LUGARES - PASEOS - CALLES - HOY: CÁNOVA

Un verdadero constructor de sueños

Sus paralelas son Monteagudo y bulevar Intendente Perazzolo, del barrio Malvinas Argentinas. Su recorrido se inicia en calle Corrientes y termina en prolongación del bulevar Sarmiento. El nombre le fue impuesto el 12 de marzo de 2009, mediante la Ordenanza 6.074
domingo, 3 de septiembre de 2023 · 08:30
La plazoleta dedicada a otra persona con alto compromiso social (Ema B. de García) se encuentra sobre la calle Cánova

José Eduardo Cánova había nacido en Hernando el 16 de diciembre de 1953. Siendo muy joven se integró al gremio de la construcción (UOCRA), y en la década del 80 llegó a  ocupar cargos directivos. En dos oportunidades fue secretario adjunto y, en otras dos, secretario general. También de joven se sumó al Movimiento Nacional Justicialista y, por sus conocimientos y clara visión de la problemática gremial, se desempeñó en distintos cargos, tanto en la faz gremial como en la política. Así, ocupó la presidencia del Consejo de Circuito del Partido Justicialista de esta ciudad durante los años 1987 y 1991.

El dirigente de la UOCRA era, por sobre todo, un soñador y un comprometido con el prójimo

Fue concejal municipal también en el mismo período desde 1987 a 1991.

En diciembre de 1999, integró la lista que triunfó´ en los comicios que llevaron´ a la Intendencia a Eduardo Accastello.

Dentro del Poder Ejecutivo, fue director del Instituto Municipal de la Vivienda.

Se destacaba por su lucidez y su mesura en la participación en todos los debates.

Tuvo tres hijos: Vanina, con Mabel Cristina Pérez; Carolina y Maximiliano, con Andrea Cuadrado.

Su familia lo recuerda como una persona que “siempre bregó por la igualdad, por el trabajo, por el derecho de los trabajadores y, por sobre todo, por la justicia social”.

Los suyos señalan que “era muy amigo de sus amigos; siempre estuvo para tenderle una mano, para ayudar en algún problema o colaborar a quien lo necesitara. Siempre estaba dispuesto a colaborar con el otro, siempre tenía esa predisposición a ayudar desde el lugar donde estuviera”.

Su compañero de militancia  y amigo, Luis Martínez, lo recuerda como “un autodidacta, un verdadero soñador, alguien que cuando uno lo recuerda en sus duros inicios de la vida, han llegado a un lugar donde era muy común y cosa de todos los días ayudar al otro..., pero él, él nunca tuvo nada”.

Continúa diciendo: “En aquel tiempo había otro gran militante del gremio de la construcción, Gregorio Torres, quien  lo lleva a participar y dar una mano en la UOCRA. Eduardo trabajaba en un par de obras de construcción y fue en ese tiempo donde comenzó a animarse a participar”, recuerda.

Falleció el 15 de marzo de 2001, los 47 años, luego de padecer una prolongada enfermedad.

Su deceso produjo gran consternación en los círculos gremiales, como así también en el Concejo Deliberante.

En la sesion legislativa de homenaje expusieron palabras con elocuentes sentimientos los concejales de aquel entonces, Luis Martínez, Mario Fraire y Miguel Sponer.