Historias de vida - José vive en una casita al costado del río

“Me gustaría tener un laburo fijo, pero ya tengo 54 años...”

Hace changas todo el tiempo. Dijo que laburo no le hace falta, aunque con un trabajo estable tendría otra calidad de vida. “¿Ayuda del municipio? No, nunca pedí”, señaló
domingo, 30 de abril de 2023 · 08:30

“Me gustaría tener un trabajo fijo, pero está difícil conseguir, porque ya tengo 54 años. ¿Quién me va a dar?”, dijo José Gerardo Pascual a El Diario.

El hombre vive hace casi 15 años a orillas del río Ctalamochita, en una casita precaria ubicada en inmediaciones del puente carretero, en las márgenes villanovenses.

La semana pasada reflejamos un poco la vida en el barrio villamariense Barrancas del Sur, o Villa del Sur, frente a este sector en el que está José.

“Esto es de don Sánchez, yo voy y vengo... en realidad estoy casi siempre viviendo acá”, contó el hombre al recibirnos.

No se quejó por nada, no hubo lamentos. Se lo notó relajado, tranquilo, sereno. Sin preocupaciones. Habita una precaria casa de techo de chapa y sin los servicios básicos.

Labura y labura, y, según nos contó, no recibe ayuda estatal, que realmente le vendría muy bien.

En una Argentina en la que algunos sectores demonizan a las poblaciones más vulnerables, José representa el esfuerzo y laburo diario que, sin embargo, lo priva de derechos elementales.

“Vivo solo, pero a veces viene mi compañera. Vivo acá, pobre como siempre”, expresó.

“Saco y corto yuyos, hago cualquier cosa, lo que sea, trabajo con arena. Changas  salen siempre, no me falta, estoy con los chicos (de apellido) Bruno”, describió.

Como no tiene agua potable, se la arregla con bidones. No cuenta con energía eléctrica y se mantiene -así lo dijo- con una garrafa de dos kilos.

“Nunca pedí ayuda, no me interesa, nunca molesté”, apuntó ante una pregunta.

“Muchos años atrás hubo un problema con gente de Córdoba que no quería irse de acá, nos iban a voltear todo, pero nosotros nunca molestamos, acá no nos pasó nada”, recordó.

Es nativo de Villa Nueva y cada tanto se va a un campo. “Voy y vengo, sé irme al campo, pero vivo acá”.

“Me gustaría tener laburo fijo, pero tengo 54 años, no creo conseguirlo, es difícil. No tengo problemas de laburar de cualquier cosa”, expresó.

Dijo que no pasa frío, “estoy calentito, sin ningún problema”, y describió que “la zona es tranquila, de noche no hay nada”.

Cualquier ayuda seguramente le vendrá bien, aunque él no la pidió. Para encontrarlo, hay que dirigirse a la orilla villanovense del puente carretero. Allí se verá su casa, y seguramente estará José con su compañera de vida, tomando mates después de las changas diarias.