Universidad Nacional de Villa María - Emocionante acto de reconocimiento
Clase magistral de Dolly Pagani, quien es ahora Profesora Honoraria
En un conmovedor mensaje de agradecimiento por habérsele impuesto la máxima distinción de la casa de altos estudios, confirmó su devoción por la palabra y su conocimiento cabal del significado de cada término“Las palabras pueden ser cerradas o abiertas. Las primeras esconden, guardan; se presentan como secretos, arcanos, jeroglíficos a descifrar; y, de pronto, se vuelven elocuentes y promueven la luz cuando se abren. Las segundas, florecen en Justicia, en Verdad, en el Bien, en la Belleza”, dijo anoche Dolly Pagani en el Parlamento de los Niños, al cierre de un acto abrazado por la fuerza delicada de la poesía.
Y susurró más, Dolly, al oído de quienes colmaban la sala: “La palabra habla y calla y es capaz de construir el hábitat del poeta”. Y también: “La vida es para el hombre que la sueña, el que amarra obsesivo los dientes contra el suelo y arrastra la primicia de una almohada nueva. Y la estrena en el umbral de otra vigilia”.

Porque ella es una fuente y los pensamientos y las orquídeas y las rosas le brotan a borbotones.
Al comienzo, la vicerrectora de la Universidad Nacional de Villa María, Elizabeth Theiler, agradeció a Dolly por aceptar la distinción. Luego hizo el elogio de su obra en la docencia y en la literatura, para revelar seguidamente que el Consejo Superior de la casa de altos estudios tomó la decisión tras evaluar la sugerencia de Patricia Dagatti y Gustavo Caleri para que se la nombrase Profesora Honoraria.
La misma Dagatti alabó a continuación “el compromiso incondicional y amoroso” de Pagani “con la comunidad y las letras”.
Luego se fueron poniendo de pie en diferentes lugares de la sala poetas y escritores convocados para dar lectura a algunas de sus obras (Marcelo Dughetti, Fabiana León, Silvia Giambroni, Lola Masetti, Pity Cerutti, Mabel Altina y Sergio Vaudagnotto).
Otros presentes se sintieron llamados a expresar su sentir hacia la poetisa, como la escritora Mónica Fornero y el contador Alberto Yáñez. Este último, para recordar la participación de la homenajeada en la comisión que impulsó en 1993 la creación de la misma Universidad que ahora la inscribe en su cuadro de honor. Un acto de justicia, entonces, que acaba por coronar en un círculo virtuoso.
Llegó acompañada por familiares y por el doctor Oscar Bauk. Ya con los honores que le fueron concedidos anoche guardados dentro de la inmensa alforja en la que atesora reconocimientos, se dirigió a los presentes y nos llenó de orgullo con su humilde sabiduría: “Voy a recordar unas palabras que dije hace ya unos años en una entrevista que me hizo nuestro querido Diario de Villa María: ‘Para enseñar es necesario abrir el corazón...’”.
“La palabra ‘amor’ ha sido la consigna que sostuvo mi transitar la vida docente... Lo que se ama exige entrega, fidelidad y perseverancia. Y estos tres elementos han estado presentes en mi vida. Puedo confirmarlo, porque está confirmado en mi corazón”, confió. Y “opulentas mayúsculas y minúsculas socavan los puntos cardinales”, porque de Dolly Pagani se trata.
Los aplausos, como caricias.
?Dolly ingresó anoche al distinguido cuadro de profesores honorarios que integran el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, el exvicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera, la referente de Abuelas Estela Carlotto, el psicoanalista y escritor Jorge Alemán, el teólogo y filósofo Rubén Rufino Dri y el abogado constitucionalista Miguel Rodríguez Villafañe, entre otros.
