Más que un libro...
Homenaje al intendente Pizzorno
En víspera del 50º aniversario de su llegada a la Municipalidad de Villa María, el mandatario fallecido fue recordado en un sentido encuentroLa vida y la obra de quien fue intendente de Villa María entre el 25 de mayo de 1973 y el golpe dictatorial de marzo del 76 quedaron impresas en un texto de Carlos Del Campo, escrito luego de realizar una exhaustiva investigación y una docena de entrevistas con quienes compartieron la vida social, profesional y política con Carlos Emilio Pizzorno.
Pero la personalidad y el hacer del exintendente también quedaron plasmadas y se podían apreciar entre las paredes del Parlamento de los Niños, en el Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio, porque allí se dieron cita representantes actuales del poder local, encabezados por el intendente Martín Gill, pero también quienes lo acompañaron en aquella gestión, como Elvio Romani, Carlos Domínguez y Aldo Paredes, y hasta representantes de los trabajadores municipales ya jubilados, como Camilo Rodríguez y Roberto Pathenay.
Gill dijo en un momento de su intervención que Pizzorno trasciende al justicialismo para ser patrimonio de todos los villamarienses, como Sabattini va más allá del radicalismo, para que todos los vecinos reconozcan su humanismo (médicos, los dos, al fin de cuentas).
En la sala -en la que muchos tuvieron que permanecer parados porque su capacidad se vio colmada- estaban presentes concejales de todos los períodos posteriores a la recuperación de la democracia, incluidos los actuales, entre quienes se contaba el representante de la UCR, Romeo Benzo, pero también otros jóvenes que creen que la política sigue siendo la mejor herramienta para darle una vida mejor a los ciudadanos, como su correligionario Felipe Botta y la postulante a la Legislatura provincial por el Frente de Todos, Camila Perassi. Es decir, no existen diferencias partidarias ni etarias a la hora de reconocer a una persona de bien.
El primero en hacer uso de la palabra fue Carlos “Litín” Pizzorno, hijo del mandatario destituido por la dictadura y presidente del Parque Industrial de la ciudad, quien reveló que los personeros de la dictadura, encabezados por el mayor José Cayetano Torres, ingresaron a la Municipalidad y comenzaron a revisar todo: facturas, balances... “Para ellos hubiese sido un logro mostrar algún dato de corrupción... Y no hallaron nada; ni una sola denuncia pudieron hacer”, aseveró.
Y agradeció a ese equipo que integraban Romani, Domínguez, Paredes, Rogelio Sánchez y a su madre, Alba Rava (la funcionaria nunca designada, ya que así lo había solicitado para desempeñar el área de Acción Social ad honorem), entre otros.
Recordó que por los reiterados viajes familiares a Italia, su padre se educó bajo el régimen de Benito Mussolini, para señalar que aun así no había adoptado actitudes inflexibles. “Era indulgente con los demás; sabía perdonar; solo era extremadamente exigente con él mismo”.
Y luego asombró cuando explicó que su padre sostenía y le insistía con la idea de que se debe “entrenar la voluntad”.
“Yo no entendía aquello de ‘entrenar la voluntad’ y él me explicó: si estás estudiando y te sentís agotado, tenés que proponerte seguir una hora más antes de dejar los libros”, narró.
Pizzorno le pasó el micrófono a Del Campo, quien detalló cómo hizo para reconstruir la vida y el buen hacer del exintendente, porque “este libro tiene su propia historia”, dijo. Y agradeció a todos los que colaboraron con sus testimonios, así como al Archivo Histórico Municipal y al Instituto Municipal de Historia por sus aportes.
El autor también dijo estar satisfecho porque su texto viene, en cierta forma, a reparar “un olvido injusto hacia gente importante de la política de la segunda mitad del siglo pasado”.
Carlos Emilio fue el más chico de seis hermanos, hizo la primaria y la secundaria en Italia, la tuvo que cursar nuevamente al llegar al país porque no había convenio de equivalencia con Italia... Desde los pequeños detalles personales y familiares a la grandeza política que le permitió mantener unido el peronismo villamariense cuando se partía y se enfrentaba a nivel provincial y nacional. Todo eso y mucho más en el volumen que se presentó en sociedad en la noche del jueves.
El cierre estuvo a cargo del intendente Gill, quien definió el libro y el acto mismo como “sumamente importante para la historia de la ciudad”.
Tras recordar que dio su primer discurso político a los 15 años en un acto realizado en el Club Boca, de barrio Ameghino, cuyo orador principal fue Carlos Emilio Pizzorno, encadenó una serie de palabras que a su criterio definen al homenajeado: “Culto, bueno, honesto, democrático, justicialista”, enumeró. Y enseguida anunció que “así como el Palacio Municipal lleva el nombre de un intendente reconocido por todos, como Miguel Veglia, acabo de enviar al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza para que el Salón Blanco, donde transcurre lo más trascendente de la vida institucional de la ciudad, lleve desde el 25 de mayo el nombre de Carlos Emilio Pizzorno”.
