En medio de la crisis socioeconómica y la apatía comunitaria hacia la política
La fecha de elecciones locales, un misterio: ¿serán en septiembre?
Asoma mayo y en Villa María desconocemos cuándo se votará al próximo Gobierno municipal. No parece importar demasiado a una comunidad, que sufre la grave situación económica nacional y con problemas de distinta índole, aun en una localidad inserta en una de las zonas más ricas de la Argentina, que se asemeja a una especie de isla dentro del mapa.
Hay un solo antecedente de convocatoria a las urnas por parte del actual intendente Martín Gill. Fue en 2019, cuando se jugó la reelección, que alcanzó por muy amplio margen. Aquella vez realizó el llamado el sábado 23 de marzo a la tarde, con convocatoria para el domingo 23 de junio.
Es decir, en los últimos comicios, la fecha se develó al menos un mes antes que lo que sucederá este año.
El sistema electoral local está establecido principalmente en el artículo 194 de la Carta Orgánica Municipal. “La elección de las autoridades municipales deberá efectuarse por lo menos 60 días antes o después de toda otra elección nacional o provincial, y entre 90 y 45 días antes de la expiración del mandato de las autoridades en ejercicio”, establece el artículo.
Por un lado, tenemos que ir a las urnas sí o sí antes de fines de octubre para cumplir con la última parte de esa condición.
Pero además, tiene que darse dos meses antes o dos meses después de las otras elecciones que habrá este año, lo que ya torna incumplible todos los términos legales.
Las provinciales serán el 25 de junio, las PASO nacionales el 13 de agosto y las generales nacionales el 22 de octubre. Gill está condicionado por todas esas pautas.
En el terreno de la política local, muchos y muchas especulan con que la fecha de votación local será en septiembre.
El jefe del Ejecutivo mantiene la incógnita y no ha dado pistas. Cada una de las consultas realizadas fue respondida con la ausencia de una fecha.
El oficialismo todavía no tiene su candidato o candidata.
Desde el Gobierno, el único lanzado es Rafael Sachetto, el secretario de Cultura, que no es “el” candidato del proyecto gobernante.
Desde el peronismo provincial son precandidatos el secretario de Comunicaciones del Gobierno de Juan Schiaretti, Marcos Bovo, y el secretario de Comercio de la provincia, Juan Pablo Inglese, referente de Somos, el espacio del ministro y exintendente Eduardo Accastello.
La oposición tiene a varios anotados en carrera, sin ninguno establecido como único por los partidos principales de la oposición ni mucho menos como candidato/a de la alianza réplica de Cambiemos.
Gill quisiera que su amigo Luis Negretti, el rector de la Universidad Nacional, sea su sucesor. Por ahora, esto sigue siendo algo lejano.
Hay quienes dicen en el Gobierno que no habrá un postulante estrella, sino que se jerarquizará al equipo. El equipo alrededor de un candidato.
Villa María es gobernada desde 1999 por el justicialismo, por un proyecto que inició Eduardo Accastello y que desde 2015 lidera Gill, con un mandato en el medio de Nora Bedano, la única mujer en llegar al poder político en toda la historia villamariense.
Gill ya no puede ser. Accastello podría volver a su ciudad y buscar la Intendencia, para la que, por ahora, ha apuntalado a Juan Inglese.
Gill y Accastello están enfrentados desde hace más de 7 años. Aunque uno es la continuidad del otro en ciertos sentidos, no lo es en otros tantos, y en estos años, el exintendente representó más oposición que oficialismo.
Fuera del Palacio Municipal critican al jefe del Ejecutivo, que acaba de abandonar el Frente de Todos para volver al peronismo cordobés, algo que han hecho los tres máximos referentes locales (ella y ellos dos) en sus trayectos (ir y volver del kirchnerismo al cordobesismo, como si fueran lo mismo): sostienen que no llama a elecciones por especulación propia, mirando su futuro más allá de diciembre, buscando ser tenido en cuenta en el proyecto provincial (“lidera un frente de un centenar de intendentes”, remarcan desde el entorno de Gill).
También está la lectura de que no habrá urnas villamarienses previas a las cordobesas para que sea Gill, y no su sucesor, quien se siente a negociar con el futuro gobernador.
