Tras lo decretado por la Organización Mundial de la Salud
“El fin de la emergencia sanitaria por COVID-19 no es el fin de la pandemia”
Lo dijo el secretario de Salud, Pedro?Trecco, quien además habló de las enfermedades reemergentes y sostuvo que para septiembre, el dengue será un “verdadero problema”El viernes 5 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó el fin de la emergencia sanitaria por COVID-19. En este sentido, el secretario de Salud, Pedro Trecco, habló sobre el tema y destacó que, de todos modos, este anuncio “no significa el fin de la pandemia”. Y añadió: “El virus llegó para quedarse; va a ser un virus respiratorio más. Lo que sí, muy contagioso”.
Luego precisó que el país y Villa María, como ciudad, desde “hace varios meses” que se encuentra “fuera de la emergencia fruto del esfuerzo que hizo toda la población con el aislamiento social voluntario, con la cuarentena que se impuso inicialmente y con la gran campaña de vacunación” que alcanzó altos índices, pronto, en la población.
Asimismo, apuntó: “De todos modos hay que aclarar que el virus sigue circulando”. Y agregó que, por tanto, cada país, de acuerdo a sus necesidades, va a adoptar una estrategia para continuar de la mejor manera.
En el plano local, el funcionario indicó que el plan es que los grupos considerados de riesgo sigan vacunándose.
Por una parte, aquellas personas mayores de 50 años, quienes formen parte del denominado personal esencial, quienes tengan alguna enfermedad que les produzca inmunosupresión o quienes sufran enfermedades cardiovasculares o respiratorias crónicas deben inocularse con la bivalente cada seis meses. Por otro lado, en consonancia con lo señalado por Trecco, el resto de la población debe hacerlo cada un año.
“Las vacunas han demostrado su gran efectividad para disminuir francamente la mortalidad y bastante los contagios. Pero no totalmente”, afirmó.
Con respecto a lo decretado por la OMS, él dijo que redistribuyeron al 97% del personal que había ingresado a trabajar específicamente por el COVID. Sin embargo, ahora, la preocupación es otra: las enfermedades reemergentes, aquellas que habían sido aparentemente erradicadas o, al menos, su incidencia disminuida.
En relación con el barbijo, comentó que su uso es oportuno para pacientes contagiados o para quienes integren grupos de riesgo (alguien que, por ejemplo, ha sido trasplantado) y se sientan inseguros al estar en determinados espacios cerrados. “Pero no ya el uso generalizado”, mencionó.
El dengue
“Para septiembre sabemos que el dengue va a ser un verdadero problema. Villa María ya es parte de una zona endémica”, aseguró. En esta dirección, detalló que, por lo pronto, hay que esperar para observar cómo se procederá con la vacuna japonesa -TAK-003 (desarrollada por el laboratorio Takeda para todas las personas mayores de 4 años, hayan cursado o no previamente la enfermedad)- aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).
“Por otro lado estamos armando una gran campaña de concientización para evitar los reservorios de agua que es donde el mosquito Aedes se reproduce y permanece en estado de larva”, mencionó.
De esta forma, aseveró que “trabajo en salud” seguirá habiendo hasta tanto se ponga “en reversa todo el cambio medioambiental que ha posibilitado esta pandemia y estas enfermedades reemergentes que se vuelven graves”.
La tuberculosis
Trecco comentó que recientemente participó de un congreso de infectología y vacunación y allí, en una de las mesas, se habló de tuberculosis, una enfermedad -principalmente la tuberculosis infantil- que se “ha recrudecido”.
Al respecto, sostuvo: “Tenemos países limítrofes que no tienen programa nacional de inmunizaciones; gente que no ha sido vacunada”. Y, en esta dirección, manifestó que, por lo tanto, “las grandes migraciones poblacionales que se dan en Sudamérica” posibilitan que la enfermedad se vuelva reemergente. A la vez, para concluir, resaltó que el hacinamiento es otro de los factores que lo favorece.
