Inseguridad - Vecinos y vecinas del barrio Villa del Sur están desesperados por la ola de robos a sus casas
Tierra de nadie, tierra sin ley
En representación de un grupo de habitantes de ese sector de Villa María, uno de los más alejados del centro, un vecino dialogó con El Diario para pedir ayuda. Ya no saben qué hacer, ni a quién acudir, para que haya una mínima seguridad en el lugarVilla del Sur es un barrio chiquito. Habrá poco más de 20 casas. Está situado al borde de la ruta provincial 2. Es casi una zona rural. De día pasa poca gente por su principal calle de tierra, y a la hora en que la gente trabaja, apenas se escuchan los perros ladrar. De noche hay muy poca luz. Sin embargo, en esa franja horaria, cuando los vecinos y vecinas están en sus casas, es tal vez, paradójicamente, el momento más seguro del día.
Más allá de la discusión respecto a las razones y motivos por los que los índices de inseguridad están subiendo en Villa María, al igual que en Villa Nueva (seguramente el incremento de la pobreza y desigualdad tienen mucho que ver), es evidente que existe un problema al respecto. Y está creciendo. Ya no es una “sensación”, sino una realidad, que cada día más vecinas y vecinos de la ciudad expresan, y con mucha preocupación.
Un vecino pide ayuda
Gerardo, un vecino de Villa del Sur, ya no sabe más qué hacer. Explicó que los robos a las casas en ese barrio “ocurren todos los días y a plena luz del día. En general, se roban todo lo que hay fuera de las casas, en los patios y jardines, pero eso no significa que no entren a las casas, rompiendo alguna ventana o forzando una puerta, y se lleven algo más”.
“Los robos ocurren generalmente cuando los vecinos no están en sus casas, es decir, cuando están trabajando. Se llevan todo. Todos los días andan los merodeadores viendo qué se pueden llevar, como la instalación eléctrica, faroles, bicis, cañerías, llaves, bronces, aluminio, muchos metales; y si es necesario rompen toda lo eléctrico para desactivar las alarmas. A mí ya me lo hicieron y es carísimo armar todo de nuevo. Nos tienen locos. Nada los detiene. Si llamás a la Policía, vienen, sí, pero cuando ya se llevaron todo. Acá jamás vimos un patrullero haciendo algún recorrido por el barrio”, abundó.
Un barrio sin ley
Gerardo, también contó que acudieron a las autoridades municipales, sin embargo, no tuvieron respuesta alguna. Hicieron reclamos a Seguridad Ciudadana, por patrullajes, pero “la que le atiende el teléfono les dce que haga el pedido por escrito, y ya lo hicimos”.
“Lo que no entienden es que este es un tema urgente. Ellos inauguraron un ‘plan cuadrante’, pero te puedo decir que en Villa del Sur jamás hubo presencia policial, salvo cuando hemos denunciado un robo, y llegan después del hecho. Los vecinos, con los que tenemos un grupo de WhatsApp, nos cuidamos entre nosotros, hasta donde podemos. Pensamos que si a lo mejor vinieran dos o tres veces al día, haciendo una pasadita nomás, eso provocaría que los ladrones lo piensen un poco más” expresó.
Javier, otro vecino del barrio, laburante en una cooperativa. Confirmó que “sí, hay muchos robos en el barrio, y siempre se suele ver a gente sospechosa rondando por ahí”. Él, para moverse, usa mucho el remís, y contó que “los remises no entran al barrio. Cuando pido uno, tengo que caminar hasta la ruta, porque ellos tienen miedo de que los asalten, lo que ya les ha pasado. Porque acá es como un hoyo desolado, y de noche ni te digo. Hay que andar con cuidado”.
Amenazados
Es así. No pasa nadie por este barrio de pocas casas, algunas de nivel alto. Por ejemplo, Juan, quien vive en una linda casa, y además cuida y se encarga del prado de una casaquinta vecina, afirma no haber sufrido robos en su vivienda, pero porque él trabaja ahí todo el día. No pasa lo mismo en otras casas, donde la gente que vive en ellas sale para ir a trabajar.
“Sí, es lo que todos dicen, se está robando mucho. Incluso hemos visto personas dentro de las casas vecinas, de día, pero salvo avisar a otros vecinos, no se puede hacer más. Uno no se quiere meter, porque esa gente es muy poco amigable, y si interferís, podés tener más problemas”, expresó.
La situación de los robos, así como el miedo que provocan los amantes de lo ajeno, lo confirma otra vecina: Pamela. Ella dijo que aunque en lo particular no ha sufrido robos en su casa, porque está mucho tiempo en ella, continuamente ve a chicos y jóvenes “de entre 14 y 25 años, por ahí, meterse a casas vecinas, y que encima de todo amenazan abiertamente”.
“Son bravos. Cuando los he visto, me han tirado con piedras e incluso con hondas. Y no una, sino varias veces. Nos dicen, sin vergüenza ni miedo alguno, que saben bien quiénes somos, y obviamente dónde vivimos, y que mejor no digamos nada. Definitivamente, es una situación incómoda, por decir lo menos. Acá no viene ninguna policía, estamos a la buena de Dios”, dijo.
Piden patrullaje
Entre las cosas que contó Gerardo, apuntó que, “si vamos a cualquier hora y ni se diga a la noche, el barrio es una soledad total (lo que fue comprobado por El Diario), los ladrones nos tienen controlados. Están esperando la hora en que salimos a trabajar, y ahí, como no hay nadie que los detenga, hacen lo que quieren. El otro día salí y un vecino enseguida me avisó que se habían metido otra vez en mi casa, y él los corrió. ¿Qué pasó? Fueron, y como si nada, se metieron en la casa del frente y le robaron”.
Los vecinos y vecinos piden prevención, patrullaje, únicamente. Como son pocos, no dan el número para una alarma vecinal. Mientras tanto, los robos siguen, y seguramente seguirán, hasta que alguien dé una solución.
