El médico Carlos Presman llega mañana a la ciudad con su bagaje de conocimientos y su encanto para comunicar

Encuentro cercano para mejorar la relación con los adultos mayores

miércoles, 26 de julio de 2023 · 08:30

Después de leer “Vivir 100 años” nadie procederá de la misma manera en el trato con nuestros “queridos viejos”. Porque, en su libro, el galeno transmite su humilde sabiduría profesional junto a la experiencia familiar. Y la charla de mañana promete más enseñanzas de esas que nos hace mejores personas

¿Es obligatorio que la ancianidad sea sinónimo de jubilación, incontinencia, asexualidad...? ¿Cómo afrontar el momento de decidir la internación de un familiar en un geriátrico? ¿Y el Alzheimer? No son preguntas gratas. Sí es grato llegar a ellas con algunas posibles respuestas a mano.

Y mañana viene a la ciudad el médico Carlos Presman, que además es docente a la hora de explicar y, por cierto, un escritor que debe ser leído, de esos que te invitan a cada rato a descubrir el secreto de la página siguiente.

Llega  invitado por la Asociación de Jubilados de Argentina, la Asociación Comunitaria de la Biblioteca Popular Mariano Moreno y la Cooperativa de Trabajo Comunicar, en el marco del programa de actividades concebido camino al 40º aniversario de El Diario.

La charla será en el Auditorio de la Medioteca, a las 19.30, con entrada gratuita, pero, atención: la capacidad es limitada, por lo que hay que retirar las invitaciones en nuestra sede, ubicada en Periodistas Argentinos 466.

 

¿Vivir 100 años?

¿Y..., vamos a vivir 100 años después de asistir? Probablemente no, señora, señor... Pero seguramente vamos a vivir mejor. Al menos, los que tuvimos la suerte de leer el libro aprendimos bastante en ese sentido.

Aprendimos que es mejor hablar con nuestros mayores, “porque con los muertos no se habla”.

Aprendimos lo duro que puede resultar llegar al pensamiento: “yo no quiero darle trabajo a mis hijos”.

Aprendimos que con Alzheimer se “comprende mucho más de lo que puede expresar” y se “perciben los registros afectivos hasta muy avanzada la enfermedad”.

Aprendimos que nadie debe morirse de tristeza, como Salvatore.

Aprendimos que “lo verdaderamente importante no es perder la memoria, sino las ganas de vivir”.

Aprendimos.

¿Tarde?

Nunca es tarde.

Así que quedan todos invitados a conocer al doctor Carlos Presman, que si tiene que criticar, critica; que si tiene que hacer una autocrítica, la hace.

A lo mejor, a través suyo conocen también al Tano, que nadaba hacia el horizonte; a la tía Chela, que a pesar de regentear una farmacia, jamás se automedicó; y al tío Giuseppe, que tuvo que elegir entre lo que un sacerdote le ofrecía en cada una de sus manos.

Bien pueden ser ellos nuestros queridos viejos, porque todos tenemos a alguna o alguno de nuestro alrededor y hasta en nuestro interior. Algún ser humano del cual aprender, a quien tomarle la mano, a quien entender antes que olvidar.

Antes de que me olvide, les recuerdo: mañana, a las 19.30, en el Auditorio de la Medioteca. Nos vemos.

S.V.