Entrevista a Pablo Gornitz, por los 75 años de historia del centro de diagnóstico que fundó su padre

“La historia de este laboratorio es la historia de muchas vidas”

Laboratorio Gornitz cumplió 75 años. Su presidente, Pablo Gornitz, nos habla de la empresa de salud que inició su padre Salomón y que hoy él continúa. Está posicionado como uno de los 10 laboratorios más importantes del país
domingo, 30 de julio de 2023 · 09:30

“La historia de este laboratorio es en realidad la historia de muchas vidas, que arranca con un inmigrante, hijo de otro inmigrante que llegan a Villa María con hambre, para ‘hacer la América’, una expresión que significaba entonces vivir en paz y sin persecuciones”, comienza diciendo Pablo Gornitz, al referirse a los 75 años de historia del laboratorio que fundó su padre Salomón y que hoy se referencia, desde el interior del interior, como uno de los más importantes del país.

Antes de hablar sobre el laboratorio que procesa 10 mil test por día, quisimos saber algo de esas historias de vida.

Pablo -abuelo del actual dueño del laboratorio- vivía en Polonia y en 1932 emigró hacia tierras donde pudieran no ser perseguidos por ser judíos. Así llegó a Villa María con un dólar en la mano y “con la misión de ahorrar para poder traer al resto de la familia”. Lo consiguió en un año y así pudieron llegar a la ciudad su esposa y cuatro hijos. El mayor era Salomón, quien pisó suelo argentino a sus nueve años.

La vida transcurre con el ritmo de aldea que tenía por entonces Villa María y vendiendo mercaderías puerta por puerta, logró poner un negocio y cumplir con el mayor anhelo que tenían: que los hijos accedan a un título universitario.

Así partió Salomón a Córdoba y regresó a Villa María con el título de bioquímico y de farmaceútico. “El papá lo ayuda a montar el primer laboratorio en una casa  al lado del correo viejo”, sobre calle José Ingenieros entre Santa Fe y Catamarca.

“El laboratorio era otro mundo, porque en esos años, hasta había médicos que decían que no podían decirle qué enfermedad tenía un paciente viendo un microscopio”, recordó.

En 1948, Salomón Gornitz creó el laboratorio que hoy continúa su hijo Pablo.

“Pero con el tiempo y el trabajo se fue ganando la confianza de la comunidad. Por esos años, papá tenía la tecnología que era la última del momento: un microscopio monocular y un aparato que leía color. Todo era artesanal”, dijo.

“Dentro de los sistemas artesanales de diagnóstico que había, te puedo contar que sabían utilizar sapos para determinar si una mujer estaba embarazada. Lo hacían inyectando al sapo macho la orina de la paciente y con base en la reacción, se podía conocer si estaba grávida”, señaló. “De hecho, uno entraba al laboratorio y estaban los sapos saltando en la pileta”, recordó.

“No existían descartables, heladera, ni teléfono. Era un mundo diferente, pero pese a esas diferencias, hay valores que siguen siendo los mismos, que es hacer lo mejor por la salud de las personas”, recordó.

Para tener una idea de cómo proyectó el futuro Salomón Gornitz desde Villa María, basta decir que armó un banco de sangre para realizar las transfusiones en la ciudad; también un banco de leche materna -que hoy se presenta como una novedad en muchos centros de salud que lo están desarrollando- y hasta un laboratorio farmacéutico con varias marcas registradas (además de la farmacia).

“El laboratorio fue creciendo, se sumaron más equipos y más personas, muchas de ellas aún nos visitan. En todas vemos el cariño que conservan de esos momentos”, recordó.

El desarrollo del laboratorio hizo que la vieja casa quedara chica y se mudaron a dónde están ahora, sobre calle Catamarca. Era el año 1978 y habían escrito gran parte de la historia de la salud en Villa María. Y lo seguirían haciendo.

“El comienzo fue más artesanal. En esos años, usaban sapos para hacer test de embarazos”.

 

Tiempos modernos

Salomón Gornitz ejerció la dirección del laboratorio hasta febrero de 1996, cuando falleció. Desde entonces, Pablo está al frente del espacio.

El actual presidente creció en el laboratorio como si fuera su segunda casa, pero a la hora de decidir la carrera que iba a estudiar, optó por la medicina. Se recibió con el mejor promedio de su cohorte y eso le abrió algunas puertas, que lo terminaron llevando a Nueva York a trabajar en uno de los hospitales más prestigiosos de Estados Unidos.

Proyectaba, por entonces, la posibilidad de dedicarse a la investigación, pero regresó a Argentina, tras la muerte de Salomón, y allí tuvo que tomar una decisión: volverse a América del Norte bajando la persiana del laboratorio o continuar con la labor de su padre. “No podía decirle a la gente con la que me había criado que no los necesitaría más”, dijo Gornitz. Y así fue que siguió adelante con la empresa.

Tenía claro que debían seguir creciendo en tecnología, garantizando calidad y a un precio accesible.

Con ese objetivo, dio un salto tecnológico en 2016, incorporando la automatización a través de un equipo de la empresa Siemens, que le permite procesar, como dijimos arriba, 10 mil test por día. Obviamente que esa cantidad no es solo de Villa María. “Parecía algo soñado que desde Córdoba capital enviaran muestras para que las analizara un laboratorio del interior y hoy es una realidad”, dijo. Pero no solo trabajan en el territorio provincial, sino también, para laboratorios de provincias vecinas, varias de ellas con logística propia.

Precisamente, desde Siemens -la empresa proveedora del equipo de automatización-, enviaron una nota de felicitación por el 75 aniversario del laboratorio, destacando que “se ha consolidado como un referente en el sector y expandido por todo el país. Enfocado en brindar servicios de calidad y contribuir al bienestar de la comunidad, cuenta con el segundo sistema de automatización de análisis clínicos más grande del país y el séptimo de América Latina”, lo que representa un orgullo no solo para la familia que dirige el laboratorio, sino para la comunidad donde se desarrolla.