Calle Gabriel Chalita
Cuando el dolor es el otro
Uno de los tantos caídos en el marco de los sucesos acaecidos a nivel nacional por la gran crisis política, económica y social de diciembre de 2001, fue el joven militante social Gabriel ChalitaSe encontraba desarrollando su trabajo desinteresado por los más necesitados, cuando la fuerza de la naturaleza apagó su vida y sus sueños de lograr un mundo mejor.
La calle recorre tres cuadras irregulares del barrio Industrial, desde el bulevar Alvear, muy cerca del Hogar de Ancianos, hasta las vías del ferrocarril.
Su nombre fue impuesto el 19 de mayo de 2010, mediante la Ordenanza 6.210.
Gabriel Chalita, “el Chala”, era un chango de 20 años que recorría a diario nuestra ciudad en su moto. Se crio en el bulevar Italia y en el barrio San Nicolás, fue al Colegio Nacional y cursaba en nuestra flamante Universidad; era un pibe muy querido, con una enorme capacidad para hacer amigos, con un montón de sueños por cumplir y con una gran vocación de servicio y militancia social.
Así lo recuerdan sus pares de militancia de la Juventud Peronista (JP).
“Esa noche, en plena tarea militante, por esas cosas que tiene la vida de llevarse rápido a los buenos tipos, la energía de la naturaleza y de las máquinas nos arrebató a el Chala, en pleno laburo, haciendo lo que más le gustaba, ayudar a los que necesitaban”.
“Era una tarde tormentosa de diciembre, había un clima asfixiante, no solo por el calor, sino que el pueblo en la calle se hacía sentir cada vez más, ya que las medidas tomadas por aquel gobierno estaban oprimiéndolo, avasallando sus derechos... Es que un gobierno endeudado, con oídos sordos para con la gente, incapaz de decodificar el mensaje de la sociedad, tensó de más la soga y esta se cortó... El hartazgo, producto de las fallas de un modelo económico neoliberal basado en la explotación y especulación financiera, hacía eficaz la tarea de excluir... Nuestra ciudad no escaparía a esto, y uno de los desafíos era neutralizarlo, acompañando a los necesitados y entregándoles alimentos. Fue así que en diferentes barrios se trabajó con profunda convicción política y espíritu solidario, proveyéndoles mercadería para evitar los saqueos, recorriendo las calles para que a nadie le faltara nada... Aquella jornada, llegada la noche, se comenzó a trabajar en un galpón, armando bolsones, que serían entregados al día siguiente a los vecinos más necesitado”, reseña un comunicado que en su momento emitiera la JP.
En efecto, en eso estaban, cuando en medio de la tormenta un rayo impactó de tal manera en el galpón, que la descarga apagó la vida de Gabriel, aunque no su ejemplo, que late en una calle que lleva su nombre y en el corazón de los humildes.
Aquella crisis de 2001
La crisis de diciembre de 2001, fue política, económica, social e institucional, potenciada por una revuelta popular generalizada bajo el lema “¡Que se vayan todos!”, y que causó la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa, dando lugar a un período de inestabilidad política durante el cual cinco funcionarios ejercieron el Poder Ejecutivo Nacional en pocos meses. Durante la crisis fueron asesinadas por agentes de seguridad del Estado y privados a 39 personas.
El desencadenante inicial de la crisis fue la imposición del “Corralito”, una medida que restringía la extracción de dinero en efectivo de los bancos, diseñada por el ministro de Economía, Domingo Cavallo.? Esto impactó sobre la clase baja, mayormente no bancarizada, pero impedida de cobrar en muchos casos, y en la clase media, se vieron fuertemente restringidos sus movimientos económicos.
Los días previos hubo cortes de rutas, saqueos a supermercados y disturbios en la misma Capital Federal, como en todo el territorio nacional.
La palabra de la familia
“El Diario y las calles” se contactó con la familia de Chalita y Julia, su hermana, lo recuerda de esta manera:
“Gabriel era una persona por sobre todo solidaria con el otro, siempre estaba pendiente de aquel que necesitaba algo para tender su mano generosa y desinteresada”.
Militaba en la Juventud Peronista del barrio San Nicolás, donde las carencias y necesidades lo tenía como un partícipe necesario a la hora de brindar ayuda para lo que fuera.
Había realizado sus estudios secundarios en Alto Alegre hasta quinto año e inició el sexto año en el Colegio Nacional de nuestra ciudad, donde fue elegido presidente de su Centro de Estudiantes.
En diciembre de 2001, junto a sus compañeros de militancia, había ido a armar bolsones para distribuir en los sectores más vulnerables porque se corría el rumor que se podían llegar a producir saqueos en los supermercados locales.
“Esa era su esencia, eso pintaba lo que él era”, nos comenta acerca de este joven, incansable luchador por una sociedad más justa.
