Día del Trabajador Gráfico - Diálogos y homenaje por tres
“No dejo de mirar con ojos gráficos”
Andrea, Gustavo y Miguel comparten la tarea en un estudio e imprenta de la ciudad desde hace décadas. Aseguran que el papel convive con las nuevas tecnologías y que la forma de ver el mundo cotidiano es un lenguaje propio de la profesiónLa frase de Andrea Aliciardi resume y abarca más que el emprendimiento que sostienen junto a Gustavo Silvano y Miguel Angel Agüero, esa máquina que ponen en marcha día a día, Gráfica del Sur.
Miguel es oriundo de Villa Ascasubi y llegó para trabajar en la ciudad, ingresando a partir de un familiar en otra imprenta local. Con el paso de los años se unió a sus compañeros de hoy.
“En el 93 comenzamos nosotros. Son 30 años ya. Primero, como estudio de diseño y en 2003 nos lanzamos con la imprenta. Nos jugamos”, contó Gustavo, de frases cortas e historias largas, plagadas de detalles.
Andrea, la otra mitad del “nosotros”, trabajaba en medios gráficos de la ciudad y fue jerárquica en El Diario, desde inicio, en 1984, hasta 1992, cuando “por un capricho” se alejó de la empresa, a la que sin embargo, y a pesar del cambio de mando de empresario a la Cooperativa Comunicar de hoy, sigue agradecida. Igual lo manifiestan los hombres que la acompañan.
Gustavo aseguró que llegó “por necesidad” a este trabajo y Andrea dejó la carrera de Arquitectura. A Miguel le “costó agarrar la mano, porque al principio era tipografía, después llegó el Offset…”.
Andrea contó que hace dos meses que se retiró, “tratando de vivir otra vida”, pero sigue yendo al lugar, “para conversar y estar en el ambiente de trabajo”, aunque está penada de tocar los materiales (risas compartidas).
A Gustavo le vale aclarar que, “al ser independiente, los horarios libres son bravos. Muchas veces es autoexplotación. Creer que uno maneja los horarios es complicado de explicar”, expuso.
“El compromiso te obliga a seguir horarios”, acotó Miguel, y marcó las jornadas extendidas que suceden.
Y sin embargo, Gustavo abonó: “El diseño es muchas veces, para uno, como un juego. Entonces pasamos horas en esto, y como te gusta, no es pesado y no te das cuenta. Pasa cuando trabajás en lo que te gusta”.
La mujer, una de las pocas en esta actividad, apuntó que, en la empresa, “cada uno tiene su área, pero nos cruzamos y trabajamos igual”. Aunque señaló que “Miguel es el maquinista y el mejor impresor de la ciudad”. Y en ese elogio añadió que “para eso se necesita talento”. Para no dejarlo fuera del cuadro que describe, Andrea arremetió: “Gustavo es el más meticuloso. Está en cada detalle”. Y así, su cuñado se hace cargo.
A la hora de repasar la trayectoria y el anecdotario, los tres dieron cuenta: “Nos hemos metido en cada lugar… Visitamos exposiciones o hemos ido juntos de viaje para comprar una máquina”.
En el taller se imprimieron ya diarios y revistas, almanaques, libros, agendas, el cartoncito para el pancho y mucho más. “Lo que hacemos es brindar un servicio”, redondeó Gustavo.
Y en esa línea, los inconvenientes aparecen, porque “hoy es más difícil con los nuevos diseñadores”, dijo Miguel, por las metodologías o detalles de guías, pero son Andrea y Gustavo los que interceden y resuelven como intermediarios, aunque deslizaron que desde el principio usaron computadoras Mac (Apple) con su Adobe y nunca utilizaron el programa Corel para diseño.
Las jornadas que demandan estirar en el esfuerzo “son más lindas con mates y rock nacional, con Soda Stereo”, “ya antes con café y puchos, pero hubo que cortar con eso”, confiaron.
Muy agradecidos
Y en el resultado final o en el agregado puesto a consideración “creemos que la gente, el cliente, lo valora. Y uno apunta a que esa relación tiene que durar”, coinciden, sobre el uso de stickers implementados a partir de la pandemia, con un “Gracias” o frases de aliento, como “Todo va a salir bien”.
Agregan que “se respeta el precio aunque aumenten los insumos, porque no podés cambiar lo dicho”.
Como lema, afirmaron la idea de “escuchar al cliente y hacerles gustar lo que creemos que necesita” y, con el tiempo, “después pasan y comparten un momento con nosotros” en el estudio o el taller. “Es increíble”, expresaron.
Recordaron que “hay clientes de todos estos años, como Transporte Martinetti, el primero que nos encargó un trabajo, o la escuela Mariano Moreno y el Instituto Manuel Belgrano, el Instituto San Antonio, el Instituto del Rosario, la intendenta de Tío Pujio, Nancy Schiavi… Nosotros les agradecemos y ellos son muy agradecidos”.
El papel jugado
Sobre la vida útil del papel como soporte, son optimistas: “Cuando Instagram apareció y todo se empezó a vender por ahí, bajaron mucho algunos pedidos, pero de a poco fueron volviendo a la tarjeta, por ejemplo”. “Creemos que hay una convivencia y no permanece ese furor, porque todo es visual y ahí el papel recobra fuerza”, compartieron.
Y señalan frases perpetuadas en dos cuadros del estudio: “El diseño es el pensamiento hecho visual” (Saúl Bass) y “Cuando llegue la inspiración, que te encuentre trabajando” (Pablo Picasso).
Sin pensarlo
Andrea (63), repasa cada instante en el lugar y asegura que “no se piensa en el retiro” de la actividad y justifica así sus constantes visitas.
“No creo que me retire”, afirma Gustavo (55), y Miguel (55) asiente.
Y otra vez la mujer se apega a la costumbre de la profesión: “Yo no dejo de mirar con los ojos gráficos”. Gustavo apoya ese argumento: “Es un vicio del oficio. Me molestan las cosas desordenadas, los colores y la estética”. Y se acoplan en la teoría de “el equilibrio sobre todo”. Admiten, asumen y sentencian que esa mirada “es permanente, es un lenguaje”.
Dedicado a todos los trabajadores y las trabajadoras gráficas, en especial a los compañeros y compañeras de El Diario -Cooperativa de Trabajo Comunicar.
Como cada 7 de mayo, hoy celebramos el Día del Trabajador Gráfico, recordando la ardua labor que realizan diariamente aquellos dedicados a esta profesión.
Este día conmemora un nuevo aniversario del nacimiento de Eva Duarte de Perón, ya que fue ella quien en junio de 1950 intervino para que se lograra la firma del primer convenio nacional. Y fue un 17 de junio de 1950 cuando se firmó la primera convención colectiva nacional para todos los trabajadores de la industria gráfica de la Argentina (sectores Obra y Diarios).
La gestión estaba muy trabada, pero sumado al empuje del gremio y un especial interés manifestado por Eva Perón, los trabajadores gráficos pudieron contar con el valioso instrumento que implica un convenio colectivo de carácter nacional, válido para todos los sindicatos gráficos del país. Una de las cláusulas de ese primer convenio, la número 12, estableció el día 7 de mayo como el Día del Trabajador Gráfico. La fecha fue fijada para conmemorar ese logro y manifestar un reconocimiento hacia quien había tenido un papel decisivo en la firma de dicho convenio.
Los trabajadores gráficos tienen en su haber el honor de haber organizado el primer sindicato en la historia de nuestro país: la Unión Tipográfica, creada en 1857 por obreros que llevaron a la práctica sus ideales de emancipación social y de defensa del derecho al trabajo, a la salud, a la vivienda y a la educación.
