Villa María fortalece su trayectoria en la formación de profesionales del campo
El 6 de agosto de 1883 comenzaron a impartirse las clases en el Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria en el predio de Santa Catalina, ubicado en la provincia de Buenos Aires. En conmemoración a ese hito fundacional es que se celebra hoy el día de los profesionales del campoLa Universidad Nacional de Villa María (UNVM) tiene entre sus carreras de grado la de Ingeniería Agronómica y de Medicina Veterinaria. Los planes de estudio de ambas carreras contemplan una mirada integral de la actividad agropecuaria, lo que es central a la hora de pensar en el trabajo y las decisiones que tomarán los actuales y futuros profesionales de la actividad, que hoy celebran su día.
Por esa razón, es que dialogamos con Diego Alvarez, coordinador de Agronomía y Celia Ruberto, coordinadora de Medicina Veterinaria.
Sustentabilidad
Alvarez comenzó diciendo que “el rol del agrónomo es fundamental, debido a que trabajamos directa e indirectamente con la producción de alimentos; y, sobre todo, tomando decisiones sobre el uso de los recursos naturales que son necesarios para producir esos alimentos”.
Planteó que ese tema, el de la sustentabilidad, hoy está en agenda de agrónomos y agrónomas “debido a la sobreexplotación de los recursos, la extracción de los nutrientes a una escala comparada con la minería, durante muchos años, comenzó a generar problemas”.
- Cuestión de género: ambas carreras eran cursadas mayoritariamente por hombres, pero hoy estiman que es equitativa la distribución por género de estudiantes.
Hay varias señales de alerta que indican que los sistemas productivos que se vienen desarrollando en los últimos años se están agotando.
“La reiteración en el uso de los herbicidas, el mal uso de los mismos o las dosis inadecuadas, van generando que aparezcan malezas resistentes a esos productos. Como así también, van apareciendo nuevas enfermedades en los cultivos y nuevas plagas”, explicó. “Esto tiene un componente que está relacionado con el ambiente y con el cambio climático, porque el desarrollo de una plaga está muy vinculado a las condiciones climáticas. Estos cambios hacen que aparezcan enfermedades o plagas que eran poco frecuentes, o que se daban más en otras zonas geográficas”, dijo. “Esas señales hacen que se ponga un signo de pregunta sobre cómo se están haciendo las cosas y cuánto tiempo más podemos seguir produciendo de la misma manera”, expresó.
En función de ello, dijo que en la actualidad se hace más complejo el rol del agrónomo y sus decisiones. Porque ya no es solo el profesional que recomienda un paquete tecnológico que permita producir, “sino que además de usar las tecnologías disponibles, tiene que tener en cuenta que esos recursos naturales queden disponibles para producciones futuras”.
Es claro que muchas veces aparecen resistencias cuando aconsejan ir modificando los modos de producir, pero Álvarez entiende que “lentamente y mostrando experiencias concretas sobre otras formas de producir, algo va cambiando”.
“Es cierto que esas resistencias tienen como primer eje lo económico. Sabemos que los agroquímicos siguen dando hoy los mejores números de rendimiento, pero lo que no se sabe es por cuánto tiempo”, planteó.
Igual, destacó que hay avances en biotecnología “que se van aplicando con buenos resultados”.
Sobre la formación de los agrónomos y agrónomas de la UNVM, dijo que la casa de estudios tiene la particularidad de estar ubicada “en el corazón productivo del país, en un ámbito donde la producción agropecuaria es muy importante. Agregó que lo que se busca con la carrera de Agronomía y su plan de estudios es la formación de profesionales con un espíritu crítico frente al sistema productivo clásico y que apliquen criterios claros a la hora de tomar decisiones.
“En este sentido, buscamos siempre en los distintos espacios curriculares inculcar esta visión crítica, preguntarnos por qué suceden las cosas, para entender el sistema, tomar decisiones y tratar de hacer a un costado todo el bombardeo que llega desde las empresas comerciales, para poder decidir qué herramientas nos sirven y cuáles no y no adquirir a ojos cerrados el paquete armado que ofrecen”, agregó.
Por otra parte, resaltó que en la formación de la carrera en la UNVM, hay muchas materias que abordan la realidad socioeconómica. “Nosotros siempre mencionamos que no vamos a trabajar con plantas y animales, sino con personas. Y tomaremos decisiones en el sistema productivo que influye sobre plantas y animales, pero nuestro trabajo es con personas”, remarcó. La fortaleza del egresado de la UNVM es que pueda comprender e interactuar con “el productor que tiene expectativas y proyectos concretos y también con los trabajadores, que tienen determinadas condiciones de vida, diferente nivel de ingresos y que están en una ubicación determinada, muchas veces sintiéndose aislados. Eso no se puede ignorar. Ya no alcanza con tener un análisis de cómo está el suelo, el clima y cómo armar un sistema productivo con esas condiciones, sino que hay que entender que ese trabajo se va a concretar con personas”, expresó.
Finalmente, no ocultó su satisfacción con los primeros egresados de Agronomía que cursaron íntegramente la carrera en la UNVM. “Trabajamos mucho con un grupo de profesores comprometidos con el armado del plan de estudios que fue aprobado por Coneau y que hoy tiene a sus primeros egresados. Sentimos que empezamos a cosechar algo de aquel trabajo que iniciamos en 2018”, concluyó.
Apostando a “una salud”
Celia Ruberto es la coordinadora de la carrera de Medicina Veterinaria de la UNVM que abrió sus puertas en el año 2007 y que funciona en la ciudad de Villa del Rosario.
“Es importante lo que brinda a la comunidad una universidad pública y gratuita, inserta en una ubicación ideal, porque está cerca de todo”, dijo Ruberto a El Diario.
Apasionadamente describe lo que significa formarse como médico veterinario. “Si pensamos que un médico tiene que conocer a una especie, la humana; imagínense los veterinarios que tienen que conocer diferentes especies que van desde un perro o un gato, hasta una vaca y animales exóticos”, dijo.
A esos conocimientos sobre salud animal y medicina preventiva, producción animal, salud pública y bromatología “le fueron incorporando enfoques transversales a los que denominamos ‘una salud’, es decir, aportar una mirada integral que incluye, además del bienestar integral, la bioseguridad y el desarrollo sostenible”.
Ese enfoque se fue incorporando desde la pandemia, “para darle una mirada multidisciplinaria que te va a permitir interrelacionar la salud animal, la salud humana y la salud ambiental”, dijo.
“Estamos convencidos de que con esos pilares formativos vamos a formar un profesional responsable y ético”, agregó.
Esa amplia formación, que requiere de base cinco años intensos de práctica y teoría, les permite un amplio abanico de opciones laborales, dado que los egresados pueden trabajar en consultas clínicas, prácticas quirúrgicas y métodos diagnósticos, “pero también tienen ámbitos, como la bromatología, el área de frigoríficos para organizarlos y dirigirlos. Además, pueden asesorar en el control de residuos y desechos de origen animal”, señaló, mencionando algunos ejemplos de la incumbencia profesional.
Al ser consultada sobre un procedimiento reciente ocurrido en Villa María, donde el personal de la Dirección General de Fiscalización y Control del Ministerio de Agricultura y Ganadería realizaron un operativo en una forrajería que comercializaba productos zooterápicos y que, además, aplicaban medicamentos inyectables sin contar con un veterinario, Ruberto expresó que “siempre uno trata de defender su título a través de su incumbencia, porque la colocación de un medicamento o la receta de un medicamento lo tiene que hacer el veterinario”. Y agregó que la fiscalización con gobiernos locales o provinciales ayudan en ese cometido.
