Informe - No cesaron los hurtos con inhibidores y ahora es permanente la sustracción de ruedas de auxilio

El auto, un objetivo que repiten varios delincuentes “visitantes”

Los delitos ya se reportan como semiprofesionales y con elementos que no son baratos. Todos los últimos detenidos son cordobeses y es clave la actuación de las cámaras
martes, 23 de mayo de 2023 · 07:00

En octubre del año pasado, Cristian Guayán fue condenado en Córdoba por una serie de delitos contra la propiedad que había cometido antes de caer detenido.

En la sentencia figuraba un par de robos con inhibidores de alarma perpetrados en Villa María, más concretamente, en el estacionamiento de un supermercado situado en Alem y La Rioja, donde la víctima fue una mujer, propietaria de un Ford Fiesta;?y frente a la Clínica Cruz Azul, donde el damnificado fue un hombre que conducía una pick-up.

Guayán, de 48 años, nació y se crió en Córdoba, por lo que solamente vino esa vez a Villa María, para cometer el delito, acompañado por otro cordobés.

Ni él ni su compañero se dieron cuenta de que podían ser detectados por las cámaras del Centro de Monitoreo, por eso, cuando intentaron escapar por el bulevar Alfonsín, terminaron atrapados por los efectivos de la Departamental San Martín.

En su poder tenían aparatos que fueron motivo de debate durante el juicio en la capital provincial, ya que el abogado defensor alegó que no es lo mismo robar con una llave ganzúa que con un inhibidor de alarma. Sin embargo, la pena no cambió:?“Hurto calificado”. Tres años y medio a la cárcel.

Los aparatos inhibidores se consiguen fácilmente 

Visitantes peligrosos

Así como sucedió con Guayán, en la ciudad fueron cayendo cordobeses por el mismo delito.

En abril de este año sustrajeron una mochila del interior de una pick-up que se hallaba estacionada a pocos metros del Instituto Mariano Moreno.

El damnificado vio lo que estaba sucediendo y enfrentó a los sujetos. Hubo forcejeos y algunas trompadas antes de que los ladrones se dieran a la fuga a bordo de un Fiat Siena blanco, pero la Policía los alcanzó y los  atrapó a la salida de la ciudad, en la autopista.

Los dos delincuentes volvían para Córdoba cuando fueron detenidos. Eran dos hombres de 29 y 39 años, residentes en Alberdi.

No pasó un mes y, en la mañana del miércoles 10 de mayo, mientras en Río Cuarto sumaban siete detenciones de cordobeses por robo con inhibidores de alarma en menos de 30 días, en Villa María se confirmaba otro operativo grande en Alvear y Mendoza, donde dos hombres y una mujer caían presos.

Según la investigación policial, y lo que se pudo ver por las cámaras, la mujer “marcaba” los autos de la zona y los otros dos robaban.

Los tres circulaban en un VW Voyage y habían llegado también?desde la capital provincial.

Un vecino mostró cómo le rompieron la puerta de su pick-up

Lo que no se ve

Los casos más resonantes de detenciones son informados por la Departamental San Martín, pero los delitos son más frecuentes.

La semana pasada, en la intersección de bulevar Alvear y Tucumán, a media mañana y con mucha gente circulando el sector, robaron dinero del interior de una Toyota Hilux, previo uso de inhibidores de alarma.

Lamentablemente, la misma víctima, un vecino villamariense, sufrió también la rotura de la cerradura del coche cuando luego visitó Córdoba, por lo que dijo sentir “una sensación de impotencia muy grande”.

Desde hace un tiempo, la Policía hace hincapié en esta modalidad de robo, aconsejando a constatar siempre que se cierre la puerta de un coche. No obstante, los delincuentes son incisivos.

 

Preparados

Los inhibidores de señal son dispositivos que interfieren en una banda de frecuencia con la intención de bloquear o perturbar las comunicaciones.

Como suele explicar la Policía, generalmente el propietario del vehículo, de manera casi automática y sin prestar mucha atención, aprieta el botón para cerrar el auto y activar la alarma, y se va tranquilo, suponiendo que así deja todo seguro.

No obstante, los inhibidores logran que, aunque se crea que la alarma se activó, no fue así. Los delincuentes deben estar entre 30 o 50 metros máximo y poder ver al objetivo, así, cuando la víctima aprieta el botón, ellos activan el inhibidor.

El dispositivo genera un ruido electrónico que interfiere la conexión del cierre centralizado y la llave, lo que inhibe la señal.

El aparato tiene forma de handy y se consigue fácilmente, aunque se necesita alguien que también lo programe.

El ancho de banda es internacional y entre los delincuentes se difunde rápidamente.

Los precios oscilan entre los 18 mil y los 60 mil pesos. Y por lo visto, se venden o se consiguen como “pan caliente”.

El “problema” que tienen los delincuentes en Villa María es que necesitan cometer el delito en sectores de mucho tránsito, entonces buscan hacerlo en la zona céntrica, y, generalmente, son vistos desde el Centro de Monitoreo. Así fueron cayendo varios que no conocen la ciudad.

 

Por las ruedas

Producto de la inflación, la “moda” de los ladrones ahora está centrada en las ruedas de auxilio.

En ese sentido, de los vehículos más robados por la exposición del neumático (ya que está en la parte baja de la caja de carga) sobresalen las camionetas.

En el mercado, una llanta con su rueda de una VW?Amarok hoy se puede conseguir a 250 mil pesos o tal vez más. Imagine cuánto gana entonces quien roba tres o cuatro auxilios por mes.

A fines de abril, durante una jornada sabatina de fútbol en AFUCO, algunos jugadores amateurs se agarraron la cabeza cuando, a la salida del predio, se enteraron de que les habían robado la rueda de auxilio entre varios autos estacionados.

Este fin de semana, otro vecino le contó a El Diario que le habían sustraído la rueda de auxilio en la “zona del Sport, en barrio Palermo”.

Las víctimas no solo sufren por “la impotencia”, sino también por lo que cuesta reponer la rueda y el sistema de malacate, es decir, donde va albergado el auxilio.

Ese sistema es muy costoso y en la mayoría de los casos no tiene cobertura de las compañías de seguros.

Así, cuando roban un auxilio, por lo general se corta el cable que baja el malacate y se lo violenta.

Algunas compañías de seguros reponen el auxilio sustraído, pero no se hacen cargo de la rotura del malacate.

Una forma de disuadir ese robo es comprar un nuevo sistema que cuenta con combinaciones y que solo puede ser ajustado por piezas exclusivas.

Se trata de vástago a rosca que, mediante un anclaje, sujeta al neumático desde uno de los cuatro orificios de la llanta.

Por lo pronto, muchos propietarios de camioneta buscan sí o sí cocheras para esquivar a los delincuentes.

 

Una llanta con la cubierta nueva de una Toyota Hilux cuesta más de 200 mil pesos. El malacate, que se rompe en cada robo, tiene poca cobertura en las aseguradoras.

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