Un singular operativo interfuerzas con veinteañeros en la mira

A destiempo y sin razón: una convulsión y miedo en el Arenero

El Estado desplegó sus fuerzas de seguridad para abordar a un pequeño (en relación con lo que ocurrió durante todo el verano) grupo que estaba a orillas del río en la madrugada de un domingo
domingo, 7 de mayo de 2023 · 08:30

Un insólito operativo interfuerzas ocurrido en la madrugada de un domingo derivó en un cuadro de convulsiones de una adolescente y en una situación que resultó violenta para un grupo de jóvenes de la ciudad.

Fue pasadas las 4 de la mañana del domingo 9 de abril pasado, según los datos que pudo confirmar El Diario.

A esa hora, esa noche, había una treintena de personas alrededor de unas diez motos y dos o tres automóviles en el Arenero, la playa más grande de la ciudad, en barrio Vista Verde.

El grupo estaba reunido a orillas del río Ctalamochita, típica juntada de sábado a la noche en un espacio público.

Ese sector, como otros de la ribera -por ejemplo, la zona del Monumento al Gaucho, frente a la Gruta de la Virgen de Pompeya-, estuvo abarrotado de jóvenes durante todos los findes calurosos del verano. Semanas atrás, el secretario de Gobierno del municipio, Eduardo Rodríguez, hizo una lectura sobre esa cuestión. Apuntó que por la (grave) crisis económica que atraviesa la Argentina, muchos chicos y chicas, sobre todo quienes habitan en sectores más postergados, no tienen dinero para ir a los boliches o a los bares, y entonces se encuentran en espacios públicos. Lógico.

Esas aglomeraciones despertaron enojos en vecinos (residentes de barrios cercanos a la costa), por el ruido de motos o por la música alta.

Recién al final de la temporada, el Estado actuó con sus fuerzas de seguridad para ponerle algún límite a esas juntadas masivas que originaban mucho malestar en otra porción de la ciudadanía.

Lo más llamativo fue lo de esta noche de abril -ya a destiempo-, una actuación que se produjo cuando ya no había encuentros de esa magnitud (ni mucho menos), ni una razón que ameritara semejante despliegue. Tan es así que no hubo detenidos, precisamente porque no había nada raro allí a orillas del río, más que un grupo de amigos que estaba en la naturaleza en una noche de sábado.

Una hilera de una quincena de vehículos de las distintas fuerzas de seguridad, con la Policía Municipal incluida, irrumpió de repente en el Arenero, despertando el susto y la inquietud en los ocasionales visitantes.

Hubo un uso desmedido de las fuerzas. Tumbaron a dos mujeres, dijo una fuente fidedigna.

En ese contexto, una de las chicas que estaba allí con sus amistades tuvo una crisis y convulsionó. Muchos minutos, cerca de media hora, tardó la ambulancia del 107 a la que debieron convocar ante el episodio, que podría haber resultado mucho más grave.

No hubo denuncias previas. No era una reunión masiva. No se detectó delito ni se encontró nada de otro mundo. No hubo aprehensiones.

Lo que ocurrió fue que el Estado llevó adelante un extraño operativo interfuerzas en un lugar equivocado, mientras parte de la delincuencia (la que tiene poder) actúa con singular impunidad.

Todos chicos y chicas veinteañeros, que no han podido olvidar semejante despliegue frente a sus ojos, sin razón.

D.B.