La actividad comienza a las 20 y es de carácter gratuito
“Nosotros somos seres narrativos”
Lo dijo el psicólogo Bernardo Stamateas, quien hoy dará una conferencia y presentará su último libro, llamado “Emociones nutritivas”, en el Salón de los DeportesPublicó a mansalva: “Sanidad en las finanzas” en 2002, “Resultados extraordinarios” en 2007, “Intoxicados por la fe” en 2010, “Pasiones tóxicas”, “Fracasos exitosos” y “Quererme más” en 2011, “No me maltrates” en 2013, “Puedo superarme” en 2014, “Nudos mentales” en 2016, “Tu fuerza interior” y “Calma emocional” en 2017, “Soluciones prácticas” en 2018, “Dolor que fortalece” en 2019 y “Liderazgo exitoso” en 2021, entre otros.
Es escritor, psicólogo, sexólogo clínico, licenciado en Teología, pastor de la Iglesia Bautista Ministerio de Dios del barrio porteño de Caballito y “Gente tóxica”, de 2010, tal vez sea el libro que marcó un antes y un después: que convirtió a Bernardo Stamateas en ese hombre que convoca a multitudes cada vez que llega a dar una conferencia.
Hoy, desde las 20, en el Salón de los Deportes, brindará una charla gratuita y presentará su último libro. Ayer a la siesta había alrededor de 1.800 personas inscriptas y se espera que la cifra crezca aún más.
Su nuevo libro
Después de la saga, en la que abordó la toxicidad -desde la gente, las emociones y las pasiones- decidió comenzar otra saga. “Gente nutritiva”, editado en 2021, es el que precede a “Emociones nutritivas”, su obra más reciente y sobre el que este lunes, en el Salón Oval del municipio, brindó detalles.
“Todos hemos pasado por alguien nutritivo. Todos. Algunos son como los andamios: estuvieron, nos ayudaron y se fueron. Y otros, como las autopistas, quedaron”, explicó. En este sentido, describió que cada persona cuenta con una “farmacia interna” para curarse y, a la vez, para curar al otro en momentos de crisis.
Entre las emociones nutritivas, comentó, se encuentran la esperanza, el optimismo, la fe, el asombro y el estado flow. Al respecto, destacó que cuando alguien se siente bien “el sistema inmunológico es más fuerte” y hasta se pueden vivir entre ocho y nueve años más.
Fluir
El estado de flow consiste en fluir. “Es una emoción que no tiene mucho marketing y que debería tenerlo”, resaltó. Fluir, expuso, es “desaparecer, olvidarse del tiempo y del espacio”.
Este estado manifestó, lo experimentan todos y son varios los ejemplos: puede suceder al caminar, al conversar, al tomar mate, al cocinar, al mirar fútbol, al hacer un deporte, al cuidar el jardín, al escuchar música.
“Te abstraés; te fusionás tanto con el objeto y sos uno. Sos feliz. Pero no te das cuenta hasta que salís y volvés al tiempo y al espacio”, comentó y enfatizó que es un momento de “dopamina pura”. Luego añadió: “Son como salidas de emergencia. Cuantas más salidas, más posibilidades. ¿Y si no hay? Arma una pseudosalida llamada droga, llamada alcohol, promiscuidad”.
Habilidades afectivas
Por otra parte, Stamateas de lo que ocurre en los ámbitos laborales. “Hoy cualquier trabajo te contrata por tu capacidad y te despide por tu carácter. Si no tenés habilidad afectiva estás en el horno. Podés ser un gran fotógrafo, pero si no sabés relacionarte con la gente quedaste afuera. Habilidad afectiva y habilidad técnica van de la mano”, subrayó.
En esta dirección, contó que hay un “gran interés” por parte de las empresas para capacitarse al respecto. Asimismo, habló de la importancia de que las habilidades emocionales se enseñen desde la infancia: por ejemplo, que los niños aprendan a solucionar conflictos de manera creativa y a identificar sus emociones para expresarlas. “Creo que si la educación emocional está guiada desde el fundamento científico es muy positivo”, afirmó.
La autoayuda, un “gran bufé”
“Cualquier libro que no se sepa bien qué es, va a parar a autoayuda. Entonces, autoayuda es un gran bufé en el que tenés desde libros que académicamente tienen cierto fundamento hasta el que te dice 'Amate, querete, cuidate, que te va a ir bien. Soñalo y el mundo te lo va a poner en la mano'”, describió y acordó con que haya un “cuestionamiento del género”.
En este punto, contó que en Estados Unidos, cada año se publica un manual con los libros de este género en el que se los califica con hasta cinco estrellas.
Escribir, una terapia
“Escribir es mi estado flow. Cuando ponés afuera lo que está dentro, todo tu mundo se ordena. Es como cuando hablás. Por eso le digo a mis pacientes: 'Cuando estés pensando, pensá en voz alta, escuchate, cuando te oís se te ordenan las ideas'”, explicó.
De este modo, refirió que escribir es “terapéutico” y que, al igual que el ajedrez, debería enseñársele a todos los chicos. “Somos seres narrativos”, enfatizó.
Por último, dijo que sus libros se leen porque hablan de aspectos que atraviesan a todas las personas. “Yo no inventé la pólvora ni nada. El lenguaje es sencillo y siempre pensando en ideas prácticas. He tratado de sacar el consultorio a la calle y de hacer terapia en la calle”, dijo.
