El encuentro convocó a una gran cantidad de personas en la Medioteca
“Se infantiliza a los adolescentes con condición del espectro autista”
Las profesionales Jesica Godoy y Juliana Cerquatti, previo a sus disertaciones en el marco del ciclo informativo, reflexionaron sobre lo que sucede en las adolescenciasJuliana Cerquatti y Jesica Godoy trabajan en un centro de barrio Belgrano y en un espacio de Ticino: ambas, ayer, antes de disertar en la segunda jornada del ciclo informativo sobre autismo -organizado por el grupo de familias de personas con condición del espectro autista (CEA)- conversaron con El Diario acerca de lo que se registra en las adolescencias.
En este sentido, ellas contaron que, entre otros aspectos, el abordaje de la construcción de la autonomía es un eje fundamental. Asimismo, destacaron que su trabajo se orienta a lograr la concreción de un “proyecto personal” que en muchas ocasiones se encuentra en el polo opuesto del “guion parental”.
Cerquatti mencionó que, por tanto, se centran en el período que va desde la adolescencia temprana -con chicos y chicas de 12 años- hasta la finalización del secundario. “Mientras más pronto se comience es mejor para no tomar una decisión que les pueda llegar a generar ansiedad o que sea un factor de preocupación, cuando en realidad la idea es que ellos puedan pensarse un futuro y no lleguen al término del secundario diciendo: ‘¿Y ahora qué hacemos?’”. Este interrogante, señaló, no es solo de los adolescentes, sino que también se lo formulan sus familias.
En esta dirección, sostuvo que el enfoque de la charla se asienta en este plano porque en sus consultorios advierten que la CEA parece solo “una cosa de niños” y ello se evidencia en el gran acompañamiento que hay, principalmente, en la infancia y durante el ciclo escolar.

El acoso escolar y la infantilización
“El acoso escolar es algo que sucede independientemente del autismo”, indicó Cerquatti. Y añadió que, de todos modos, en este plano es necesario pensar en la “autopercepción”, que es lo que más incide en la interacción social. “Pensar en la autoestima o en la independencia familiar se hace mucho más difícil con una persona con CEA y eso afecta lógicamente en situaciones de bullying”, apuntó.
Godoy, por su lado, afirmó: “Infantilizan mucho a los adolescentes que tienen esta condición”. En consecuencia, se refirió al rol que deben cumplir padres y madres para que se produzca “el despegue” del chico: para que se aleje de la dinámica familiar y, por ejemplo, se junte con amigos o salga a distintos espacios.
Cerquatti coincidió con su colega en que esta es una “de las mayores problemáticas” e hizo hincapié en que el abordaje debe ser, de manera conjunta, entre los familiares y los profesionales.
“Psicoeducamos a la familia para ir cambiando algunos comportamientos disfuncionales o disruptivos”, dijo Godoy.
Al respecto, ella también destacó que es importante evitar “resolverle las cosas anticipadamente” a los chicos, porque ello impide que sean autónomos y, además, “hace que sientan que no pueden”. Esto, remarcó, es significativo pensarlo en todas las adolescencias y expuso que habla en plural porque esta “etapa vital” se puede vivir de diversas formas.
Godoy contó que las familias sirven de “informantes” para que, luego, se diseñe un plan de tratamiento. “Psicoeducamos a la familia para que lo vayan aplicando en el día a día, para ir cambiando algunos comportamientos disfuncionales o que son disruptivos, para que empiecen a reproducir comportamientos más adaptativos, más funcionales al contexto”, describió.
La construcción de autonomía y de un proyecto personal son dos ejes fundamentales para abordar en la adolescencia.
Cerquatti comentó situaciones que suelen darse con frecuencia y que no son favorables. Entre otras, expuso que hay madres que visten a sus hijos para ir al secundario, ellos “lo hacen de manera más lenta”, y hasta les atan las zapatillas.
“Eso genera una dependencia tremenda”, aseveró y dijo que, incluso, hay padres de chicos de 18 años que despiertan a sus hijos y le preparan el desayuno. “La idea es que se pongan despertador y desarrollen este hábito”, sostuvo y mencionó que hay ocasiones en que les cortan la comida.
Y añadió:?“Entonces trabajamos con los padres en eso, porque muchas veces ves una baja autoestima en la clínica o en el consultorio y después cuando hablás con el padre o la madre te das cuenta de que está directamente asociado con ese tipo de conductas, que no las hacen obviamente desde la maldad”.
Por último, Godoy dijo que es significativo, también, abordar las expectativas de las familias que, a veces, son “muy rígidas”.
