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Para cada niño, el mejor comienzo
El Servicio de Atención Temprana del Instituto del Rosario -modalidad especial- envió una nota a nuestra Redacción para conmemorar el Mes de las Infancias, valorando el rol central de los adultos en la primera infanciaLa primera infancia nos remite al niño desde el inicio de su historia: su nacimiento y los primeros años de vida; pensarla como “etapa primera” nos lleva a pensar también en las oportunidades que el niño encuentra allí para crecer con bienestar y cuidados, propiciando la calidad en aquello que recibe. Pensar en la importancia de generar contextos saludables, facilitadores, nutritivos que lo incluya y “sea parte”. Espacios en los que encuentre miradas que cobijan, contienen y resignifican, palabras que envuelven, calman y transmiten seguridad. Estos son, sin duda, espacios cotidianos, de encuentro, para compartir, jugar, fortalecer vínculos parentales, conocerse y reconocerse. Esta cercanía ayuda a interpretar y decodificar las necesidades y deseos del niño, al que le estamos diciendo “te entiendo y te atiendo”.
Los entornos cercanos que rodean al niño están constituidos por factores sociales, familiares, culturales, resultando así verdaderos escenarios singulares: no hay un modo único en que esto se configure, cada familia construye el propio, y estos modos pueden influir favorablemente, o no, en el desarrollo de un niño.
Contextos saludables
Basados en el sustento de nuestra experiencia es que afirmamos que los niños necesitan de contextos saludables y adultos significativos que los habiliten a crecer, moverse, aprender, desear. Necesitan de presencias y miradas respetuosas, esas que no se anticipan, no apresuran, que esperan, que no comparan y no juzgan. Precisan de esos adultos que ponen en palabras acciones y les muestran “abriéndose” paso al mundo, propiciando la autonomía desde la paciencia y la confianza.
Estar y ser presencia
Esta manera de estar y ser presencia es, sin duda, la que permite una relación afectiva de calidad, que es base y cimiento de futuros aprendizajes.
El Servicio de Atención Temprana, conformado por un equipo de profesionales de distintas disciplinas, aborda al niño de manera integral, ofreciendo estímulos, técnicas y recursos necesarios que potencien el desarrollo del pequeño.
Por otra parte, se acompaña, guía y brindan a la familia pautas de crianza saludable. De manera conjunta, se orienta a identificar y resignificar factores y condiciones del ambiente para hallar los que sean facilitadores y propicios. El objetivo prioritario es diseñar dispositivos en el entorno cotidiano que optimicen el desarrollo del pequeño.
En definitiva, como lo proclama el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), para cada niño, el mejor comienzo.
