Derecho a la identidad - Claudia Elizabeth Bermúdez

Hace dos décadas que busca en Villa María su origen biológico

Claudia Bermúdez lleva 20 años tratando de saber quiénes son sus padres biológicos. Solo sabe que nació en Villa María, el 4 de mayo de 1961. Sobre el resto, hay velos que ocultan la verdad
jueves, 20 de julio de 2023 · 07:00

En la puerta de un club bonaerense donde llevaba a su hijo a natación, Claudia escuchó por primera vez que no era hija biológica de María Saraceni y Manuel Bermúdez, quienes la habían criado amorosamente, pero sin decir la verdad sobre su identidad.

“Mi mamá era costurera y trabajaba con otras dos mujeres. La hija de una de ellas fue la que me dijo, en la puerta de un club donde coincidimos, que yo era la chica que, pese a ser adoptada, era muy parecida físicamente a mi madre”, dijo Claudia Bermúdez a El Diario.

“Lo que escuché fue una bomba atómica para mí, porque jamás había tenido una señal previa que me sembrara la mínima duda sobre mi origen”, señaló.

Era el año 1999, Claudia ya era madre y esas palabras le hicieron comenzar un camino de búsqueda que continúa hasta hoy.

Lo primero, como siempre en estos casos, es revisar la documentación. Su acta de nacimiento -no hay partida para corroborar datos-, indica que nació en Villa María el 4 de mayo de 1961. También encontró la documentación de su bautizo, que fue cuatro días después, en la Catedral. Desde allí, sus padres de  crianza dejaron la ciudad y volvieron a Buenos Aires, donde vivían desde antes. Allí transcurrió -y transcurre- su vida.

Cada paso que Claudia da en la búsqueda representa un velo que se corre para ir descubriendo la verdad, pero en estas dos décadas tiene la sensación de que a cada avance le sucede un retroceso que la deja en el punto de partida.

Por eso decidió hacerlo público, para contar su historia y para que, si algún lector le es familiar, pueda aportarle la información que necesita.

 

La búsqueda

Claudia contó que su madre de crianza era villamariense y su padre, de Marcos Juárez. Ambos se trasladaron a Buenos Aires, en la zona oeste de la provincia, donde la criaron. “Pero siempre recuerdo los viajes a Villa María a visitar la casa de mis abuelos, Roque Saraceni y Columba Carullo de Saraceni”, dijo.

Al hablar de este camino contó que cuando comenzó su madre ya no vivía y su padre le dijo algo que le cerró la puerta a más preguntas: “Fuiste, sos y serás nuestra hija”.

Entonces, buscó los parientes mayores para preguntar. Sus tíos, Adelina y Rodolfo Saraceni, eran los que habían firmado como testigos su acta de nacimiento. Sin embargo, le aportaron información falsa. “Me dieron el nombre de una mujer que supuestamente era mi madre. Ella, con muy buena predisposición se hizo el ADN y al compararlo conmigo dio negativo”, contó. “Esa mujer me dijo que creía que yo era hija biológica de un tío, pero no, el ADN con ese tío también dio negativo”, relató.

Como uno de sus hijos es abogado, le informó de la posibilidad de realizar un juicio filiatorio. “El juicio está iniciado, eso es importante, pero no tengo ahora con quién corroborar el ADN para conocer mi origen”, planteó.

En ese camino de descorrer velos habló con muchos grupos de búsqueda de identidad y allí fue que encontró el lugar donde nació: la Clínica Hernández. Esa pista la trajo a Villa María. “Me atendieron muy bien en el lugar que ahora se llama Maradona Salud, pero me explicaron que legalmente la documentación se descarta a los 10 años, por lo que de mi origen no había nada. Sin embargo, en la charla pude conocer el nombre de personas que estuvieron trabajando en esa época y así fue que me dieron algunos datos más”, relató.

 

La pista clave

En esas charlas surgió un nombre de manera repetida: Mary Ferreyra, una partera que asistía los nacimientos en esa clínica. “Me dijeron que trabajaba con un doctor de apellido Michela”, señaló.

La partera en cuestión sigue viviendo en esta ciudad, pero en estos días cuando Claudia visitó Villa María estaba de viaje y, por lo tanto, no pudo conocerla para preguntarle  sobre su origen.

“Será para el próximo viaje, tengo la necesidad de conocer mi origen, de acceder al derecho a mi identidad, aunque sé, como dice Ángeles Mastretta, que ‘La sangre que heredamos’ es importante porque es con la que nacemos, pero también es la que se construye cada día, en una comida, en un cuidado. Ya no sé a esta altura si voy a poder conocer a mi madre o a mi padre biológico, pero lo que sí quiero conocer es mi origen”, concluyó.

 

“Porque la sangre que heredamos no es nada más que la que traemos al llegar al mundo, la sangre que heredamos está hecha de las cosas que comimos de niños, de las palabras que nos cantaron en la cuna, de los brazos que nos cuidaron, la ropa que nos cobijó y las tormentas que otros remontaron para darnos vida. Pero, sobre todo, la sangre se nos teje con las historias y los sueños de quien nos crece”, Ángeles Mastretta (“La sangre que heredamos”).

 

Dónde informar: si alguien tiene datos que puedan ayudar a Claudia a conocer su origen biológico puede contactarla a través del muro de Facebook https://www.facebook.com/claudia.bermudez.56?mibextid=ZbWKwL

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