Medioambiente - El Rotary Club Ctalamuchita, instituciones locales y empresas al rescate del vital líquido
Un proyecto que propicia una ciudad con agua limpia para todos
A través del proyecto AguaMía se busca concientizar a los vecinos de la ciudad sobre la importancia de recolectar el aceite que usamos en nuestras cocinas y no tirarlo, evitando contaminar nuestros mantos acuíferos, y depositarlo en un centro de reciclaje¿Sabías que un solo litro de aceite puede contaminar 1.000 litros de agua? Es decir, ese aceite que usamos en casa para cocinar y disfrutar nuestros platillos favoritos, y que después tiramos generalmente por la pileta, e incluso en bolsas de basura, tiene un impacto profundamente negativo en el medioambiente. Y especialmente en el agua.
El aceite comestible usado -freído- además de permear a través de la tierra y contaminar nuestros mantos acuíferos, contamina también los ríos y lagos e inevitablemente llega al mar, provocando una reacción en cadena negativa en el agua de todo el planeta.
Solo en el conglomerado que conforman Villa María y Villa Nueva, con más de 100 mil habitantes, se desechan 270 mil litros de aceite vegetal al año, lo que potencialmente contaminaría 270 millones de litros de agua. Una cifra que lo dice todo.
Además de lo ambiental, el aceite que descartamos y que va a parar a las cañerías provoca un problema estructural en los hogares y la ciudad, ya que al acumularse en el sistema de desagüe (“las venas” urbanas) provoca que se obstruyan (como lo hace de la misma forma un coágulo de sangre en una arteria humana). Algo difícil de solucionar.
Se sabe: agua y aceite es imposible que se junten, y se llevan muy mal. Los aceites son moléculas orgánicas apolares, es decir, no se mezclan con el agua. Además, en la naturaleza forma una película superficial que afecta el intercambio con la vida marina, afectando la respiración y reproducción de seres vivos acuáticos, el crecimiento de algas, así como también afecta el pelaje y pumas de mamíferos y aves.
El aceite que descartamos y que va a para a las cañerías provoca un problema estructural en los hogares y la ciudad.
Participación directa, activa y consciente
Por todo esto, y sabiendo que el agua limpia es esencial para la vida y es responsabilidad de todos cuidarla, el Rotary Club Ctalamuchita creó el Proyecto AguaMía en conjunto con empresas e institutos socialmente responsables, como lo son Lince, Fórmula M, Crasa, Escuela Normal Víctor Mercante, Fundación Familia Trinitaria, el Centro Vecinal Ramón Carrillo y el Centro Vecinal Parque Norte.
Este proyecto, que necesita de la participación directa, activa y consciente de todos los vecinos y vecinas de la ciudad, busca concientizar sobre la problemática, así como crear la cadena esencial que se necesita para el manejo adecuado del aceite usado, y que llegue de forma sencilla y práctica a un centro de reciclaje, para finalmente transformarlo ‘y por ende reutilizarlo- en biodiésel. Porque así, el aceite además de un desecho puede ser un recurso.
¿Cómo se hace todo esto?
Todo comienza en casa. Es decir: con todos nosotros. Porque la participación de la gente es tan vital como lo es el agua para vivir. En realidad, son cuatro pasos precisos y sencillos que conforman la cadena virtuosa del manejo de aceite usado.
1. Se recolecta en casa el aceite vegetal usado en botellas de plástico descartable.
2. Llevamos y dejamos las botellas llenas en un centro de recolección.
3. El aceite recolectado se traslada a un centro de reciclaje.
4. En el centro de reciclaje el aceite termina siendo transformado en biodiésel.
Sin duda, para solucionar esta problemática, se necesita de la participación de toda la comunidad. Hasta ahora se han sumado cinco barrios, que saben que sin la participación de todos los vecinos y vecinas de la ciudad es difícil llevar a buen destino este noble proyecto. Por eso, mientras más se sumen a esta iniciativa que beneficia a toda la comunidad, mejores y más rápidos resultados se tendrán.
