Investigación - El médico y docente Ricardo Fretes obtuvo una beca internacional para exponer sobre el Chagas
Trabajo sobre la transmisión congénita
El investigador de Ciencias Humanas de la UNVM viajará en el mes de septiembre a Nueva Zelanda, donde participará de un congreso en la ciudad de Rotorua, allá en Oceanía, para hablar de esta enfermedad endémica de América LatinaEl mal de Chagas, una enfermedad endémica de 21 países de América, y que afecta a 6 millones de personas, y la misma sigue siendo un profundo tema de investigación para la comunidad médica y científica, siempre en búsqueda de su cura, que la tiene en algunos casos en su etapa aguda, aunque bastante más difícil de curar en su fase crónica.
Ricardo Fretes, médico, docente e investigador del Centro de Investigación y Transferencia (CIT) Villa María, del Instituto de Ciencias Humanas (IAPCH), expondrá un trabajo en Nueva Zelanda que está basado en la transmisión congénita del Chagas. La exposición se da gracias a que obtuvo una beca de investigación para participar de un congreso internacional que se llevará a cabo en la ciudad de Rotorua, del oceánico país, donde dará detalles sobre el desarrollo y conclusiones hasta el momento sobre su trabajo.
“El congreso está organizado por la International Federation of Placenta Associations (IFPA) que está formada por asociaciones de las diferentes partes del planeta, están la asociación americana, europea, asiática, oceánica, etcétera. Entonces se organiza un meeting internacional en Rotorua, desde el 5 hasta el 8 de septiembre, y bueno, ofrecieron una beca para investigadores seniors, me presenté y por suerte pude obtenerla’’, explicó el becario. El también docente de la carrera de Medicina de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), expresó que dicha beca le permitirá no solo poder asistir al congreso, sino presentar los resultados obtenidos de su trabajo, parte del cual tuvo financiación de esta casa de estudios.
Este congreso detalló, “se realiza una vez por año, siempre en diferentes países”, donde confluyen expertos sobre de todas partes del mundo, cuya inscripción tiene un costo, solo por estar ahí, de 1.000 dólares. De ahí la importancia de estar becado para ser parte del mismo.
Detalles del trabajo
Sobre el trabajo que expondrá, el experto sobre el tema dijo:
“Nosotros venimos trabajando desde hace mucho en la transmisión congénita de Chagas. Es decir, la transmisión del parásito, que es el agente causal de la enfermedad de chagas, desde la madre al niño, al feto y bebé. Entonces, nosotros estudiamos los mecanismos por los cuales se produce la transmisión y este trabajo es una parte de esos resultados en donde nosotros analizamos cómo participa el sistema inmunológico en la infección de la placenta’’.
Por otra parte, detalló que “entonces, nosotros estudiamos los mecanismos por los cuales se produce la transmisión y este trabajo es una parte de esos resultados en donde nosotros analizamos cómo participa el sistema inmunológico en la infección de la placenta’’.
Infección en bebés
‘’El parásito de Chagas no es muy frecuente en la transmisión congénita, de cada 100 embarazadas chagásicas, 5 o 6 transmiten la infección a su bebé”, detalló, sobre lo que forma parte de las conclusiones de su investigación.
Y para finalizar dijo: “Nosotros queremos ver cuáles son los mecanismos que se establecen para evitar que en la mayoría de los casos no se realice esa transmisión, por lo que pusimos el foco en la parte inmunológica. Eso es lo que vamos a presentar allá en Nueva Zelanda’’. Por otra parte, datos indican que la transmisión congénita es un tema de preocupación en países no endémicos, como España, en donde se lo ve como un problema emergente debido a que 13% de su población proviene de América Latina.
Mal de Chagas - Un enfermedad difícil de curar
Tratamientos, síntomas y otros datos
En menores de 1 año, la enfermedad del mal de Chagas (tripanosiomiasis americana) es totalmente curable, mientras que en jóvenes, el tratamiento consigue buenos resultados y, en ambos, el mismo tiene menos efectos secundarios que en adultos. En estos últimos se puede evitar la progresión de la enfermedad, aunque la curación no está garantizada.
Mientras que en embarazadas y lactantes no es posible realizar dicho tratamiento, por lo que se pide evitar el embarazo si se está tomando el medicamento indicado, que en este caso es Benznidazol y Nifurtimox. Sin embargo, ambos deben usarse bajo supervisión médica, porque pueden tener efectos adversos.
Según la Organización Mundial de la Salud, entre 6 y 7 millones de personas padecen esta enfermedad en el mundo, en su mayoría en América Latina, que es causada por el parásito “tripanosoma cruzi”. Esta enfermedad se transmite vía vectorial, vía oral (alimentos), por transfusión de sangre/productos sanguíneos, de la madre al hijo (congénita), por trasplante de órganos y por accidentes de laboratorio.
Hasta un tercio de los pacientes crónicos tienen alteraciones cardíacas y una de cada diez, alteraciones digestivas, neurológicas o combinadas que puede requerir un tratamiento específico.
En su fase aguda en la mayoría de los casos no se ven síntomas significativos. En menos del 50% de los infectados es posible advertir una lesión cutánea o una hinchazón en el párpado. Se pueden presentar además fiebre, dolor de cabeza, aumento del tamaño de los ganglios linfáticos, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar, hinchazón y dolor abdominal o torácico.
A causa del gran número de animales silvestres que sirven de reservorio al parásito T. cruzi en nuestro continente, la infección no puede erradicarse. En vez de ello, los objetivos de control consisten en eliminar la transmisión y lograr que la población infectada y enferma tenga acceso temprano a la atención de salud.
No hay vacuna contra la enfermedad de Chagas. El parásito T. cruzi puede infectar a muchas especies de triatominos, la mayoría de los cuales se encuentran en la región americana. El control de vectores ha sido el método más eficaz de prevención en esta región.
Según la zona geográfica, la OMS recomienda los siguientes métodos de prevención y control: rociamiento de las casas y sus alrededores con insecticidas de acción residual; mejora de las viviendas y su limpieza para prevenir la infestación por el vector; medidas preventivas personales, como el empleo de mosquiteros, buenas prácticas higiénicas en la preparación, el transporte, el almacenamiento y el consumo de los alimentos; desarrollo de actividades de información, educación y comunicación contextualizadas para los diferentes actores y escenarios sobre las medidas preventivas y los instrumentos de vigilancia, entre otros métodos más.
