Semana Santa - La fraternidad y la honestidad como ejes

“Jesucristo, con su resurrección, nos abre un horizonte de posibilidades”

Lo dijo Alberto Bustamante, vicario de la Diócesis de Villa María. El sacerdote, además, habló sobre lo que representa la Pascua en los cristianos y reflexionó sobre la juventud
sábado, 8 de abril de 2023 · 07:00

Comenzó el Triduo Pascual: el período en que la liturgia cristiana católica y no católica conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

El Jueves Santo se recordó la Última Cena, en la que Jesucristo instituyó el Misterio de la Eucaristía y la Orden Sacerdotal. Ayer, Viernes Santo, en Villa maría, como en el resto del mundo, los católicos adoraron la Santa Cruz y desarrollaron el Vía Crucis. Hoy, por su parte, se espera la Vigilia Pascual. Y mañana, finalmente, se conmemora la resurrección.

Así transcurre, entonces, la Semana Santa.

 

“Un mensaje de esperanza”

Alberto Bustamante, vicario general de la Diócesis de Villa María, ayer se encontraba en Tío Pujio, donde está al frente de la capilla, y previo al inicio del Vía Crucis -previsto para las 18- habló sobre lo que representan estas jornadas.

“Para la mirada de los cristianos, la Pascua siempre nos trae un mensaje de esperanza, en el sentido de que, a veces, por más calamitoso o desastroso que pueda ser el presente de la vida de una persona o de una comunidad o de los pueblos, entendemos que Jesucristo, con su resurrección, nos abre un horizonte de posibilidades y de futuro”, dijo.

En este sentido, hizo hincapié en que “todo es posible en la medida en que le demos lugar en nuestro corazón”. De este modo, remarcó:?“La vida es más fuerte que la muerte, el bien tiene futuro, y el mal, no, y así, en otras dimensiones de la vida humana. Lo que el Señor nos expresa es eso”.

Asimismo, resaltó que “la fraternidad tiene futuro” y no las peleas, que “la honestidad se prolonga para la eternidad” y no la corrupción. Y subrayó: "El que apuesta por la mentira se equivoca porque solo la verdad, en definitiva, brillará. En ese sentido, siempre es un mensaje de esperanza para la vida de los pueblos, para la vida de una Patria. La esperanza no nos quita el dolor, pero nos hace atravesarlo”.

La Catedral colmada, ayer, mientras hablaba el titular de la Diócesis, obispo Samuel Jofré Giraudo

Identificación en el dolor

Bustamante también hizo referencia a la crisis económica que atraviesa la Argentina, a la que describió como “un aspecto casi reincidente que tanto afecta a la vida de las personas”.

De esta manera, afirmó: “La pobreza, la marginación, las limitaciones económicas, la falta de trabajo, siempre van a atentar contra la dignidad y es ahí cuando las personas sienten que el Dios nuestro, que no es un abstracto, que no es alguien que está sentado en el cielo, comparte y ha compartido nuestra historia”.

Incluso, dijo que se celebra en Jesús a alguien “que asumió la muerte, el sufrimiento, el dolor”. Y añadió: “Las personas se sienten identificadas con ese dolor, con ese sufrimiento, y encuentran, en la cercanía con Él, consuelo, solaz, fortaleza, aliento, esperanza. Jesús no nos quita la cruz, pero nos da la fortaleza para sobrellevarla”.

 

Prepotencia de presente

Por último, el vicario de la Diócesis local se expresó acerca de lo que sucede con los jóvenes. Sostuvo que si bien durante la celebración de la Pascua se suele ver una mayor presencia, “en líneas generales”, percibe que no se involucran demasiado.

“Las causas son para pensarlas serenamente o para expresarlas como fruto de una reflexión. De todas maneras, me animo a decir que como Iglesia no hemos sabido encontrar y tender puentes para el vínculo, para el diálogo, para acoger, para presentarles vitalmente el mensaje del evangelio, que es bellísimo”, señaló.

Luego expuso que, en ocasiones, advierte en los jóvenes una “prepotencia de presente”. Y concluyó: “Parece que la vitalidad de los años jóvenes hace que uno creyera que puede cargarse la vida solo, sin la necesidad de otros y, de un modo particular, sin la necesidad de Dios. Entonces, a veces eso conspira con descubrir esta necesidad de Dios para encontrarle un sentido a la propia vida”.

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