1984 - 25 de agosto - 2023 - Hoy cumple 39 años la filial Villa María de la APDH

Con la democracia, siempre

viernes, 25 de agosto de 2023 · 08:35

Escribe: Prof. Elvio Omar Toscano Especial para EL DIARIO

Un largo camino hemos transitado los villamarienses en este tiempo histórico, desde cuando hace 47 años sufrimos el arrebato del Estado por militares, civiles y sectores de la iglesia, para modificar sustancialmente lo cotidiano de quienes vivíamos en esta tierra, más allá de que la democracia hubiese sufrido otros golpes asestados por quienes ejercían el poder de las armas.

Es imposible intentar comprender este tramo de nuestras vidas, sin hacer memoria y visualizar los porqués de tantos hechos crueles y tan dolorosos momentos.

Todos los que subsistieron  durante el genocidio y los que no, tienen la oportunidad de ser partícipes activos y acompañarnos a quienes seguimos buscando la verdad de lo sucedido desde la diversidad intelectual, con la intención de identificar los elementos aglutinantes para componer un pensamiento humanitario para todos y todas.

Un esfuerzo compartido para abrazar la memoria histórica y hallar  un destello de luz, que supere la angustia y nos permita fundirnos en la esperanza, como un mar de sosiego que brinde quietud a nuestro espíritu y paz a nuestra comunidad. No se puede concebir un sujeto sin memoria, menos aún un país; cuando hablamos de nuestra familia, de la escuela, de los amigos, estamos haciendo memoria, porque todas esas vivencias son parte de nuestra identidad.

Pretendemos, entonces, una memoria comunitaria, una memoria colectiva, una memoria nacional. Estamos fraguando nuestra identidad social con inclusión y derechos; no signada, por los negociados, ni por las armas, ni por pensamientos únicos, ni por líderes mesiánicos. Lo hacemos en libertad, en pluralidad de pensamiento, en diversidad integradora y encuentro intercultural.

La memoria es el paradigma de nuestro tiempo, es el permanente ejercicio de la reflexión redentora, de la identidad histórica de nuestro país y de nuestra Villa.

 

La democracia 

En estos 40 años de “vigencia ininterrumpida de la democracia”, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) acompañó la tarea de la reconstrucción del Estado, con el firme propósito de luchar contra el despotismo, haciendo conocer el pasado y procurando la sanción política y judicial a los militares y a los civiles golpistas, torturadores y a sus cómplices, que confeccionaron las listas negras, también en nuestra ciudad y que todavía circulan libremente.

En Villa María, como en todo el país, con la recuperación de la democracia, en 1983, se fueron armando lentamente las instituciones y las organizaciones sociales. La ciudad estaba en plena efervescencia convocante y en ese contexto de movilización social convergieron representantes de organizaciones gremiales, políticas, el municipio, familiares de desaparecidos, exdetenidos políticos, profesionales, docentes, instituciones intermedias, periodistas y medios de prensa, acompañando este proceso. Había una ebullición participativa como en los mejores tiempos de las luchas sociales que había conocido anteriormente nuestro país y nuestra ciudad.  Más allá de los matices de opinión de cada sector, hubo una sumatoria de ciudadanos con la firme convicción de que lo logrado debía ser sostenerlo con esfuerzo y sacrificio.

En esas circunstancias iniciamos la construcción de la Memoria. Y hubo instituciones que fueron marcando esa rutina, como APDH - Delegación Villa María, que en agosto de 1984 comenzó con una tarea que hoy, después de 39 años, sigue plasmando su mandato de recuperar los derechos humanos y la reconstrucción de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Nuestra sede central ya había estado presente cuando el 15 de diciembre de 1983, el doctor Raúl Alfonsín sancionó el Decreto 158, que ordenó someter a juicio sumario a nueve militares de las tres armas que integraron las Juntas que dirigieron el país desde el golpe del 24 de marzo de 1976 hasta poco después de la guerra de las Malvinas, en 1982.

Acompañamos en la búsqueda de esclarecer lo sucedido, en la búsqueda de los niños (ahora adultos) que no sabemos quién los tiene, de los cuerpos que aún no sabemos dónde están. Porque a muchos compañeros les arrebataron la vida (la vida corporal, porque sus principios e ideales, sus presencias siguen reflejadas en los movimientos de los trabajadores, de los estudiantes, de las organizaciones sociales que enarbolaron sus ideales y con fervor y compromiso siguieron el mismo camino, con la intención de construir un Estado que asumiera una responsabilidad con decisiones políticas profundamente humanizantes).

Somos parte de la historia de los 47 años desde el inicio la última dictadura y de los 40 años de recuperación de la democracia. La historia que no callamos, que construimos y seguimos construyendo, buscando un equilibrio con el poder, a base de nuestra defensa de los derechos humanos, la vida, la libertad, la educación, la salud, el trabajo, la igualdad, la justicia, para que todos y todas partamos de un nivel de igualdad y simetría.

Somos el envión humano, nos llevó a confrontar con el pasado terrorífico y extraer lecciones para continuar juntos y con propósitos bien definidos. Somos los que transitamos el camino del Nunca Más, el Juicio a las Juntas, los que anulamos las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y el Indulto. Somos la adrenalina, el grito, el abrazo, el bramido de libertad y constructores, en parte, de los derechos humanos, de la democracia, la igualdad, la diversidad y la justicia. También somos firmes luchadores en favor del pueblo durante los terribles embates del neoliberalismo, y lo seguimos siendo.

 

Lo que queda pendiente

“A cuatro décadas de iniciada esta época de la democracia, queremos seguir reflexionando, discutiendo, el desafío hacia el futuro. No es apenas  seguir sosteniendo que elegimos la democracia frente a cualquier forma de organización de la vida colectiva que no haga del poder del pueblo su principio, sino el de analizar colectivamente qué tipo de democracia es la que necesitamos o la que queremos”.

“El dispositivo (la bomba de tiempo contra la democracia que es necesario desarmar) tiene la forma de un cuadrado. En uno de sus vértices, los grandes grupos económicos, que actúan en secreto y a la sombra de ese secreto, se enriquecen con un endeudamiento externo impagable y estampidas de precios, que, luego, ahogan a los gobiernos elegidos por el pueblo, con posterioridad. En otro vértice, las garras del buitre que sigue volando para espolear nuestros recursos. Dos puntas, protegidas por el FMI y el BM. En otro, están los medios masivos de comunicación cada vez más concentrados, también empresas multinacionales, que lograron que fueran reformados, de un plumazo, los artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que garantizaban el no monopolio de la propiedad de esos medios  cuyo funcionamiento buscaba regular, en forma democrática y republicanamente... Y, por último, un sistema judicial decididamente alejado de sus compromisos democráticos y republicanos más elementales”.

Hoy, este último poder está muy lejos del lugar de garante de la democracia que ocupó en 1985, a partir del Juicio a los Comandantes de la Dictadura. Hoy está bajo sospecha de connivencias de todo tipo (ostensibles,  teje manejes entre fiscales, jueces y otros funcionarios en cantidad de casos), inauditas demoras en la resolución de causas fundamentales para la vida democrática, existencia de un prófugo riéndose a carcajadas en Uruguay y de una presa política sufriendo una condena que a nadie se le escapa que es parte de una horrible revancha política y social en la Provincia de Jujuy, un intento de magnicidio sin ser esclarecido). 

Sin dejar de reconocer a los magistrados y otros miembros de la Justicia que hacen hasta lo imposible por cumplir con su cometido, proclamamos en voz muy alta que es de necesidad y urgencia una reforma urgente de este Poder Judicial.

Desde los cuatro vértices de aquel cuadrado se pueden trazar diagonales que confluyen en un punto central; un verdadero tsunami dispuesto a destruir lo recuperado y pretende darle continuidad a la derecha que nos provoca, nos genera conflictos para distraernos y para que dejemos de trabajar por la unidad en la diversidad. Vivimos momentos signados por graves afrentas e injurias al principio de soberanía del pueblo, al manoseo discrecional de nuestras instituciones constitucionales, al desprecio de la educación, de la salud, de los salarios, de las jubilaciones y al derecho de todos los trabajadores.

Nuestra institución, además de celebrar los 39 años de su constitución, fija sobriamente su posición en los momentos históricos y políticos de nuestro país, a 40 años de democracia ininterrumpida. Guiados por el principio “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona, que procede del reconocimiento de la naturaleza misma del hombre”, estamos comprometidos -como los hicimos durante la dictadura y en el proceso de recuperación de la democracia- a iniciar, de ser necesario, un proceso de movilización popular en defensa de la democracia. No hay posibilidad de retroceso. Sí, de consolidar los derechos humanos, económicos, sociales y políticos.

Nuestra respuesta no es quedarnos en la crítica, sino que planteamos hacer junto a los amigos de siempre, que son nuestros compañeros de ruta, las instituciones culturales, sociales y empresariales representativas de la ciudad, Municipalidad de Villa María, Concejo Deliberante, Héroes de Malvinas, Universidad Nacional de Villa María, Universidad Tecnológica, instituciones educativas de todos los niveles, centros vecinales, organizaciones sindicales y sus confederaciones..., a los que en sus espacios hicieron posible el camino y el encuentro, unirnos y trabajar por la profundización de la democracia, sus valores y derechos.