Día del Animal

El adiós a la gatita Tutti

sábado, 29 de abril de 2023 · 08:35

Tutti, mi gatita mordedora, mi gatita altanera, mi gatita blanca y negra que guardaba su ronroneo para las ocasiones especiales. Ella se fue en una tarde del último  mes de octubre  y yo no pude escribir este adiós en esa ocasión porque  las lágrimas me lo impedían (no previne que aun habiendo pasado todo este tiempo, la situación no habría cambiado mucho). Una vecina, al ver mis ojos hinchados, me preguntó por la causa, y al comentarle yo lo que había pasado se sorprendió: “¡Llorar por una gata!. Se llora por los parientes”, me dijo.  Es así que, después de tantos años de militar por los derechos de los animales, todavía tengo que dar explicaciones y excusarme por mis sentimientos hacia ellos. Pues no, no me excuso, pero como docente que fui, soy y seguiré siendo hasta que Dios lo quiera, trataré de  transmitir a quienes lean esto algún conocimiento sobre los animales recogido de mis experiencias con ellos.

Tutti y yo nos conocimos una tibia noche de hace casi diecisiete años atrás en el “Poli”, donde mi hija y yo solíamos ir a caminar. Era una gatita como de tres meses y había sido abandonada en ese lugar, en una acción deleznable que, por desgracia, sigue siendo muy común todavía. La llevamos a casa para darla en adopción y así fue: la adoptamos nosotras. En todos esos años  que pasamos juntas desarrollamos códigos que solo ella y yo compartíamos, como, por ejemplo, jugar a las escondidas, en cuyas ocasiones yo me escondía atrás de una cortina y, al llamado de “cuquito Tutti”, ella se suponía que me tenía que buscar, algo que hacía si le daban las ganas, pero que comprendía perfectamente. También mostraba su cariño cuando yo la tenía en brazos y le decía “Tutti, caricita a la mamá” y ella extendía su manita derecha y la apoyaba en mi mejilla. O cuando  silenciosamente se acurrucaba a  mi lado, tan cerca mío  como podía cuando percibía mi tristeza.   Podría seguir acumulando anécdotas, pero creo que estas son suficientes para probar que: a) los animales pueden aprender, lo que prueba que masacrarlos despiadadamente por no ser seres inteligentes es una falacia y b) por sobre todo, ellos saben amar sin condicionamientos y eso, para mí, explica por qué  lloro la ausencia de Tutti; y a los que todavía no lo entienden, realmente lo siento mucho por ellos.

Mgter. María T. Magi de Quevedo