Abusos sexuales en la infancia - En el marco de las actividades por los 40 años de democracia, Silvia Piceda y Sebastián Cuattromo tuvieron distintas intervenciones en la ciudad y hablaron con El Diario
“No hablar es el primer cómplice de los agresores sexuales”
“Buena parte de las veces, quienes lo cometen son las personas de máxima confianza, a quien vos querés, a quien vos necesitás para tu cuidado”, señalaronLos fundadores de la Asociación Civil de Adultxs por los Derechos de la Infancia, Silvia Piceda y Sebastián Cuattromo, llegaron a la ciudad para la presentación del libro Somos Sobrevivientes, destinado a sensibilizar y concientizar contra el abuso infantil.
Sobrevivientes del delito en la infancia, hablaron de su niñez y de las niñeces de hoy, al tiempo que presentaron el material que fue elaborado por ocho escritores reconocidos y que cuentan historias de abusos, lo que al decir de Silvia “marca absolutamente que el abuso en la infancia es una realidad lamentablemente cotidiana para nuestros niños y niñas, y que es fundamental que como sociedad empecemos a hablar y dar marco, porque no hablar es el primer cómplice de los agresores, además dejás sin apoyo a los que somos sobrevivientes”. “No tenés quien te escuche. No tenés quien comprenda lo que te pasa. Y después, como sociedad toda no salimos a proteger a los niños”, dijo ella en diálogo con El Diario.
Contó que llegaron a Villa María con la intención de que “la comunidad asuma los dolores de la infancia para salir a cambiar la vida de los niños de hoy, y ayudar a los que hemos pasado por esto en nuestras niñeces”.
- ¿Generalmente los agresores están dentro de las familias?
- Sebastián: “Sí. Hacemos propio una estadística que es del Consejo de Europa, una campaña pública que sostiene que 1 de cada 5 niñas, niños y adolescentes son víctimas de abuso. Estamos hablando del 20% de la población. Es decir, de cada diez personas, dos son víctimas de abuso. Y de esas dos, una lo sufre de manera incestuosa, intrafamiliarmente. Y obviamente esto atraviesa el conjunto de la sociedad, de los sectores sociales, culturales y económicos y habla claramente de la complejidad que tiene a nivel emocional, subjetivo, psicológico, para cualquier niña, niño o adolescente ser víctima de este delito donde buena parte de las veces quienes lo cometen son las personas de la máxima confianza, a quien vos querés, a quien vos necesitás para tu cuidado.
Por eso, entre otras cosas, con la lucha colectiva logramos, en el año 2015, la sanción de una ley en el Congreso Nacional, la ley de respeto a los tiempos de las víctimas y por la cual se modificó el Código Penal. Los plazos de prescripción en relación con las denuncias de abuso sexual empiezan a correr a partir del momento en que se presente una denuncia. Esto es otra muestra más de lo complejo que es para cualquier niña, niño o adolescente ser víctima, teniendo en cuenta, entre otras cosas, que la mayoría de las veces los agresores y las agresoras son personas de su confianza, de su cariño, de sus entornos familiares”.
- ¿Y qué signos habría que tener en cuenta para identificar que alguien está siendo víctima?
- Silvia: “Ante cualquier cambio de conducta, hay que pensar que al niño le está pasando algo. El adulto habitualmente dice “es rebelde porque es adolescente”; “se está drogando porque tiene mala junta”. Tiene intento de suicidio porque “está conflictuado”, dejó de comer “porque los padres se separaron”, o sea, cada síntoma que hemos dado se ha explicado con cosas de la edad.
Hay que pensar si no hay algún sufrimiento que está provocando esa conducta. Si lo empezamos a pensar y como sociedad damos ámbitos donde podamos contar lo que nos pasó va a ser mucho más fácil.
Y no como nosotros, que estuvimos décadas cargando con síntomas pero, además cargando con el silencio social, no tenías adonde ir a contar lo que te había pasado.
Y por eso es fundamental tener una sociedad. Para criar un niño o niña hace falta una aldea. Todos estar atentos. ¿Viste algo que te pareció raro? ¿Hay una conducta de un niño o niña que te está llamando la atención? Preguntar, dar el espacio para que sepa que hay un adulto que lo está mirando y que tenga la posibilidad de contarlo”.
- Ustedes dicen que la herida que han tenido no es un destino.
- Silvia: “Por un lado, hay que saber que tenemos que tener toda la dureza hacia el agresor y hacia sus cómplices. Tener claro que hay un solo culpable, que es el agresor, y sus cómplices, los que se enteraron y no hicieron nada. Y son todos adultos y adultas.
Primero, reconocerse como víctima, que vos no pudiste hacer otra cosa porque tu lugar de no poder, que es ser niño o niña, te puso en ese lugar. Eso ya te libera de la culpa y de la vergüenza, que es con lo que hemos cargado con tantos años los sobrevivientes de abuso. Teníamos culpa y vergüenza nosotros y nosotras, en lugar del agresor. Eso ya te sirve para sacarte esta mochila.
Y después el empezar a hablar con compañeros y compañeras, el encontrar que hay otros a los que les pasó lo mismo. Empezar a entender los síntomas que tuviste. Porque a cada uno de nosotros nos pasó que la familia y el entorno te decían: sos el raro, sos el que estás muy solo, enojado. Te señalaban y después empezamos a entender que era el modo que teníamos de transitar nuestra herida.
Cuando empezás a entenderlo, te empezás a sacar la mochila. Y después se da el paso que es fundamental en la resiliencia, que es empezar a sentir que tu historia puede servir para cambiar la suerte de los chicos de hoy. Y ahí terminás de ver que sí, que fuiste víctima en la infancia, tuviste un dolor, tenés una herida que te va a quedar. Y con eso podemos ayudar a otros. Entonces no es un destino. No es que estoy marcada para siempre, que mi vida va a ser un desastre, que todos mis vínculos van a ser horrendos. Que estoy condenada a tener una vida de sufrimiento.
Sé que me pasaron cosas, me trato con amor y ayudo a otros. Y sabés que tu destino no es solamente el haber sido víctima y quedarte ahí”.
- ¿Cuán está el Poder Judicial a la altura de las circunstancias?
- Sebastián: “Es una de las deudas más urgentes que tiene nuestro Estado en sus distintos niveles, nacional, provincial, municipal.
Especialistas sostienen que el delito de abuso sexual contra la infancia es el más impune de la Tierra. Se cree que menos de un 10% de los abusos llegan a conocimiento del Poder Judicial y, dentro de ese acotado universo, solo un abuso estaría terminando en juicio y condena de su autor o autora. De ahí que se sostenga que, de cada mil abusos que están sucediendo, 999 están quedando impunes.
Con la agravante dramática en el caso del abuso intrafamiliar,a que esa impunidad en materia penal de este delito conlleva, desde la Justicia civil, de familia, órdenes de revinculación de las niñas, niños y adolescentes víctimas con sus agresores. Esto es un escándalo que no hay manera de edulcorarlo y que creemos, claramente, que constituye una de las deudas más urgentes y dramáticas que tiene el Estado como garante y promotor de los derechos de la infancia, aquí y ahora, nada menos que con la infancia víctima de este delito.
- ¿Por qué sucede todo esto con la Justicia?
- Silvia: Esta sociedad, además de patriarcal y machista, es adultocéntrica. Y el adultocentrismo trata de mirar lo que le conviene, lo que le es cómodo.
Nosotros decimos que los adultos se confabulan en contra de los derechos de la infancia. Es muy molesto aceptar el abuso sexual en la infancia y aceptar que entre nosotros hay agresores y agresoras.
El Poder Judicial deja como estática una situación. A mí me decían: es el papá que vos elegiste.
No hay una postura en verdad protectora y que se plantee qué significan los vínculos familiares. ¿Son importantes los vínculos genéticos o los vínculos de familiaridad tienen que estar basados en el cuidado, en el amor? Hay cosas para plantearse como sociedad. El Poder Judicial prioriza lo genético, en lugar de priorizar los vínculos de cuidado, y a partir de ahí toman todas las decisiones”.
En la ciudad
El municipio recibió a Silvia Piceda y Sebastián Cuattromo, en un acto coordinado por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) regional Villa María y la Mesa de Trabajo de DD.HH., en el marco de los 40 años de Democracia.
La pareja visitó el Paseo Nunca Más, sitio en que se pintará de blanco uno de los bancos, como símbolo de esta lucha.
También concurrieron al Cenma 96 y a la UEPC, donde junto a estudiantes del Instituto Manuel Belgrano e Incecer compartieron reflexiones.
El libro presentado fue escrito por ocho de los más distinguidos y leídos escritores del país, entre los que se encuentran Claudia Aboaf, Félix Bruzzone, Gabriela Cabezón Cámara, Juan Carlos Kreimer, Fabián Martínez Siccardi, Sergio Olguín, Claudia Piñeiro y Dolores Reyes.
