Empresaria - Entrevista a Javier Bernardi
“La buena atención es lo mejor y la gente te lo hace saber”
Homero y Flash son los locales de indumentaria que maneja con éxito el comerciante local. Lleva 25 años vistiendo a hombres, a pesar de las crisis que hubo en el país. Apunta a “saber elegir” y tener “buena predisposición” ante los clientesEn diciembre de 2001, cuando Fernando de la Rúa deja la Presidencia y escapa de la Casa Rosada en helicóptero, el país era un hervidero enorme.
Ese mismo día, un joven comerciante villamariense, Javier Bernardi, se encontraba en Buenos Aires comprando ropa para tratar de tener una buena venta en Navidad con su comercio céntrico, Vital, que había abierto con grandes expectativas un par de años atrás.
Antes de ser propietario de su emprendimiento, Bernardi había trabajado en venta para diferentes comercios, pero ese tiempo era el momento de despegar solo. Y justo no eran buenos tiempos.
Capear ese temporal iba a significar un reto para este vecino de la ciudad que hoy tiene uno de los locales más lindos de indumentaria en la ciudad, en la pintoresca esquina de 9 de Julio y Mendoza.
“En Vital arrancamos en agosto del 98, ahí estuvimos aproximadamente once años. En el medio, en conjunto con Vital, abro Homero, en la calle Entre Ríos. Y?en 2010 tomé la decisión de dejar ese local y nos venimos a esta esquina y, de los dos, hago uno, siguiendo con Homero”, cuenta Javier, en diálogo con El Diario.
“Con Homero ya decidimos vender solo calzado y ropa de hombre; en Vital era para mujer y hombre”, rememora.
Haciendo camino
“En ese día de 2001, tipo 2 de la tarde, mientras comprábamos la ropa para traer, se sintieron ruidos y eran las persianas que se bajaban de golpe;?quedabas adentro de los locales, mientras la gente corría y, con otro colega de Villa María, no entendíamos nada”, recuerda.
“Salimos del local, cargamos el auto, prendimos la radio para escuchar qué estaba pasando y salimos para el lado de la autopista. Por la General Paz pasaban los camiones llenos de gente atrás, muchos con palos y caras tapadas... Nunca había vivido una experiencia de esa...
Y?aparecimos en Villa María a las 7 de la mañana del otro día, porque estaban todas las rutas cortadas y teníamos que ir desviando porque veníamos con el auto cargado de mercadería, cuando sabíamos que saqueaban también a los que viajaban. Una locura”, revela Javier.
Desde entonces, el propietario de Homero supo lo que significaba defender su negocio y hacer camino.
Hoy Bernardi ya no viaja como entonces, se maneja con proveedores y conoce el rubro como pocos, motivo por el cual sus locales (el de Homero y Flash, en 9 de Julio 268) son muy elegidos para vestirse muy bien. De hecho, todavía tiene clientes que hace 25 años iban a comprar a Vital.
“A pesar de haber vendido ropa de mujer, siempre la clientela fue de hombre;?y tenemos muchos de esos clientes que nos siguen desde el comienzo”, afirma.
En ese contexto, la indumentaria de Homero y Flash no necesitan tanto de las ventas online como puede sucederle a otras casas de indumentaria.
“Tenemos redes, pero la venta con la clientela que viene al local se mantiene”, indica Bernardi.
De todas maneras, cuenta que “hay una parte de la clientela, que son los más jóvenes, que mira todo por el teléfono, no es como en otros momentos, que la gente salía al centro a mirar vidrieras”.
“También vemos que suele mirar más la mujer que el hombre. De hecho, vendemos ropa de hombre, pero la mayoría de la gente que entra son mujeres que llevan regalos al marido, al novio, al hijo...”, agrega.
Con publicidad
Resulta difícil no mirar la vidriera de Homero cuando la gente recorre la vereda de esa esquina clásica; no obstante, Bernardi sabe que, más allá de eso, hay que mantenerse con el hombre en publicidad. Por eso apuesta a plasmar el sello de Homero y Flash en Villa María.
“A veces con menos presencia o con más presencia, siempre estamos con publicidad”, asegura.
En ese camino, Bernardi dice que la clave de la venta de indumentaria está “en buscarle un punto medio” entre varios aspectos.
“Obviamente que elegir bien, para el público que vos tenés, es importante, más allá de que en esto te podés equivocar, pero fundamentalmente creo que la buena atención es lo mejor y la gente te lo hace saber”, expresa.
“Por más que el cliente no compre, si lo atendiste bien, lo aconsejaste con lo que anda buscando, esa persona, en algún momento, vuelve”, asevera.
También está la ventaja de ser un comerciante local conocido, como Bernardi, que vendió diferentes marcas de indumentaria a lo largo de los años y, no obstante, mantiene su espacio con la clientela.
“Si logro que vengas siempre al local es porque confiás en lo que ofrecemos, más allá de las marcas”, asegura.
Apasionado
Como le sucedió a muchos comerciantes de la ciudad y el país, Bernardi sufrió en demasía el cierre de los locales durante la pandemia.
“Entender que tenía que cerrar era lo más complicado;?no podía aceptar que no podía levantarme todas las mañanas, como siempre, y abrir a las 8, estar en el local... Me desesperaba”, agrega.
Sin embargo, dice que pudo sobrellevarlo con el “acompañamiento de los proveedores y de los dueños de los salones”.
En medio de todo, hoy Javier agradece “a los clientes, muchos de los cuales son de la zona”. También destaca “el apoyo incondicional de la gente, mi familia; acá estuvieron mis hijos y hasta mis sobrinos dieron una mano, pero también le agradezco mucho a mis empleados”, afirma. Y?no es para menos:?nunca tuvo un juicio laboral, en 25 años.
“Una de mis mayores satisfacciones es que hay empleados que tuve y todavía hoy pasan a saludarme y se quedan tomando un mate acá; eso?no quiere decir que sea exigente, pero la relación siempre fue muy buena”, reconoce.
