
Empezó desde pequeño, cuando vivía en el campo, cerca de la Estancia La Negrita, y se escapaba para jugar con sus amigos, uno de los cuales lo invitó a jugar en el Fortinero.
A fines de la década del 50, el Nene entró directamente a la quinta división que conducía Isidoro Luna.
Miranda era uno de los primeros en llegar a los entrenamientos “porque quería elegir el mejor botín”, recuerdan.
De quinta pasó a reserva y con poco menos de 15 años alcanzó a debutar en primera división.
En el año 1961 ya jugaba con el Ratón Martínez, Pelusa Guyón, Tito Ibarra, el Toto Perazzi y su hermano, el Pelado, el Perro Alaniz, el Cordobés López y el Tula Bertino.
Es que el Nene llamó la atención rápidamente: sus casi dos metros no pasaban desapercibidos y, aunque siempre dijo que el cabezazo no era su fuerte, usaba su cuerpo para batallar contra los marcadores centrales que pretendían neutralizarlo.
“Me dejaban un claro y ‘pum’, al arco”, manifestó alguna vez para darle argumento a su pegada furiosa.
Un gol memorable
Antes que Palermo o Chilavert, Miranda ya había regalado aquí en nuestro ámbito en la antigua cancha de “Villa Aurora” un gol desde el otro campo, como solo los elegidos podían hacerlo.
Casi 50 años más tarde, contó alguna vez aquella proeza: “El más memorable gol que hice fue en cancha de Alumni, creo que en un Nacional. Comenzó el partido, sacamos de mitad de cancha y después del primer toque que me llegó la pelota, desde esa distancia, observé que el arquero todavía estaba acomodándose y metí un zapatazo que fue un golazo”.
En el año 2010, con motivo de los 80 años de la Liga Villamariense de Fútbol, su expresidente e historiador cabralense Leo Ambrosino, publicó en El Diario del Centro del País una sucesión de fascículos coleccionables. El máximo artillero del club de Villa Aurora no podría estar ausente
Entre aquel gol y otras gestas imborrables, el Nene jugó al fútbol más de 18 años y colgó los botines tras el retorno de la gira internacional de Chile.
A partir de allí comenzó su camino en la dirección técnica. Fue ayudante de campo de Hernán Ríos, consejero de Miguel Brindisi y director técnico en diferentes etapas.
“Era la primera y rápida alternativa que los dirigentes siempre tenían”, reconocía. Su otra pasión fueron los “pingos”, el trote ocupaba también un lugar de privilegio y también allí fue un ámbito donde supo cosechar innumerables amigos.
Siguió de cerca el ascenso y el descenso de los torneos Argentino y Federal, trabajó desde el anonimato y acompañó a cientos de delegaciones en cada viaje por el país, concentrado como si fuese a calzarse el mejor botín que buscaba desde niño en la previa de los entrenamientos.
El “Nene” tuvo tres hijos: Gabriel, Enrique y Facundo. Falleció el 16 de marzo de 2017 en nuestra ciudad.
El trote, su otra pasión
Desde muy joven, Iván estuvo ligado al trote y su amor por este deporte fue heredado, al igual que heredaron sus hermanos Eder y Rubén, de su padre don José Miranda. En la década del 70, junto a Antonio Daher, crearon el primer haras de caballos de trote de la región y, como no podía ser de otra manera, lo bautizaron el Fortín. En poco tiempo se convirtió en uno de los mejores haras de Sudamérica, llegando a trascender con distintos campeones tanto a nivel nacional como así también exportar productos a Europa.
En la foto se lo ve junto a dirigentes de la Asociación Villamariense de Trote: Nilbio Yuon, Manuel Vicente, Alejandro Errazquin, José Maglione, Adelmo Depetris, Alfredo Veronese, Camilo Veronese y Roberto Vicente.
