Ayer, en el polideportivo de avenida Universidad, se vivió una tarde muy emotiva para un niño muy especial
La vuelta olímpica del gran “Pancho”
El viernes se publicó una nota sobre lo que ha vivido Francisco Burcher Pogliotti, de 12 años, quien después de padecer un tumor, una operación y un largo estado de coma, comienza a mejorar, a través de una gran lucha, que llena de esperanzaFue en 2022 cuando un intenso dolor de cabeza que no desaparecía, y que iba acompañado de vómitos, hizo que Natalia Pogliotti, tras acudir a diferentes guardias, subió a su hijo, Francisco “Pancho” Burcher Pogliotti y se lo llevó al Hospital Privado de Córdoba. Fue ahí, como dio cuenta El Diario el viernes pasado, sobre lo que le sucedió a este niño -un verdadero luchador de la vida-, que comenzó el periplo: un tumor en la cabeza, una operación, rayos, edema cerebral, otra intervención, pérdida de movilidad, coma inducido, y después... el coma total, sin que nadie supiera, a ciencia cierta, qué pasaría con Pancho.
Un día, su madre le puso un televisor en la sala de terapia intensiva, con permiso de las enfermeras, porque estaba prohibido, para que al menos “escuchara” los partidos de Argentina del Mundial de Qatar, y parece que surtió efecto porque durante aquellos partidos empezó a proyectar leves sonrisas y a mover su mano derecha, como si fuera el puño de Messi cada vez que metía un gol rumbo al título.
El niño siguió internado 8 meses más, hasta agosto. El movimiento de esa mano fue seguido de una pierna, un brazo, y día a día, sigue mejorando.
Todo gracias a un equipo integral, como ya se dijo, una verdadera selección integrada por familiares, amigos, vecinos del barrio, su profe y profesionales como una psicopedagoga, fonoaudióloga, kinesiólogo y Dios, algo que su madre reiteró, porque tienen mucha fe en Él.
No hay que olvidar por todo lo que ha pasado esta familia.?Su madre, que es villamariense, regresó a la ciudad tras vivir en Córdoba capital con sus hijos hace unos años, tras enviudar.
Por su parte, Francisco terminó recién la primaria en el colegio José Manuel Estrada, ayudado con una adaptación curricular y un acompañamiento especial docente. Y ahora en marzo comenzará el secundario en el Instituto Bernardino Rivadavia, donde seguro tendrá la misma adaptación y acompañamiento.
Vuelta olímpica
La evolución de Pancho, los últimos cuatro meses, ha sido prácticamente milagrosa. Pero atrás hay personas que han entregado todo para que este niño de cara angelical hoy se levante de su silla de ruedas y dé unos pasos, muchísimos más que dos. Algo que tiene mucho que ver Ángel Martelli, exprofe de karate, amigo de la familia, quien se dedicó de cuerpo y alma ayudándolo a ejercitarse. Y la evolución la corroboran asombrados y felices todos los que conocen a Pancho, y por eso se citaron ayer en el polideportivo de avenida Universidad, a las 15.
Ante un fuerte sol, amigos, vecinos, el profe, familiares y este medio, que presenciaron un hecho realmente conmovedor (imposibles que alguno no haya derramado una lágrima de emoción) Pancho fue un verdadero campeón del mundo, al completar la vuelta olímpica del trazado del polideportivo barrial, a través de etapas.
Fue asistido todo el tiempo por Ángel, y cada vez que se levantó de la silla de ruedas, caminó un promedio de 40 pasos, motivado sin duda también por los aplausos y palabras de aliento de todos los presentes, que lo acompañaron paso a paso, y codo a codo, hasta llegar a la merecida meta.
Y de verdad no fue fácil, lo que hace que su logro sea aún mayor, porque lo dio todo, e infinitamente mucho más, dándonos a todos una lección de coraje y de lucha, además de enviar un mensaje lleno de esperanza para otros que viven una situación como la que a “Pancho” le tocó vivir.
Un campeón
Tras llegar al destino, y luego de ser felicitado y aplaudido por todas y todos, Pancho tuvo unas palabras para El Diario, y aunque cansado, no paraba de sonreír: “Me siento bien, y muy contento. Estoy bien. No me siento cansado. Gracias. Estoy feliz”.
Mamá
Natalia, una madre infatigable y gran luchadora, no podía más del orgullo y felicidad por lo que su hijo logró, y dijo: “Siento mucha emoción, con muchas ganas de abrazarlo y felicitarlo, y seguimos para mucho más. Hace un año y dos meses que venimos luchando, primero el tumor, los tratamientos oncológicos y las secuelas que tiene, pero de estar postrado en la cama a hoy dar la vuelta es un gran logro, Hay que seguir con la rehabilitación. El apoyo de todos nos ha ayudado mucho, la fe y el amor de la gente ha sido fundamental”.
Ángel
“Estoy muy emocionado. Yo no soy profe, solo soy una persona que le gusta hacer el bien a la gente. Con esto se demuestra que no hay que encerrarse, que se puede, y Pancho lo demostró. Cuando lo agarré era como una gelatina y hoy, de una u otra forma, camina. Solo hay que ponerle corazón y alma”.
Su profe
“Siento una gran emoción porque acompañamos todo el proceso, que fue difícil, pero ver estos logros, es emocionante”.
