Sobre la presencia de tritio en las aguas del Ctalamochita

Minimizan un estudio científico

“Nosotros vivimos al lado del lago, no somos ajenos a la problemática que pudiera haber. Bebemos esa agua y con esa misma agua preparamos la comida que se sirve en el comedor de la Central”, aseguró el gerente de la Central Nuclear
viernes, 19 de enero de 2024 · 08:30

En nuestras páginas publicamos a comienzos de año el cable de la Agencia de Noticias Tierra Viva, en la que se detalló el informe elaborado por Cristian Basualdo y Silvana Buján, periodista socioambiental, miembro del Movimiento Antinuclear de la República Argentina, el primero, y periodista científica, integrante de la Red Argentina de Periodismo Científico, la segunda. Luego de recolectar muestras en el Embalse Pistarini y de enviarlas a laboratorios de Francia e Inglaterra,  los comunicadores alertaban porque “se detectaron peces contaminados con tritio (la forma radioactiva del hidrógeno) en la cuenca del río Ctalamochita, en Córdoba”.

La noticia se esparcía al mismo tiempo por el país. El diario El Chubut, por ejemplo, llegó a titular: “Un río de Córdoba presenta las concentraciones de tritio radiactivo más altas del mundo”. Otro de los medios que se avocó al delicado asunto fue Tiempo Argentino, que ahora consiguió una voz oficial desde la misma central nuclear.

“La interpretación de que hay agua contaminada es antojadiza”, le dijo al diario recuperado y cooperativo porteño Juan Cantarelli, gerente de la Central Nuclear de Embalse.

Para él, los niveles del efluente radiactivo en la cuenca del río Ctalamochita “son prácticamente insignificantes”.

En una nota concedida al periodista Gastón Rodríguez, el gerente consideró que “no hay contaminación radiactiva porque los valores de tritio encontrados son prácticamente insignificantes”, asegura.

El informe de Cantarelli y Buján, como ya lo indicamos, señaló que en las muestras enviadas se hallaron “154 bequerelios (unidad de medida para la presencia de material radiactivo) por litro de agua de combustión en los animales (tarariras), más de 70 veces superior al nivel natural típico”.

Y consignó que “el agua de combustión alude a la forma utilizada para detectar tritio ligado orgánicamente”.

Y apuntó: “La Central Nuclear Embalse, operada por la empresa estatal Nucleoeléctrica, descarga rutinariamente cantidades considerables de tritio, el isótopo radiactivo del hidrógeno, en sus efluentes líquidos y gaseosos”.

Al dar cuenta de la publicación de Tierra Viva, El Diario también incluyó el punto de vista de una investigadora del Conicet en la Universidad Nacional de Villa María y de un geólogo reconocido en la ciudad.

La publicación de nuestro medio del 2 de enero de este año: “La Central Nuclear y el agua de nuestro río son motivo de análisis”

 

La respuesta

Ahora, el gerente Cantarelli explicó que “el tema es siempre el mismo; se parte de datos ciertos -no cuestionamos los números-, pero la interpretación es antojadiza”.

“Ellos son antinucleares declarados, por lo tanto, es muy difícil moverlos de ese dogma, deslizó, para asegurar que,  actualmente, los niveles de tritio en el agua del lago de Embalse rondan los 300 bequerelios por litro de agua. Muy por debajo de los 10.000 que es el nivel máximo de referencia postulado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el agua de consumo.

“Nosotros vivimos al lado del lago, no somos ajenos a la problemática que pudiera haber. Bebemos esa agua y con esa misma agua preparamos la comida que se sirve en el comedor de la Central”, aseguró el gerente.

Seguidamente, sostuvo que “es un error muy grave considerar los niveles de actividad en el canal de descarga como una muestra ambiental”.

“Esa medición tiene como objetivo verificar la real dilución del efluente una vez emitido, es decir, se verifica que no se mantenga constantemente en valores elevados”, manifestó el directivo de la Central Nuclear de Embalse.

Con respecto a los índices de tritio encontrados en la red de agua, el gerente argumentó que “fue una singularidad de pocos meses, (que se dio) luego del trabajo de limpieza de los tanques de resina y que en ningún momento de la historia de la Central se superó ningún límite establecido por la normativa vigente”.

“Nos duele que se diga que trabajamos en la oscuridad; todo lo contrario. (La nuestra) es una actividad de las más reguladas, en donde toda la información está al alcance. La nuclear es una forma de generación de energía segura, limpia y que no aporta gases de efecto invernadero. Toda industria tiene impacto en el ambiente, pero el nuestro es insignificante, el beneficio que generamos es mucho mayor”, concluyó.