Comunidad - Las Iguanas Solidarias se quedaron sin sede y hay muchas dudas sobre su continuidad
Un pedido de ayuda “para seguir ayudando”
La solidaria asociación civil villamariense, que lleva 10 años ayudando a quienes más lo necesitan, tuvo que desalojar la casa donde tenía su sede. Lanzan un pedido de ayuda a las instituciones, a la iniciativa privada y a toda la gente para poder seguir realizando su noble laborCarla Tais, titular de Las Iguanas Solidarias, se muestra triste, desilusionada y hasta cierto punto desesperada por el momento que vive la agrupación. La misma tiene cerca de 100 socios, quienes con sus aportes y lo que la gente de buena voluntad les da -“porque ni las autoridades ni la iniciativa privada aportan”, dijo Carla- vienen ayudando por más de una década a personas necesitadas de ropa, abrigo, muebles, colchones, remedios y muchísimas otras cosas.
Sin embargo, ahora es esta solidaria institución la que necesita ayuda.
“La casa en la que estábamos, en Santa Fe 484 la alquilábamos, pero estaba en venta desde hace muchos años y lamentablemente se vendió. Así que la tuvimos que desalojar. Intentamos entregar todo lo que más se podía a la gente antes de irnos. No es la primera vez que vivimos una situación así, pero me parece que esta es la más complicada”, dijo Tais, quien además explicó que ya están cansados, y sobre todo frustrados de tanto remarla.
Contó que tanto en esta sede como en otra que estuvieron antes, las casas eran de gente conocida de algún integrante de la asociación, por lo que no tenían necesidad de garantías y eran alquileres relativamente accesibles, “pero ahora salir a alquilar algo económicamente es imposible, porque nosotros somos una institución que no recibimos subsidios ni nada de las autoridades, vivimos exclusivamente de la colaboración de la gente y no llegamos ni a 100 socios”, dijo.
Afirmó que siguen “poniendo el pecho y que siempre buscamos encontrarle la vuelta, pero ya estamos muy agotados de ir siempre contra la corriente”.
“No solo ayudamos en Villa María, sino en la zona y en distintas provincias. Todos los días trabajamos, y lo hacemos ‘ad honorem’, y hay un montón de cosas que nadie sabe que hacemos, porque no las publicamos. La gente nos conoce y nos sigue ayudando, pero la actualidad económica es muy difícil y la cantidad de cosas donadas ya no es la misma ni suficiente”, dijo con evidente dolor por la situación que viven.
Las Iguanas Solidarias, que por cierto sufrieron un robo en la casa desalojada el pasado mes de abril, no reciben ayuda del municipio ni de ningún partido -“jamás tuvimos una bandera política”, recalcó Tais- a pesar de que muchos se han acercado “solo para sacarse la foto”. Tampoco de la iniciativa privada, a pesar de que las donaciones pueden ser deducibles de impuestos.
“La que siempre nos ha ayudado es la gente. Sin embargo, ante esta situación no sabemos qué va a pasar. Nosotros ahora estamos con el balance de medio año y el trámite cuesta mucho dinero, que saldrá de los aportes de los socios, a quienes les envío un mensaje de que se queden tranquilos, lo que nos permitirá seguir como entidad legal como mínimo hasta diciembre. Después, si no encontramos un lugar, lamentablemente tendremos que cerrar”, detalló con tristeza.
En busca de una nueva sede
El deseo de Carla y de los socios es poder seguir con esto, porque “lo que nos mueve es la empatía por los otros, los que menos tienen, y sin interés alguno, salvo el de ayudar”. Contó, por ejemplo, que hace ocho años, gente del barrio Rivadavia le avisaron de una propiedad donada de la provincia a la Municipalidad. Ella habló en ese entonces con el intendente de aquel tiempo, quien le dijo que no podía prestarles esa casa porque estaba pensada para una guardería. “Sin embargo, esa casa sigue vacía. Y no es una propiedad privada, sino de todos los ciudadanos, de quienes pagamos los impuestos al fin y al cabo”, recalcó.
Además de contar que han visto otras propiedades abandonadas que no se sabe a quién pertenecen, haciendo gestiones para ver si se las facilitan, pero sin recibir respuestas todavía, dijo que esto es de buena voluntad, “porque nadie tiene la obligación de ayudar”, y destacó que “el proyecto es genial para que se acompañe, y sería una lástima que desapareciera porque es un concepto maravilloso. Incluso hace poco más de un mes le envié una carta a una secretaria cercana al actual intendente para que nos ayude con una casa, y aún sigo esperando que me respondan”.
A seguir ayudando
Más allá de eso, Las Iguanas Solidarias no paran y siguen trabajando. En julio tendrán una actividad de recaudación, en conjunto con el Rotary Club Ctalamuchita, para beneficiar a la Escuela de Sordos de Villa María. Con lo recaudado se refaccionará una cabina donde se hacen las audiometrías, siendo la asociación la elegida para hacerlo-, así como “realizar el mantenimiento y equilibrado de la máquina, que por cierto es muy caro hacer”.
Para finalizar, Carla Tais, dijo que hoy son ellos los que necesitan ayuda de la comunidad, para poder seguir ayudando. Destacó que están recibiendo un montón de mensajes de gente que siempre ayuda diciendo que no pueden desaparecer, “son personas que saben y confían en la labor que hacemos”.
Por todo esto, Las Iguanas apelan a la solidaridad de los otros para hallar una sede que, como mínimo, les sea accesible para seguir operando. Porque requieren de un lugar donde guardar las cosas y entregarlas.
Es todo lo que necesitan. Así de simple.
