Copa Argentina - Participaron más de 200 cervecerías

Premiaron a cervezas locales

Bialystok obtuvo una Medalla de Plata por el estilo Pilsen y una de Bronce por la categoría Neipa. Lucas Riback, cervecero encargado de la producción, brindó detalles de la labor que realizan
domingo, 23 de julio de 2023 · 08:30

A Lucas Riback le gustaba cocinar.

Sin embargo, dice él una tarde de julio en la sede de El Diario, su padre no lo dejaba: era, por supuesto, una rivalidad amigable, una disputa entre padre e hijo, entre cómplices. Por eso, cuando le preguntan por qué empezó a fabricar cerveza, responde, a modo de chiste, que se tuvo que dedicar a “lo bebible”.

La cervecería “tiene sus orígenes en un pasatiempo”, cuenta. Y él empezó así: de “manera hobbista” y dándose maña, como quien dice, para compartir con su familia, con sus amigos, más allá de haber hecho una diplomatura a distancia en la Universidad de Alicante, de España.

“Al principio no lo veía como un proyecto a futuro, que iba a poder comercializar el producto que hacía”, comenta.

Al principio eran sus birras en la mesa de los suyos. “En su momento deben haber sido un desastre. Pero con el tiempo, gracias a Dios fueron evolucionando”, ríe.

Los inicios tienen fecha: 2011. Unos años después, entre 2015 y 2017 se producirá el boom de las birras artesanales y a él le servirá para “tomar envión”: para encontrar la veta comercial.

La primera fábrica de Bialystok, cervecería que Riback diseñó y en la que es cervecero encargado de producción, se montó en Las Varillas, ciudad del este provincial, en 2017.

Más tarde, “por estrategia, pero también por gusto personal”, la mudaron a Villa María: se encuentra ubicada en la colectora de la autopista.

La mudanza se hizo en marzo de 2020 y él no tenía idea, en absoluto, que la pandemia iba a ser lo que fue: un tiempo cruel, inclemente, que lo obligó a cerrar el bar de la fábrica. Ahora, cuenta, está pensando en volver a abrir el bar, temporalmente, para ver cómo funciona y cómo responde la gente.

Lucas Riback también fue alguien que, como cualquier otro, tomaba cervezas industriales; algunas de las que todavía le gustan y consume.

Con el boom de las cervecerías artesanales, dice, algunas marcas hicieron escuela. “Ayudaron mucho al joven, al tipo que quería hacer en su casa”, destaca. Y, como ejemplo,?añade:?“Antares tenía las puertas abiertas para que uno se junte en sus bares, para que comparta con otros que hacían lo mismo y hasta incluso para que cocine en sus propios bares”.

Bialystok es, destaca Riback, un “emprendimiento familiar” que, recientemente, participó de la octava edición de la Copa Argentina de Cervezas, que se desarrolló en?Buenos Aires y en la que participaron más de 200 cervecerías y en la que se enviaron más de 700 muestras.

“Existen muchas competencias que, básicamente, tienen dos funciones”, explica. Una es la de presentar muestras para que expertos la evalúen y uno reciba devoluciones que le permitan “ajustar” los productos que elabora. La otra función, en realidad, es una posibilidad: la de exponerse, la de hacer marketing. “Uno, obteniendo una medalla, certifica que lo que está haciendo es un producto de calidad”.

Bialystok, si bien se inscribió en varias categorías, fueron reconocidos con una Medalla de Bronce en el estilo Neipa -que está en auge- y con una de Plata en Pilsen -estilo clásico, europeo, “al que la gente está más acostumbrada”-.

Con respecto a los premios, Riback dice:?“Empecé haciendo birra porque me gusta hacerla. Entonces, tener estos reconocimientos te da un poco de orgullo, alegría; es como que te empuja todo el tiempo a querer estar mejorando”.

 

¿Una moda?

Riback no habla de moda, dice que no es la palabra adecuada. En cambio, expone:?“Creo que hubo un cambio en el gusto de la gente, una atracción hacia lo culinario, a descubrir cosas nuevas, y dentro de lo culinario está la cerveza”.

Y agrega: “Lo veo como una tendencia, un cambio. También se puede ver ahora que hay muchas cervecerías industriales que hacen estilos de cerveza que fueron visibilizados por cervecerías artesanales”.

El emprendedor también remarca que en la ciudad existen alrededor de ocho cervecerías y resalta la “solidaridad y camaradería” entre todas.

“Lo más constructivo, refiriéndonos a la mejora de la calidad de los productos, fue el hecho de cruzarse con cerveceros, compartir experiencias y conocimientos, más que por capacitaciones”, dice.