Economía gastronómica - Este tipo de negocio está sufriendo, y mucho, y es que la constante suba de precios los está “matando”

Una pasión llamada delivery: del gustito a ser un lujito

Dueños de negocios de comida con servicio a domicilio y/o para llevar, concuerdan, entre vaivenes sobre visiones de esperanza y otros muy pesimistas, en que la situación es complicada para el rubro, aunque le ponen toda la onda y hasta se reinventan
jueves, 4 de enero de 2024 · 07:30

Al menos hasta hace poco, el delivery gastronómico era uno de los rubros más movidos -económicamente hablando- y no solo durante los días viernes, sábado y domingo.

Para mucha gente pedir comida a domicilio, además de un gustito, es una cuestión práctica, una solución a la hora de comer algo después de llegar a casa tras una larga jornada de trabajo, cansado, sin muchas ganas de cocinar, y ni hablar si había que preparar algo para una familia numerosa.

Y en esa cadena virtuosa de la economía como la gastronomía, además de los negocios, los proveedores y los clientes, están también las cadeterías y los  cadetes independientes, cuya gran parte de sus ingresos dependen de que la “rueda del delivery” se continúe moviendo.

No obstante, según los negocios consultados, el incremento imparable de precios, que día a día siguen subiendo, no solo les está afectando el margen de ganancias, que prefieren sacrificar antes que perder clientes, sino que -de hecho- hace que cada día menos gente pueda comprar algo que hasta no hace mucho era normal hacer, un simple gustito, pero jamás un lujito.

Y todos concuerdan en que esta baja se ha intensificado desde que asumió el nuevo gobierno.

En ese sentido, si bien se reconoce que antes venía mal la cosa, hay quien incluso afirmó haber tenido un buen 2023, a pesar de todo, hasta el 10 de diciembre. De hecho, para la mayoría las ventas han caído un 50% o más: otros afirman que jamás, con más de 20 años en el rubro, vivieron esta situación, y no falta quien confirme que esto no solo está muy  complicado, sino que será peor de lo que imaginamos.

 

Tosco

El local de Tosco, sobre la costanera villamariense, sufre los embates de la crisis

Bruno Sícoli, dueño de Tosco, con 22 años de experiencia en el rubro gastronómico, afirma que jamás había vivido algo como lo que vive hoy con su negocio.

“Hasta el nuevo aumento de la nafta, estaba esperanzado que no fuera tan duro enero, pero va a estar durísimo. Un desastre. Hasta el 11 de diciembre veníamos vendiendo muy bien, te diría incluso que 2023 fue no bueno, sino un muy buen año. Y cuando arrancaron todas estas medidas se frenó totalmente”, señaló.

Explicó que además del delivery, hace catering tipo take away, con patas asadas y entradas “y entre  mediados de noviembre y principios de diciembre vendí 15 de estos caterings en 25 días, algo que nunca hice; y arrancaron las nuevas medidas y no vendí uno más”.

“El negocio, que yo banco de mi bolsillo, bien que mal se mantuvo.  Pero sucede que salir a  hacer las compras ya no te alcanza. Sí o sí tengo que poner plata mía para comprar producto, y con suerte lo recuperas el fin de semana. No hay forma de estar al día, en cada aumento que uno hace, se queda un cliente fuera de tu negocio. Por eso tengo que resignar margen de ganancia, y ni así”, indicó.

Además, de dar muchos detalles que hace casi imposible que su negocio funcione sensatamente, dijo sobre el tema de precios: “Son imposibles; hay colegas que no pueden aguantar los precios y no venden nada. Pero es que te suben todos los días, y yo, que siempre he sabido de memoria, nombres y cara de todos mis clientes y  lo que me costaban las cosas, ahora no sé nada. Esto no lo viví nunca. Y a futuro lo veo mal”.

 

El Maridaje

Pocos o ningún delivery gastronómico “driblea” la suba de precios, El Maridaje tampoco se salva

En este local  de lomitos, hamburguesas, quesadillas y  empanadas que ya tiene casi 20 años de existencia, Matías Polo, su dueño, confirmó que las subas les han  afectado también, y mucho.

“Nos afectó en un porcentaje grande. No sabría cuánto, pero por lo menos en un 30% en baja de venta. Y hablo desde que asumió el nuevo gobierno para acá.  Pero bueno, la idea es reinventarse, por eso ahora, además de nuestras producciones de comida, hacemos base de pizzas  y panes de hamburguesas para otros locales, cosa que no hacíamos, una forma de hacer algo más para salir a flote”, expresó.

Detalló que hay que encontrarles la forma para, no solo para subsistir, sino poder seguir abiertos “ante tremenda crisis que vivimos. Porque además pensamos en la gente que trabaja con nosotros, y las tarifas que se van a empezar a mover, los precios que suben día a día, así que la idea es achicarnos, incluso perder ganancia, pero no perder clientes”.

“Las compras están imposibles. Cada día que voy no sabés a cuánto estarán los insumos, 20%, 30%, 40% de subas entre un día y otro. Está muy complicado. Veníamos mal. Pero de tres semanas para acá es una locura, ni subiendo precios; la  facturación es mucho menor. Quiero que esto mejore, pero no sé si va a suceder”, sentenció.

 

Nira

Hasta hace un año un sushi de 15 piezas valía lo mismo que un lomito. Hoy es casi un lujo, y Nira lo sabe

En otro negocio gastronómico especializado en sushi, cuyo dueño es Federico Carena, con amplia trayectoria en el rubro y gastronomía en general, hay esperanza de que las cosas mejoren, aunque el dueño confirma que se está vendiendo muy poco o nada casi, entre semana.

“Hoy comer sushi es más selectivo por el costo, que se incrementó. Hace un año el precio de 15 piezas de sushi era igual a un lomito, y estaba al alcance de todos. Hoy el producto se ha segmentado bastante, y está hoy por encima, aunque tampoco muy lejos del lomito. El tema es que tengo costo bajo de empleados, porque la producción de sushi no la necesita; no así de los productos, que son en dólares, porque casi todos mis insumos son importados”, detalló.

Sobre la situación de la venta dijo: “Hoy los deliverys sufren por el aumento constante de todos los productos, lo del  súper, la carne, y nosotros como te digo todo importado. Así que si lo pasaras a la ecuación normal, el precio de la carta se iría a las nubes, así que uno debe sacrificar rentabilidad. No hay ganancias porque cuando uno sale a comprar nueva mercadería quedás tablas”.

“Entre semana casi no se vende. A veces un miércoles te pueden reventar a pedidos, pero jueves y viernes nada. Y más o menos mejora el fin de semana. Está muy complicado, pero yo tengo esperanza de que las cosas mejoren en los próximos meses”, señaló.

 

Napoli Auténtica Pizza

El titular de este delivery de pizzas, Fede Guzmán, contó que aunque está parejita la producción, la clientela ha bajado considerablemente.

“La venta ha bajado como mínimo entre un 35% y 45%. Aunque en mi caso yo lo veo venir desde el mes de julio, aproximadamente”, indicó.

Sobre la clientela contó que “también ha bajado muchísimo, obviamente casi en igual medida que el volumen de venta. Lo que trato de hacer es ir subiendo de a poco los precios, no de una con las subas. Igual siempre vamos perdiendo y cada vez se tiene  menos rentabilidad, porque es imposible pasar todos los aumentos al producto final”.

Explicó que si tuviera que poner el precio real de lo que debería valer una pizza “nadie te la compra”, y sobre cómo pinta el futuro dijo: “La verdad que no lo sé, hay que vivir día a día, uno a la vez. Pero siempre estamos optimistas y tirando para adelante”.

 

Herejes del Sabor

A la comida vegetariana a domicilio o para llevar, también se le complica mucho la suba de precios

Renzo Ferrari, uno de los dueños de este local junto a Claudia Hernández, único en su tipo, porque es de comida estrictamente vegetariana, (ovolacto), afirma que el tema precios es una locura, y las ventas les ha bajado, pero les salva el hecho de que ellos al mediodía venden muchos menús.

“Los costos semana tras semana suben, pero sobre todo se nota en el súper y en el descartable. Ahí se nota mucho, es todos los días. Nosotros, como nuestro insumo es mucho vegetal, trabajamos con el Mercado de Abasto, y ahí aunque hay productos que suben mucho,  hay también otros con subidas y bajas, incluso por tema de temporada, y es algo diferente, no se nota tanto, es oferta y demanda”, indicó.

Sin embargo, respecto al súper dice que es una cosa imposible: “Lo que son quesos y descartables nos está matando. Ahí sí se nota. Incluso un proveedor nuestro nos contó que cambió uno de los descartables de un producto que no trae porque de 20 mil pesos la caja la subieron a 100 mil pesos. Una locura. Yo prefiero perder el margen de ganancia, pero igual se sigue perdiendo. Yo siento que es normal que baje por las fiestas un poco el movimiento”.

“A nosotros nos salva que tenemos dos turnos, y que al mediodía trabajamos con menús. Pero veremos ahora, igual está todo muy difícil. Es  mucha la incertidumbre. Cada día es un aumento de algo, o de una cosa, o de muchas. Y sobre lo que viene, te digo que la verdad ni ganas de trabajar más tengo (risas), pero igual seguiremos, y a ver qué pasa”, expresó.

 

Cadetería Daniel

Las cadeterías sufren igual porque son parte de la cadena del delivery

Sebastián Heredia, dueño de la Cadetería Daniel, con 24 años en el rubro, confirma que nunca había sentido un parate de esta magnitud, “de casi un 50%, y es entendible porque la gente tiene mucha menos plata, además de que venimos de las fiestas donde muchos gastaron todo lo que tenían, pero obviamente nos vemos afectados por el alza de precios y ni se diga de la nafta”.

“De nuestro negocio comen 60 familias. Y obviamente nosotros vamos de la mano del rubro gastronómico y de los deliverys específicamente. Y esta crisis nos perjudica a todos. En un momento tuvimos mucho trabajo, pero hoy apenas con lo justo. Antes había subas de precios de naftas dos o tres por año, y ahora tres en dos semanas, y enorme subas”, indicó. Confirmó que su gente, que anda mucho en la calle, nota menos movimiento “y además viene mucha gente a pedir trabajo de todas las edades, hasta con niños en brazos, es terrible decir que no cuando ya tenemos todos los cupos cubiertos. Ahora lo que me preocupa es que todos los  compañeros nuestros sigan teniendo el trabajo.  Pero a pesar de todo, yo tengo fe en mi país, y siempre voy a apostar a él”.

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