Entrevista - Entrevista a monseñor Juan Horacio Suárez
El obispo que conoció a tres papas
El villanovense es obispo emérito de Laferrere (Buenos Aires), donde se desempeñó por varios años. Renunció, se convirtió en párroco de Arroyo Cabral y ahora volvió a la capilla de barrio La Floresta, en su Villa Nueva natalJuan Horacio Suárez, el obispo emérito de Laferrere, cuyo servicio religioso se tejió a lo largo de décadas.
Nació el 12 de marzo de 1938 en Villa Nueva. Suárez fue ordenado sacerdote el 2 de diciembre de 1967, en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Cañuelas, provincia de Buenos Aires, por monseñor Eduardo Francisco Pironio, obispo de Mar del Plata. Su camino hacia la jerarquía eclesiástica lo llevó a ser elegido como obispo de Gregorio de Laferrere el 25 de noviembre de 2000, por el papa Juan Pablo II. La ceremonia de su ordenación episcopal tuvo lugar el 23 de diciembre de 2000, en el Santuario Sagrado Corazón de Jesús, en San Justo.
El entonces padre Juan asumió sus responsabilidades como el primer obispo de Laferrere el 29 de diciembre de 2000. A sus 62 años, y justamente por la edad, decidió presentar su renuncia el 19 de diciembre de 2013, pero continuó como párroco de San José de Arroyo Cabral (2014-2021), más cerca de su tierra. Hoy, a sus 85 años, pasa sus días en Villa Nueva, la ciudad que lo vio nacer, donde continúa dando misa los domingos en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús.
Con los humildes
En entrevista con El Diario, el obispo Juan Horacio Suárez compartió que su labor estuvo donde quiso, “con los sectores más humildes de la localidad de Laferrere y La Matanza”. “En Laferrere tuvimos que empezar desde cero, ya que fui el primero. No teníamos edificio de Cáritas, pero con la gracia de Dios hice un viaje para visitar al papa, en 2001. Hablé con el responsable de Cáritas Internacional y desde Roma llegaron los primeros fondos para construir Cáritas, que fue fundamental para otorgar ayuda en nuestro Episcopado. Con el tiempo logramos construir un edificio de cinco pisos, con la ayuda de la comunidad y gente de la Capital Federal. Cuando te consagrás obispo uno elige un lema y puse: participar de la caridad de Cristo con los pobres. La gran obra en los sectores más humildes se pudo lograr gracias a Cáritas, ya que las 110 capillas que tenía a cargo todas tenían Cáritas”, expresó el obispo emérito.
Conoció tres papas
En su trayecto en el servicio religioso llegó a conocer a los tres últimos papas, personalmente. Cada cinco años los obispos del mundo visitan a la máxima autoridad de la Iglesia Católica. Suárez tuvo dos reuniones con Juan Pablo II y lo recuerda como “una persona con una lucidez admirable, pero con un Parkinson muy avanzado”, aunque dijo que fue un padre “interesado por todos los miembros de la Iglesia”. Luego conoció a Benedicto XVI y respecto de su visita afirmó: “Lo que me sorprendió fue la facilidad con la que hablaba el español y lo vi como un gran teólogo, que me preguntó qué estaba haciendo para mi Diócesis, a lo que le comenté que tenemos la pastoral del duelo, que acompaña a las personas que perdieron un familiar cercano”. Por último, sobre el padre Jorge Bergoglio, quien hoy es el papa Francisco, indicó que lo conoció “mucho antes de ser el obispo de Roma”, ya que cuando Suárez cumplía funciones en el Obispado de Laferrere, “tenía reuniones constantes con él, porque era el cardenal de Buenos Aires”.
“Un día nos dijo: me voy a Roma, y que ya tenía en sus manos el boleto de vuelta, pero nunca lo usó, ya que fue elegido nuevo papa, para sorpresa de muchos”. “Espero que el año que viene pueda venir a visitar a la Argentina”, deseó el padre Juan.
Por otro lado, Suárez expuso en la charla su visión de por qué los jóvenes, en el último tiempo, se ven un poco alejados de la Iglesia. “Los jóvenes con la Iglesia, si bien parece que se han retirado, tendríamos que ver qué le ofrece la Iglesia y qué le ofrece el mundo. Cuando yo era joven, los grupos en la Iglesia eran numerosos. El mundo le puede ofrecer a los jóvenes cosas muy buenas, como, por ejemplo, una carrera universitaria, teniendo que romperse el alma para conseguir logros, y ni hablar si esa persona viene de zonas muy humildes. La Iglesia, por su parte, le ofrece el ideal de vida de Jesucristo. En nuestra sociedad, ya lo dijo el papa Juan Pablo II, se siguen viendo movilizaciones muy grandes por la Iglesia, como, por ejemplo, la peregrinación a Luján, donde participan miles de personas. Los jóvenes siguen estando con la Iglesia, no hay que ser cargosos con ellos… Muchos de los valores que aprenden los empiezan en la casa”, sostuvo.
Más fieles mujeres
Respecto al rol de la mujer en la institución de la Iglesia, el padre Juan dijo: “La mayor cantidad de fieles que tiene la Iglesia son mujeres. Además, tenemos al papa Francisco, que le dio a la mujer roles en el Vaticano, donde históricamente esos lugares fueron ocupados por hombres, y estoy de acuerdo con esa postura. Las hermanas que estaban acá, las Carmelitas, tuvieron una labor muy importante ayudando a las trabajadoras sexuales de la ruta pesada en Villa María, la misión de ellas fue buscar a las personas más perdidas”.
Volver a elegir
Por último, se refirió a su elección de vida. “Siempre lo repito: si hoy tuviera 17 años elegiría la misma vida y recorrería el mismo camino que recorrí, con mis aciertos y fracasos. En este tiempo vi transformar la vida de muchas personas que se entregaron a Dios, en los cursillos de cristiandad vi el cambio de la gracia de Dios en la gente. Eso es algo maravilloso”.
Y si tuviera que dejar un mensaje, señaló que “especialmente es para los jóvenes, que encuentren el ideal en Cristo, que suena poco exigente, pero es así”.
