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Aimé Painé: Mapuche y tehuelche
El 11 de agosto de 2016 los concejales aprobaron la designación de nombres de calles de mujeres argentinas que se destacaron por su destreza y actitud transformadora en el campo social. Dichos nombres se dio en las calles del loteo Casalinda de barrio Las Acacias
El pasado jueves 9 de agosto se celebró el Día Internacional de los Pueblos Originarios, y la mejor manera de rendir homenaje a ellos es recordar a una hija directa de los verdaderos dueños de nuestra tierra.
Aimé Painé nació en Ingeniero Luis A. Huergo, en Río Negro, el 3 de agosto de 1943. Su nombre de bautismo era Olga Elisa Painé, de origen mapuche y tehuelche. Ella se dedicó al rescate y la difusión de la música folclórica de su pueblo. Fue nieta de un gran cacique tehuelche ranquelino, el lonco Painé Ngürü, y fue ella misma quien llegó hasta su tierra originaria en busca de su familia y la encontró.

Fue legalmente llamada Olga Elisa por la imposibilidad legal de anotarla con un nombre mapuche debido a las leyes argentinas de esa época, aunque adoptó posteriormente para su trabajo artístico su nombre real, Aimé, de origen mapuche, cuyo significado sería "lo que significa" o "atardecer rojizo".
Según dice su biógrafa, la periodista Cristina Rafanelli, la madre de Aimé Painé, hija de tehuelches, abandonó a su esposo mapuche -Segundo Painé- y a todos sus hijos. Aimé, a los 3 años, fue separada de su comunidad porque su padre, en la necesidad de trabajar, no podía hacerse cargo de tantos niños. Fue enviada a un orfanato-colegio de monjas, el Instituto Unzué de Mar del Plata, una ciudad alejada de su tierra, de su cultura y sus orígenes, donde se destacó en el coro de canto gregoriano.
El abogado y autor teatral Héctor Llan de Rosos y su esposa, quienes buscaban adoptar a una niña, eligieron entre muchas a Aimé luego de escuchar su magnífica voz. Desde muy pequeña soñaba con ser cantante y contando con aptitudes para ello, estudió música con profesores privados: guitarra con Roberto Lara y canto con Blanca Peralta y Nina Kabanciwa.
Painé contó que no veía la hora y que esperaba con gran impaciencia las fiestas de Semana Santa y Corpus Christi, porque era la época de interpretar los cantos gregorianos que las religiosas le enseñaban. De niña se dio cuenta de que esos tonos y esos cantos eran muy parecidos al Taiel, tonada mapuche que una de las muchas abuelas paisanas (jamás conoció a sus propias abuelas de sangre), la abuela Domitila, interpretaba en mapudungun (lengua mapuche). Contó en sus entrevistas que el Taiel era un canto despojado, tan libre y natural como religioso; era cantar la vida.
En 1973 ingresó al Coro Polifónico Nacional y allí descubrió lo que verdaderamente significaba la música para ella. Fue, precisamente, durante un encuentro internacional de coros en Mar del Plata, donde cada país había preparado al menos una obra de música indígena o folclórica, menos el coro argentino. Sintió entonces consternación y humillación de pertenecer a un país que niega sus raíces. Ese acontecimiento la llevó al sur, a impregnarse de la espiritualidad de sus mayores, y en ese lugar Aimé Painé descubrió que la música mapuche era una verdadera atracción espiritual, que su música provenía de la experiencia de cantar en un universo de soledad en el que se encontraba su tierra natal.
Señaló Rafanelli que lo valioso de Aimé Painé es que fue la primera mujer mapuche en salir de gira como tal, con la vestimenta tradicional, y la primera en cantar en mapuche y en explicar esa cultura.
Adaptó sus canciones mapuches con tintes regionalistas pero siempre utilizando el trompe, el kultrun, los cascahuillas y mencionando el uso de la trutruca y del kull kull. Cada una de las letras de sus canciones cuentan una historia de los mapuches-tehuelches: “Palpé la libertad y la misión de lucha que entraña la libertad, saber de la cultura de su pueblo, es saber de uno mismo”.
Falleció luego de sufrir un aneurisma cerebral que sufrió en una sesión de grabación en Asunción del Paraguay, el 10 de septiembre de 1987, con tan solo 44 años.
La cantante que nunca grabó un disco
La muerte la sorprendió en un estudio de grabación y su vida fue llevada al cine en “Soy Aimé”, dirigida por la neuquina Aymará Rovera, que fue estrenada oportunamente en París.
Su biógrafa, Cristina Rafanelli, fue una de las primeras periodistas en divulgar la obra de Painé y escribió una primera versión de su biografía en 2011, llamada “La voz del pueblo mapuche”.
