Entrevista - Gladys Godoy, la enfermera que asistió a excombatientes en el Hospital de Comodoro Rivadavia

“Cuando llegaban de las islas y los aseabas, aparecían sus caritas de niños”

La enfermera habló con El Diario desde Caleta Olivia, desde donde pide que no olvidemos a aquellos pibes que fueron a la guerra
domingo, 23 de abril de 2023 · 08:55

Gladys Godoy es la enfermera que inició la búsqueda de Eduardo, el excombatiente que cuando le dieron el alta del Hospital Regional de?Comodoro Rivadavia, le regaló un chaleco en agradecimiento por los cuidados recibidos después de venir lesionado de la guerra.

A 41 años de aquello, Gladys, a través de amigos de Caleta Olivia, la ciudad donde vive, difundió un mensaje que se viralizó y permitió que Eduardo Aguirre, excombatiente radicado en Colonia Bismarck, pudiera reencontrarse de manera virtual con Gladys. Ayer, publicamos la entrevista con el veterano y hoy compartimos la nota que realizamos a la enfermera.

“En 1982 yo tenía 22 años -los cumple el 2 de abril- y fui de Caleta Olivia con mi padre a Comodoro Rivadavia. Quería estudiar Enfermería en la Universidad, pero ahí nos informan que recién el año próximo iban a abrir la carrera. Entonces, me quedé igual para hacer el curso que daban en el Hospital Regional para ser auxiliar de Enfermería”, comenzó diciendo Gladys a El Diario.

-¿Cómo fueron esos tiempos?

-Muy duros, porque a poco de que ingresé comenzó la guerra. Yo tenía dos hermanos en el Servicio Militar y no teníamos noticias de ellos. En lo profesional hacíamos simulacros para estar preparadas cuando llegaran heridos. Pero cuando comenzaron a llegar, en la realidad todo fue distinto: abrían la puerta del ascensor y se abalanzaban para abrazarte. Para mí fue un shock muy fuerte.

-¿Cuál era tu tarea como estudiante y en las prácticas?

-Siempre estábamos acompañados por una enfermera profesional y nosotros lo que hacíamos era tomar los signos vitales, limpiarlos y, fundamentalmente, acompañarlos; porque necesitaban palabras de consuelo, abrazos, contención. Cuando empezabas a asearlos, aparecían sus caritas de niños.

-¿Te acordás aquel día en que Eduardo te regaló el chaleco?

-Sí, por supuesto. Como rotamos los turnos, no siempre podías ver al paciente que le daban el alta. Pero a Eduardo lo pude ver. Recuerdo que con él y con todos hacíamos una fila con nuestras compañeras y los aplaudíamos cuando salían del hospital, era una manera de decirle gracias por todo lo que hicieron por nosotros, por el país. Y ellos nos aplaudían a nosotras. Todos nos querían dar algo, pero te imaginás, andaban con lo puesto, porque venían de Malvinas. En el caso de Eduardo, me regaló el chaleco con esa dedicatoria que decía “para Gladys, con cariño, de Eduardo. 22/6/1982”.

-¿Qué hiciste todo este tiempo con el chaleco?

-Después de recibirme volví a Caleta, me casé y tuve dos hermosos hijos. Siempre cuidaba el chaleco porque tenía miedo que se borrara lo escrito. Entonces, decidí dárselo a mi hermana Alcira, que es docente, para que ella pueda usarlo para enseñar sobre la historia de Malvinas.

Un día, escuché a mi sobrino nieto Agustín que llevó el chaleco al jardín de infantes y con tanta sabiduría le contó todo a los compañeritos, y ahí pensé en que era importante buscar a quién me lo había regalado. Tengo que agradecer a Germán Stoessel y a su señora, que ayudaron en la búsqueda. Lo mismo que a mi hermana Alcira, que custodia ese chaleco.

-¿Cómo viviste el encuentro con Eduardo?

-No te puedo decir la felicidad que me dio saber que está bien, que tiene una hermosa familia y que sigue adelante. Fue hermoso y muy emotivo. Ojalá que algún día podamos vernos personalmente y podamos darnos un abrazo como aquel día que llegó al hospital y le dije que se quedara tranquilo, que yo lo iba a cuidar como me gustaría que cuidaran a mis hermanos si estaban en la misma situación.

-¿Y ahora, cómo sigue esta historia?

-Ojalá que haya muchos Eduardos, muchos encuentros, para que podamos conocerlos y decirles gracias a todos los excombatientes, decirles que no olvidaremos lo que vivieron. Hay que seguir malvinizando, recordar la historia y tener siempre presente a aquellos niños que fueron a la guerra.