Otras voces, otra historia

El trabajo de la mujer en la agroecología

miércoles, 7 de junio de 2023 · 08:30

Mi nombre es, efectivamente, Ana Ramos, aunque muchos pueden conocerme como Celina, ya que soy la cara visible de la Huerta Agroecológica y vivero de Villa Nueva que lleva ese nombre, Celina, que es como se llama mi hija. Desde allí ofrecemos nuestras verduras y plantines en ferias locales y en el propio espacio productivo.

Agronegocio y concentración de la tierra forman parte de un sistema productivo en crisis, incapaz de garantizar el derecho a la alimentación y el cuidado del ambiente. Frente a este modelo, la agroecología se levanta como una alternativa sostenible desde lo económico, lo social y lo ambiental. Una salida que tiene a las mujeres como protagonistas de la reactivación necesaria.

Hoy en día toma mayor relevancia la pregunta sobre cómo se produce y quiénes producen los alimentos que llegan a nuestra mesa, volviéndose un tema central; la huerta agroecológica es una elección de vida, tanto producir como consumir vegetales orgánicos.

El escenario actual nos muestra que es necesaria y urgente una reactivación guiada por formas más sostenibles de producir alimentos, de la mano de los grupos sociales que cumplen una labor crucial, y son una pieza clave en este proceso. En particular, las mujeres han desempeñado históricamente un rol central en la recolección de semillas, la preparación de la tierra, la cría de animales, el tejido de redes comunitarias, la recolección y el almacenamiento de la cosecha, así como en el procesamiento, envasado y comercialización de los alimentos.

Se entiende a la agroecología como el sistema en el cual se producen alimentos de manera sustentable, amigable con el medioambiente y tratando de mantener el equilibrio con este lo más fielmente posible. Es por eso que la variedad de especies, colores y aromas son una característica fundamental de nuestro espacio productivo.

En la práctica, la agroecología propone producir alimentos de manera sostenible, sin utilizar agroquímicos, respetando los ciclos de la naturaleza y la biodiversidad, contemplando la salud de quienes trabajan la tierra y consumen esos alimentos, y a un precio justo.

Y como una frase de la madre Teresa que dice: "A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota".

Nada refleja mejor la situación de la mujer que lleva adelante el trabajo cotidiano de la casa, el cuidado de los hijos y a su vez un emprendimiento productivo.

¡Me siento afortunada de poder llevar a cabo todas estas tareas y más aún de poder compartir mi experiencia cara a cara con la gente!

Ese contacto, que se dio en un primer momento a través de las redes sociales (con la pandemia creció considerablemente nuestra actividad) y se mantuvo más cálido y cercano al encontrarnos personalmente y dejar que tomen nuestro espacio como suyo, para el relax, el recuerdo de otras épocas (muchos se acuerdan de sus abuelos en nuestra huerta) y para comprobar por uno mismo el esfuerzo,  la importancia de nuestra tarea y el valor que tiene producir la tierra de manera responsable y amigable con el medioambiente.

 

La importancia de la organización colectiva

La importancia de la organización colectiva y la formación política son herramientas de lucha, el trabajo comunitario y el cuidado de la tierra en pos de tener en nuestras manos un mercado de productos artesanales y campesinos que construyan una nueva economía: que tenga como protagonista a la mujer y que sea popular.

Emprender de lo que nos guste, aun con miedo e incertidumbre, es un paso importantísimo para nuestro crecimiento personal y el desarrollo de la economía social y local. Yo aliento a todas esas mujeres que quieran empezar con su proyecto, a animarse, a consultar y a dar los primeros pasos, uno a la vez. Quienes pudimos hacernos un camino, no lo hicimos solas, siempre hubo una mano dispuesta a ayudar y este espacio es uno de ellos. ¡Súmate!

 

*Propietaria de Huerta y Vivero La Celina mujeresotrasvoces@gmail.com