Calle Intendente Arines

El tercer intendente de nuestra ciudad

Su nombre fue impuesto por la Ordenanza 949 del 13 de septiembre de 1954, durante la Intendencia de José Perazzolo. Ocupa cinco cuadras en barrio Carlos Pellegrini y siete de Florentino Ameghino
sábado, 13 de enero de 2024 · 18:09

El exintendente e historiador Horacio Cabezas señala que Florencio Arines era oriundo de España, había nacido en la ciudad de Redondela, provincia de Pontevedra, en 1845. Llegó a nuestra ciudad en 1874.

El recorrido se inicia en la calle Buenos Aires y culmina en el bulevar Argentino Raúl Alfonsín

Al poco tiempo instaló la primera sastrería en nuestra ciudad y contrajo matrimonio con Josefa Pedraza, también en Villa María. Participó en el primer Gobierno local desde 1883, ocupando durante varios períodos el cargo de concejal.

Fue el tercer intendente de la ciudad, ejerciendo el cargo desde 1891 hasta 1895.

Instaló el primer matadero municipal y el inicio del alumbrado público.

José Pedernera señala: “Como consecuencia de la aceptación de la renuncia de Peña, por segunda vez la intendencia municipal de nuestra ciudad se encontraba acéfala”.

Por tal motivo se convocó a elección extraordinaria, que se realizó el 2 de agosto de 1891. En ella resultó consagrado para tercer intendente municipal, Florencio Arines, quien fuera integrante, en 1883, del primer Concejo Deliberante.

La elección de Arines puso fin a un período de más de un año de luchas y discordias intestinas que venían perturbando la buena marcha de la administración.

Arines logró, en poco tiempo, reencauzar todos los resortes administrativos y muy pronto se retomó el camino del progreso.

Nuevos e importantes adelantos jalonaron su fecunda acción edilicia. Se reanudó así la marcha ascendente iniciada por Viñas, seguida por Peña y continuada honrosamente por Arines, hasta sobrepasar el primer decenio de la vida municipal propia, por haber merecido este último el honor de la reelección, el 27 de noviembre de 1892.

Con empeño constante y tesonero, en solo diez años y con escasos recursos, se transfiguró el aspecto de la población en amplio sector. Se la dotó de todos los adelantos a que entonces podía aspirar: arreglo de calles y el hermoseamiento de plazas, hasta la construcción  de edificios casi monumentales, como el templo parroquial.

Sin olvidar un amplio cementerio, un buen mercado, servicios de limpieza, tranvías y otras importantes mejoras de todo orden que reafirman sólidamente a Villa María en su jerarquía de centro urbano de primer orden, lanzado vertiginosamente a la conquista de su brillante porvenir aún no logrado en plenitud.

A aquellos tres primeros intendentes se le agregan un núcleo de concejales del primer decenio, entre los que figuran en primera línea Joaquín Pereira, Ángel B. Ceballos, Bernardo Fernández, Marcelino Arregui, José Urquijo, entre otros.

“Aquellos años iniciales, pueden considerarse, sin peligro de exagerar, como la edad de oro de la administración municipal de Villa María: por el dinamismo pujante de su labor inigualada dentro de la relatividad de las cosas, extraordinariamente eficaz y de una inspiración  tan noble, tan patriótica y tan pura que merece citarse como ejemplo luminoso, como sana lección de ordenada y buena administración”, reseña Pedernera en su “Historia de la ciudad de Villa María”

A la vez Bernardino Calvo remarca que “el 29 de enero de 1895 el intendente Arines dispuso de todas las medidas necesarias para trasladar la administración municipal a su nuevo edificio de calle Mendoza 850 al 858 donde, al día siguiente, reinicia sus actividades, tal como lo comunica al Concejo Deliberante. La Municipalidad, de esta manera, quedó instalada por varias décadas, frente a la plaza Independencia, en el mismo sitio donde, antaño, funcionara la primera escuela y el primer templo de esta urbe. Cabe señalar que, en sus orígenes, en el año 1883, la administración municipal se habilitó, provisoriamente, en un ambiente de un inmueble perteneciente al señor Pedro Viñas, quien fuera nuestro primer intendente. Luego, deambuló por otros locales hasta recalar en la vivienda en construcción de la avenida Paraguay (hoy, Mitre 23). Y, finalmente, fue emplazado en el moderno edificio de la calle Mendoza 850, como dijimos, de donde emigró en la década del 70 para asentarse en las instalaciones del viejo Mercado "Mitre", en Estados Unidos y Santa Fe.

Finalmente, en el año 1987, se dispuso la adquisición del sobrio Palace Hotel, de Mendoza y Sobral, que sería reciclado en sus interiores y habilitado como Palacio Municipal el 28 de febrero de 1988, donde permanece hasta nuestros días” concluye Calvo en su trabajo de “La ciudad, las obras y los días”.

Florencio Arines falleció en 1909, a los 64 años.

El ostentoso primer edificio municipal

Desde enero de 1895, en la actual casona de Mendoza al 850, se traslada la sede del Ejecutivo local. En el mismo lugar funcionó la primera escuela y también el primer templo de nuestra ciudad.