Oficios - Mauricio Colombetti es “clínico de bicicletas”, interesante protagonista en estos tiempos difíciles

De crisis y bicis

El Mauri, como se lo conoce, es uno de los más experimentados bicicleteros en Villa María. Un sabio de todo lo que tenga que ver con un invento perfecto, “termómetro” de la situación económica
martes, 5 de septiembre de 2023 · 07:30

La bicicleta es un invento que, aunque ha evolucionado, prácticamente sigue funcionando con el mismo principio. Quizás sea el medio de transporte más noble y sano de todos. Algo que saben muy bien quienes se encargan de que sigan siempre rodando.

 

Oficio bicicletero

Mauricio Colombetti nació en James Craik. Desde  chico vive en Villa María, donde ha hecho toda su vida. Estudió en la Escuela Alberdi y en la del Trabajo. A los 18 años se fue a vivir a Mendoza, donde trabajó 5 años en una tienda de ramos generales, hasta que regresó a la Villa. Y acá fue parte del sueño que siempre tuvo su papá, un trabajador gráfico de toda la vida: poner una bicicletería una vez jubilado.

Aprendió lo básico del oficio de una leyenda de la vieja guardia de bicicleteros, el Poro Strammare. “Él me capacitó durante 4 meses y me enseñó lo básico del rubro, que es poner un parche, el engrase en una maza delantera, trasera y pedalera, y el armado y centrado de una rueda. Eran tiempos de Menem, y en ese tiempo se pusieron de moda las bicis playeras, fue un boom, con el freno contrapedal”.

Mauri, que tiene una voz muy serena y una forma de hablar casi didáctica, como si fuera un docente o un médico, dice que “la bici siempre ha estado, está y estará, porque ‘en cualquier casa hay una, o varias’. Y bueno, en ese entonces hacía solamente reparación. Luego de las playeras comenzaron a llegar las rodado 26, las bicis de montaña, que ya tenían un sistema más complejo, y empezó a suplantar a la playerita”.

 

Especialización

“Con estas bicicletas, que ya venían con frenos de disco y sistemas más avanzados, me comencé a especializar, tomado cursos en Río Cuarto, con temas de purgado, de calibración de cambios y suspensiones. Ya no era solo lo mecánico, sino también lo hidráulico”,  contó.

Para promocionar su taller, participó en las carreras que se realizaban en Villa Nueva, o la Copa Challenger en Villa María, reparando bicis de los competidores, gratis, para así, quienes no lo conocían, se hicieran sus clientes. La estrategia funcionó porque el taller creció muy rápido y, aunque tuvo otro local, en el actual lleva  12 años.

Explicó que por ese entonces ya comenzaban a ubicarlo y  los bicicleteros de antes se iban retirando; “además, ellos trabajaban con el rodado 28, la rutera, y nosotros nos especializamos en la todoterreno, la de montaña, que comenzó a  desplazar a todas las otras”.

 

La crisis y las bicis

Detalló que la primera gran crisis económica que vivió, ya de lleno trabajando en este oficio, fue la de 2001: “Todo subió mucho y faltaba mucha mercadería. Fueron dos años muy difíciles. Lo que sí, es que esas etapas de crisis siempre benefician a la bicicleta. Porque, al subir los combustibles y bajar el poder adquisitivo, a pesar de que las motos son una opción y muchos que andaban en bici han pasado a este transporte, andar en bici en esta ciudad es ideal, porque es plana, no es muy grande, y tiene ciclovías. Se ha promocionado mucho la bicicleta desde los gobiernos municipales. Y repito: aunque bajó mucho la compra de bicis y  accesorios, mantener una es muy barato en comparación con un automotor”.

Detalló que hace unos tres o cuatro años, y sobre todo con el tema de la pandemia, llegó otro boom de la bici, con las rodado 29, las multimarcas y la evolución tecnológica, “así como la gran cantidad de accesorios y bicicletas a precios bastante accesibles, sobre todo pagando en cuotas”.

“Fue algo extraordinario lo que ocurrió con el COVID y la bicicleta. Como estaba el tema del distanciamiento y era difícil hacer deportes de equipo y sociales, se vendieron bicis como pan caliente. Fue impresionante. La bicicleta fue una opción de salir, pasear o hacer deporte en soledad, con amigos o en familia, sin tener que tener tanto contacto”. Pero eso ya pasó, más con la crisis actual, porque los precios de las bicis se han ido por las nubes”, dijo.

Ahora, en la pospandemia, lo que ha subido es “el service y remplazo de piezas de todas esas bicis que se vendieron. Con la economía actual y el dólar tan alto, casi no se venden  bicis.  Es muy complicado. Con el Ahora 12 se podía, pero con la devaluación es difícil. Por eso se vuelve a reparar mucho de nuevo. Ahora parece que fuéramos médicos, porque en mi taller tenemos un turnero y a veces damos un turno, sobre todo para el servicio, hasta dentro de dos semanas, por la cantidad de trabajo que tenemos”.

 

Actualidad y futuro

Mauri trabaja con Diego, su ayudante desde hace muchos años. También atiende su mujer, María, que es de profesión asistente social. Tienen una hija, Sofía, que está en segundo año de Medicina en la UNVM. Es muy muy consciente del difícil momento económico que atravesamos, aunque a ellos, al menos en el taller, les ha subido mucho el trabajo, no así la venta de accesorios y bicis: “Se abrieron muchas bicicleterías en los últimos tres años, pero también  muchas cerraron porque, aunque el rubro de la bicicletería se sostiene, no así la venta que muchos quisieron aprovechar”.

“Hoy, las ventas cayeron muchísimo, en un 60%. Costó mucho vender una bici nueva para el día del niño (quizá el regalo que más desean los chicos). Se tuvieron que hacer muchas reparaciones de bicis usadas. Incluso con accesorios, hasta cambiamos bicis de varón para nena. Hoy, una bici nueva cuesta 70 o 100 mil pesos, y modificar una bici, 24 o 30 mil. Las bicis nuevas son casi incomparables para la mayoría, por eso, ahora, lo que se busca es restaurar”, explicó.

El Mauri espera que vengan mejores tiempos, pero no tiene una mirada positiva sobre la economía al corto plazo. Tiene una mirada crítica y bien informada sobre la realidad política y sabe que todo puede pasar en las próximas elecciones, “lo que nos genera a todos más incertidumbre”.

“Lo que sí te puedo decir es que la bici, su uso o desuso, es como un termómetro de cómo está la economía. Siempre ha sido así. Nosotros hemos pasado por varias crisis en el taller y no tenemos buenas expectativas, pero, como siempre, le metemos todas las pilas, la mejor onda y hay que seguir laburando”, finalizó.

Y es que ya lo dijo Albert Einstein: “La vida es como andar en bicicleta: para mantener el balance, debes seguir moviéndote”.  Así que..., a pedalear.

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