Otras voces, otra historia
Las mujeres en la ruralidad
El papel de la mujer en la agricultura familiar es muy importante para la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y la conservación de los recursos naturalesEscribe Lic. Luciana Ezcurra*
Las mujeres rurales participan en actividades agrícolas y no agrícolas para garantizar la seguridad alimentaria de sus familias y para diversificar las fuentes de ingresos.
En Argentina, las mujeres rurales constituyen un sujeto múltiple, heterogéneo y altamente complejo; con recursos y potencialidades muy diferentes según las sociedades que integran, las particularidades de cada territorio que habitan, la dimensión y el tipo de tenencia de la tierra, los sistemas productivos que realizan y la posición social a donde han podido llegar.
Las nuevas voces del campo
Todas ellas representan también una nueva imagen de la mujer rural, exigiendo hoy una nueva visibilidad; son las nuevas voces del campo, con las que compartimos el entusiasmo en crear acciones que colaboren a poner en valor el trabajo anónimo de muchas mujeres que contribuyen al desarrollo de nuestro país y, consecuentemente, a fomentar que otras mujeres también lo hagan.
Es necesario revalorizar a la mujer rural y correrse de la mirada de que el concepto de mujer rural solo incluye a aquellas que son agricultoras familiares o se encuentran en situación de vulnerabilidad.
El concepto es mucho más amplio y busca también revalorizar a todas las mujeres que trabajan en temas vinculados con la ruralidad: productoras, profesionales, técnicas y dedicadas a tantas otras opciones que existen hoy y que se destacan por el valor y el aporte que llevan a los temas agroindustriales.
El trabajo productivo de las mujeres es considerado muchas veces como “ayuda”, tanto desde su propia perspectiva como la de sus familias.
La fortaleza de la mujer rural es para destacar y para utilizarla en beneficio de la familia rural; se le deben dar herramientas para que se perfeccione y haga rentable su propiedad, y para que sus hijos sigan sus pasos y no emigren.
Sostener el arraigo es la tarea más difícil y loable de la mujer en zona rural.
Un grave problema es el bajo nivel de educación de las mujeres rurales. Las niñas en zonas rurales van menos a la escuela secundaria, lo que afecta sus opciones de futuro, sus ingresos e incluso en su salud (por la falta de educación sexual, entre otros aspectos). Por eso resulta muy importante la incorporación de nuevas tecnologías.
Políticas públicas para reducir el aislamiento
Es necesario el diseño de políticas públicas que apunten a acortar distancias y reducir el aislamiento. El uso de los teléfonos celulares y computadoras y la demanda por mejores conexiones, tanto de Internet como de la señal de telefonía es acuciante. Las escuelas de campo, las escuelas agrupadas y las escuelas agrotécnicas, como las tradicionales instituciones del campo, están haciendo sus aportes importantes, aunque todavía insuficientes para la educación de las mujeres en el interior.
El aprendizaje resulta de alto impacto en las mujeres rurales, ya que se sienten empoderadas a partir de que logran progresar en sus saberes, pudiendo trabajar en sus hogares y contar con ingresos propios.
*mujeresotrasvoces@gmail.com
