El psicólogo Pablo Arriaga habló sobre las estrategias del equipo para abordar la salud mental

Depresión, el problema del siglo

En una charla sobre “depresión y suicidio” destinada al equipo municipal de salud, el psicólogo Pablo Arriaga habló de la “depresión enmascarada” para derribar mitos sobre ese padecimiento. Las estrategias para prevenir
domingo, 14 de enero de 2024 · 08:25

“Te quejás de lleno”, “lo que pasa es que tenés de todo, entonces te hacés problema por cualquier cosa”. Estas respuestas pueden decirse con la mejor intención, como amigo o familia, cuando alguien cuenta algo que lo angustia.

¿Qué logramos minimizando esos sentimientos que nos expresa alguien cercano? El psicólogo Pablo Sebastián Arriaga, quien encabezó el viernes último una charla sobre depresión, nos contesta esa y otras preguntas.

“La depresión es, según la Organización Mundial de la Salud, la mayor problemática del siglo XXI. Así lo muestran todos los indicadores, que van señalando que aumentarán los casos y por eso, desde todas las naciones hay que hacer un esfuerzo para prevenirla”, dijo.

En ese contexto es que se dio la charla en el Concejo Deliberante, donde fueron desmitificando algunos conceptos de lo que es la depresión.

“Uno de esos mitos es que cualquiera se da cuenta cuando una persona es depresiva, porque está sin hablar, duerme todo el día, no quiere hacer nada o está tirada en la cama. Pero en realidad, hay muchos tipos de depresión y las que más se están viendo en estos tiempos, son las que llamamos ‘enmascaradas’, es decir, la que padecen personas que muestran un gran nivel de actividad, de aceleramiento en su vida cotidiana y que podemos verlas como productivas laboral y económicamente. Pero interiormente, llevan una serie de pensamientos depresivos.

Ha habido muchos casos de gente que se suicidó y el comentario después es en forma de pregunta: ‘¿Qué pasó, si compartimos una celebración y bailó o se reía?’”, señaló.

En ese punto también hizo una salvedad: depresión y suicidio pueden ir de la mano en casos de que la primera patología sea crónica. Pero no siempre es así. Son dos cuadros psicopatológicos distintos, que pueden no cruzarse nunca.

-Y si no es fácil reconocer cuando una persona está deprimida, qué se puede hacer como compañero de trabajo, amigo o familia para detectarla y ayudar a quien lo padece.

-Lo principal que tenemos que hacer es humanizarnos, ese el punto de partida. Estamos viviendo en una sociedad cada vez más acelerada y frente a una paradoja: por un lado, tenemos múltiples vínculos virtuales, laborales. Tenemos un montón de personas alrededor, pero por el otro, con casi ninguno de esos vínculos, podemos conversar sobre lo que sentimos, sobre lo que nos pasa.

Con todos los avances, seguimos sin poder generar lazos afectivos donde se puede hablar de lo que nos angustia. Hay una tendencia a decir que hablar de eso no está bien. Por eso, hay gente que se guarda sus pensamientos, sentimientos y angustias. Otros que lo quieren decir, como es el caso de los adultos mayores, pero no tienen quien los escuche.

Y si no, pensemos qué pasa si alguien cercano se larga a llorar frente a nosotros. Es bastante común que le digamos “pensá en otra cosa”, “ponete a hacer algo” o “tomate una pastilla”.

Ni te digo cuando se trata de  estereotipos de género. Se dicen cosas como “ponete a planchar que se te pasa”; “estás así porque tu marido te tiene muy protegida”, entre otras frases de esa naturaleza.

Hay que aprender a escuchar lo que por ahí no es tan divertido, lo que genera incomodidad.

Hoy más que nada se usa la palabra empatía, pero en la práctica se lleva muy poco a cabo, porque plantea el desafío de poder escuchar al otro, así diga algo que no comprendés, que ni entra en tu lógica.

Si alguien te dice que se quiere matar y vos le decís: “Tenés todo, como vas a pensar en la muerte”, o “cómo te vas a hacer tanta mala sangre por esto”, lo que estamos haciendo es invalidar sus sentimientos. Lo juzgamos desde nuestra perspectiva y lo distanciamos, hacemos que el otro se ponga una coraza, que encapsule lo que siente y así, se va invisibilizando el padecimiento mental.

El camino es escuchar, saber que aunque no lo entendamos, hay un sentimiento real y por eso, hay que validarlo, entenderlo y pensar estrategias para poder ayudar.

 

Foco en la atención primaria

El equipo de salud municipal, encabezado por César Rivera y que tiene a Pablo Sebastián Arriaga como uno de los referentes en Salud Mental, trabaja con el paradigma de la “salud mental comunitaria”, específicamente, enfocados en que los centros municipales, los que tienen cercanía con el vecino, son los que deben dar esa primera respuesta ante un padecimiento.

“Está la idea de que la salud mental está a cargo solo del psicólogo, el psiquiatra o el médico; pero en realidad, la atención primaria aborda la problemática de manera interdisciplinaria junto a los enfermeros,  los agentes sanitarios, trabajadores sociales, abogados y nutricionistas que son parte del equipo. Además, queremos profundizar la labor, para integrarnos con las organizaciones sociales como las iglesias, los clubes, los centros vecinales. Es la forma, entre todos, de poder dar esa primera respuesta a la problemática de salud mental”.

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