A partir de un acuerdo marco entre la Seccional local de la UOCRA y la empresa Milicic SA

Sumaron a dos mujeres a la obra del Centro de Gestión de Residuos

Marta Rodríguez y Jennifer Caro tienen 31 años. La primera fusiona caños para el agua y su compañera trabaja en el sector de herrería. Esta es su tercera semana y ambas contaron detalles del día a día
miércoles, 16 de agosto de 2023 · 08:15

Ambas tienen 31 años: una se llama Marta Rodríguez, es oriunda de Monte Maíz y vive en Villa María desde que tiene 6, y su compañera, Jennifer Caro, nació en la ciudad.

Ellas fueron incorporadas recientemente, a partir de un acuerdo entre la Seccional local de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) y la empresa Milicic SA, que se encuentra trabajando en la obra  del Centro de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, en el kilómetro 104 de la ruta provincial 2.

En este sentido, ayer por la mañana, las trabajadoras interrumpieron sus tareas para conversar con un periodista de El Diario acerca de las labores que desempeñan allí.

Caro, por su parte, contó que fusiona caños para el agua. En tanto, Rodríguez se encuentra en el sector de herrería, donde ayer se encontraban fabricando rejas.

Las dos cursaron “Albañilería” en la Escuela de Formación Profesional -OBRA- de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), donde se ofrecen instancias de formación -como “Conductora profesional de transporte de carga” o “Instalación de termotanques solares”- para dar respuesta a necesidades laborales y generar, así, oportunidades de profesionalización.

“Yo me anoté a OBRA con la intención de hacer arreglos en mi casa”, comentó Caro al ser consultada acerca de si, alguna vez, le habían interesado este tipo de labores. Y añadió: “Después surgió esto, nos metimos y acá estamos, contentas”. El caso de su compañera fue igual: también se inscribió con la intención de hacer reparaciones en su vivienda. “Nunca nos imaginamos trabajando en una obra en construcción”, sostuvo Rodríguez.

Rodríguez, además, hizo parte del taller de Soldadura -iniciativa que se gestó entre la Municipalidad y la empresa Cormetal- que se dictó en la Escuela Granja, pero no lo terminó porque le salió esta oportunidad y no lo dudó.

Cuando llevaban entre cuatro y seis semanas del curso de albañilería, desde la UOCRA las animaron a concluirlo y les dijeron que en alguna empresa habría lugar para ellas. Terminaron y lo demás sucedió, mencionó Rodríguez, “rapidísimo”: esta ya es su tercera semana de trabajo.

A la vez, añadió: "Tengo hermanos albañiles, todos, y nunca me imaginaron trabajando de esto. Ni yo misma nunca me imaginé: estoy en la parte de herrería y agarro la moladora y me siento rara”.

Este lunes les entregaron los diplomas del curso y, en ese marco, las trabajadoras contaron que incentivaron a sus compañeras: “Anímense porque es superagradable venir, trabajar”, contaron que les dijeron.

“Estamos con un montón de compañeros varones, pero son todos muy respetuosos y amigables”.

El ingreso, una hora después

En este punto, Caro valoró: “Estamos con un montón de compañeros varones, pero son todos muy respetuosos y amigables”. Y Rodríguez sumó: “No hay faltas de respeto de ningún tipo, ni de compañeros ni de la empresa. Si me está saliendo algo mal, ellos me corrigen y me enseñan”.

Por otra parte, ellas destacaron que desde la empresa les permiten ingresar a trabajar a las 8.30, para que antes puedan acompañar a sus hijos a la escuela. “Para una madre eso es muy importante, ya que no estamos en todo el día con ellos”, remarcó Caro. Las jornadas concluyen a las 18.30.

Para terminar, ambas recordaron sus otros empleos: Rodríguez tiene un microemprendimiento vinculado al diseño gráfico y Caro comentó que trabajaba en atención al público en una heladería.

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