La abuela, a la que su nieta le usurpó la casa y le llevó pertenencias, habló con El Diario
“Sigo esperando algo de justicia”
La abuela, a la que querían despojar de su casa, volvió a hacer pública su situación. Pide que la Justicia actúe y cierre este capítulo de su vidaEn mayo de 2021, Clara Zárate (85), pudo volver a su casa después de transitar un verdadero infierno. Contra su voluntad, la habían enviado a un geriátrico donde no tenía la posibilidad de comunicarse por teléfono con nadie. Mientras tanto, su casa fue ocupada por su nieta y la pareja.
En ese periplo, la hermana y los vecinos decidieron radicar una denuncia a la Justicia, donde, después de las pericias médicas que ratificaron que estaba bien física y mentalmente, ordenaron que la “liberaran” de esa residencia y además, desalojaron a la nieta y al novio.
Así volvió a su casa en el barrio Trinitarios, pensando que la pesadilla había terminado, pero, lamentablemente, vio que le habían sacado gran parte de sus pertenencias más preciadas.
También por orden judicial, muchos de esos objetos -las que no fueron vendidas- se los regresaron. Pero todavía faltan.
Por eso hoy, Clarita, como la llaman en el barrio, volvió a hablar con El Diario para hacer un pedido: “Quiero que todo esto termine para sentirme libre”, dice la mujer.
Nos recibe en su impecable casa, la que limpia ella misma a pesar de una vieja lesión (hernia de disco) que le afecta para caminar con normalidad. Eso no le impide ser independiente “como buena capricorniana”, bromea, porque se moviliza con su bicicleta eléctrica para hacer las compras y los mandados que necesita.
La entrevistamos en el rincón preferido de su casa, donde tiene la máquina de coser, buena luz natural y el televisor. “Lamentablemente, no tengo más la mesa que me sacaron de vidrio y hierro. Me tuve que comprar una nueva”, dijo.
Muestra la lista de los objetos que su nieta dice que tiene y que está dispuesta a devolver: “Yo veo en esa lista cosas que no son mías y no las quiero, porque nunca me quedé con nada ajeno. Quisiera mis cosas y si las vendieron, que me indemnicen”, señaló.
Clara tiene 85 años. Disfruta leer, tejer y cuando puede, coser. Trabajó desde los 10 años y se jubiló como empleada en un correo privado. Hoy, quiere cerrar un triste capítulo de su historia
Una mujer del barrio
La mujer fue a vivir a ese hogar junto a su marido en diciembre de 1965. Allí criaron a su único hijo y fue parte de una comunidad barrial con los vecinos con los que se siguen visitando. “Muchos se murieron, pero hasta los hijos de mis vecinos me ayudan”, dijo. Cuenta que cuando regresó a su casa en mayo de 2021 “no tenía ni frazadas ni ropa de invierno. “Me regalaron varias cosas para no pasar frío”, dijo.
Pero la entristece lo que no pudo recuperar. Enumera, objeto por objeto, el valor sentimental que tiene, por ejemplo, la pecera que es un recuerdo del padre, un llamador de ángeles que le regaló una amiga de Alemania o una medalla de plata con la imagen de Jesús en relieve que le había dado su esposo. Nada de eso volverá a tener.
“También me sacaron los dólares que había comprado en los 90, a 3 pesos el dólar”, dijo.
“Lo único que quiero es pedirle a la Justicia que les ordene a quienes me sacaron mis cosas, que me las devuelvan o que me indemnicen”, dijo. También pide que se lleven las cosas que dejaron en la casa mientras vivieron allí: “Hay fotos, revistas y algunos certificados, porque tanto mi nieta como su pareja son abogados”, agregó.
Una vez que pueda cerrar esa historia, va a seguir adelante. “Quiero visitar a mi familia y a la de mi marido, pero para eso me tengo que sentir libre, poder cerrar todo esto. Estoy un poco decepcionada de la Justicia, porque si bien me tratan bien cada vez que voy, no terminan el asunto. ¿Cómo puede ser que lo que hicieron esto no tengan que pagar nada? Sé que se tienen que ocupar de cosas más importantes, pero para mí, lo que me pasó, fue muy grave. Por eso recurrí a El Diario”, concluyó.
